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¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

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¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

Mensaje por Yoru Blackwood el Miér Nov 03, 2010 2:35 am

La gente sueleluchar por conseguir sus propios deseos, pero es ahí donde existen millones deconflictivas. Cuando no se sabe que es lo que realmente se desea el individuose ve enfrentado a la indecisión, la preocupación y la angustia que ese hechocausa. ¿Cuánto puede soportar una persona de ese modo? Es relativo. Es aún peorcuando las opiniones externas te juzgan presionándote por lo que es correcto eincorrecto. Solo la propia persona sabe que corre riesgos en sus eleccioneshechas o dejadas de hacer. Cada uno es responsable por su propio destino.

Los días últimostres días que habían pasado habían sido bastante tensos. Yoru había intentadohacer como si lo sucedido en los baños termales con Haruka no hubiera sidoimportante. Seguía tratándolo igual que antes, con amabilidad y continuando con los entrenamientos que erandifíciles, o al menos lo menos diferente posible. No faltaba que se sonrojaradurante los entrenamientos, pero había llegado a ponerse estricto en eseaspecto. Yoru había tratado de zafar en estar a solas más de la cuenta con elcantante. Había llegado a la conclusión de que aquel individuo le atraíafuertemente, no sólo de modo sexual, pero estaba hecho lio.

Luego de lo quehabía ocurrido en los baños, Yoru le había pedido efusivamente a su hermana queno molestara en presencia de Haru-san, sabía que no podía pedir más. Tras una pequeñadiscusión venció, aunque sin contar con que su hermana le dijera: “por lo vistorealmente te gusta”. Poco después la chica decidió que era hora de cambiarle ellook nuevamente, tiñéndole el pelo de un tono medio castaño, medio rubio y conun corte más desordenado.

Al despertaraquella mañana se había percatado que había sucedido lo mismo de las dos nochesanteriores… sueños húmedos, se baño rápidamente y se colocó un conjunto de ropablanca que recientemente le habían regalado. Esperaba que por lo menos ese díano fuera tan agobiarte como el anterior.

Al bajar lasescaleras con el pelo aún húmedo, se dirigió hacia el recibidor, en ese momentosu nariz y sus oíos lo alertaron. No podía ser. Prosiguió paso a paso su caminoen una constante premonición de lo que sucedería. Lo sabía bien, teníanvisitas, más importante aún conocía de quienes se trataba y lo odiaba. Habíacreído que todas las precauciones que había tomado servirían, pero por lo vistono había sido así. ¿Cómo si las cosas no se pudieran complicar más?

Abrió la puerta corrediza del salón y los vio. Su madre saludabacon curiosidad y amabilidad a sus invitados. Los miembros de su manada. Allí respondiendocordialmente a las preguntas de la madre de Yoru el lider de la manada, setrataba de un joven que era poco más alto que el dueño de casa pero a primeravista se notaba que debía tener la misma edad de Haruka, su nombre Aoki Shun. Aun costado se encontraban los otros dos conocidos y “compañeros” de Yoru, YamadaHiroki y Matsuda Hisame, ambos pocomenores que el alfa pero mayores que Yoru. Cerca de ellos se encontraba otrochico que no conocía, debía tener más o menos la edad de Maya y no era por suedad, pero nuestro licántropo encontraba algo distinto en ese chico que lodiferenciaba del resto de la manada.

- MiraYo-chan tenemos invitados, tu abuelo me llamó hace un par de horas quellegarían. – comentó Ryoko con su eternatranquilidad y amabilidad. – Le estabacomentando a Aoki-san que no estábamos completamente listos para recibirlos,así que nos tardaríamos un poco en instalar sus cosas.

- Buenosdías Yoru-kun – hablo finalmente el líder dela manada con un ligero asentimiento de cabeza que acompañó su saludo– ha pasado tiempo.

- Buenos días,si ha pasado tiempole respondió al alfa con serenidad, aunque sus ojosbrillaban con desconfianza, después de todo no sabía que ellos llegarían a sucasa. A Yoru no le gustaba nada lo que estaba pasando, tenía un par de ideas enmente que no le auguraban nada bueno. Realizó una leve reverencia hacia Aoki-sany hacía los otros tres invitados, que también se la respondieron.

-Le estabaexplicando a tu madre que no debía preocuparse, esto es culpa nuestra por no avisarde nuestra visita con mayor antelación, no queríamos causar molestias. – agregó con sencillez.

- No sonmolestias –agregó Ryoko con un sutil gesto – siemprequise conocer a aquellos que ayudaron a Yo-chan en momentos tan complejos, es unagrado que se cumpliera.

- Muchasgracias- respondió luego de que Ryoko-sanconcluyera con la última parte. – Como ya te habrásdado cuenta él es “uno de nosotros” - dijo aldarse cuenta de que el chico más joven se había quedado mirando con curiosidad aYoru- su nombre es Shinichi.

- Mientrastodo esta listo apara el desayuno les ofrezco un paseo por los alrededores– dijo a sus “invitados” en el presiso momento queentraba Maya a la habitación. Al ver su reacción y sus saludos frente a esosdesconocidos su hermano supuso que la chica estaría al tanto de la situación,eso le dio una idea – Maya, le podrías decira nuestro otro invitado que tenemos unas visitas inesperadas, probablemente élno quiera ser visto.

- Buenooni-chan – respondió la muchacha mientras veíacomo aquel grupo de jóvenes salían de la habitación.

Al salir de los portones de la residencia Yoru comenzó a caminaren dirección a lo profundo de las montañas, se trasladaría a un sectordiferente al que había ocupado con Haruka. Estaba seguro que la visita querealizaban estos sujetos se debía a aquel licántropo. No podía precisar como sehabían enterado ya que siempre salía de fase para no compartir la mente de lamanada, pero de algún modo se habían percatado. Prosiguió todo el camino ensilencio mientras los otros cuatro lo seguían estrechamente.

En tanto en la residencia Blackwood la joven Maya se habíadirigido hacía la habitación que Haruka-san había estado ocupando. Lapreocupación de la muchacha era intensa. Ella estaba segura de que había algomalo en la situación. Había escuchado haría media hora que llegarían losmiembros de la manada de Yoru y su oni-chan jamás había mostrado demasiadasimpatía por ellos. Sabía que algo debía estar mal. Si él le había pedido darleese mensaje a Haruka-san debía tener alguna relación, tenía esa impresión quemuy bien podía estar errada aunque sentía que no era el caso. Golpeó la puertaun par de veces esperando a que el invitado respondiera.

- Haruka-san,nii-chan me pidió que le diera un recado – comenzó a decir tras la puerta- Han venido unas visitas inesperadas, unos conocidos suyosde Hokaido. Él quería que le avisara ya que cree que no le gustaría que ellosle vieran para que así no saliera. – completoel mensaje completo antes de apretar los puños y fruncir el ceño de un modo muyparecido al que utilizaba su hermano – Peroyo lo quiero pedir que no le haga caso, de algún modo me parece que algo no vabien y… creo que usted podría hacer algo, fueron a pasear por los aminos a lasmontañas.

Tras decir eso bajo su mirada en el borde de la puerta y dio mediavuelta para correr hacia las escaleras. La joven tuvo un presentimientorespecto al invitado de su hermano desde el momento que los habían encontradoen los baños termales. Esperaba no estar equivocada. En el momento en que lajoven de larga cabellera negra llegaba al primer piso su hermano llegó al lugarque había decidido ocupar para aquella charla, era lo suficientemente aisladoen caso de que las cosas se pusieran un poco mal.

- ¿Aoki-sande que se trata todo esto? – inquiriódirectamente el joven licántropo mientras miraba fijamente al lider de sumanada, respetaba a ese hombre aunque en el pasado viera que toleraba susdecisiones sin aprobarlas. Yoru sabía que no era malo con él, pero no seríaposible una convivencia tranquila con ese grupo.

- Aunquehas intentado ocultarlo de nosotros, ¿realmente creías que no me daría cuentade que nos tratabas de ocultar algo? – lerespondió con firmeza al más joven. – Ereslisto, pero yo no soy tonto.
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Re: ¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

Mensaje por Amano Haruka el Miér Nov 03, 2010 10:47 am

Afortunadamente como algunos sucesos aparecen, otros por otro lado desaparecen sin dejar rastro como si nada hubiese sucedido. Eso mismo fue lo que paso en las termas y como luego, pasando los días, el ambiente se fue relajando.

Y que cierto fue. Mucho después de lo sucedido en las termas el ambiente se notaba cargado, especialmente cuando se trataba entre aquel licántropo y mi presencia. El día a día lo fue suavizando, como del mismo modo el mismo entrenamiento a diario que hacíamos para que pudiera controlar mi fuero interno. Aquel animal que todavía seguía luchando por querer salir y hacerme perder el control de mi mismo.

Escuchando unas pasadas en la habitación de al lado me desperté, aunque ciertamente tampoco es que hubiera pegado mucho ojo en realidad. Esa misma noche como en las anteriores había estado dándole vueltas a una letra, a una canción que se me llego a ocurrir en aquel momento. Claro los últimos retoques como la música o los pasos, todos ellos lo hacia siempre en el interior del dojo para no molestar a nadie a altas horas de la noche. Quien se encontrara en la otra habitación, que posiblemente fuese Yoru, ya no se encontraba en su interior como me lo estaba indicando los ligeros pasos por la escaleras.

Mirando el techo me quedé allí pensativo, meditando con el asunto sobre como iba a llevar el resto del entrenamiento o si hablaría con Yoru sobre lo sucedido. Aunque realmente pensaba que no había mucho de lo que hablar, el mismo licántropo lo estaba dejando demasiado en claro. Entre medio de aquellas cavilaciones escuché como la puerta corredera se había abierto de golpe y detrás, muy quieta, se encontraba la hermana pequeña de Yoru.


-Maya-chan.. ¿Qué sucede?Pregunté un tanto confuso al ver el rostro ceñudo de aquella bella joven. No es que la hubiese visto demasiado o hubiera mantenido alguna clase de conversación en todo el tiempo que me había encontrado en aquella casa, pero su rostro me estaba gritando descaradamente que era algo de tremenda preocupación. Por eso mismo me crucé de brazos y me mantuve callado escuchándola atentamente. Todo lo que estaba oyendo me estaba dando una ligera idea de la situación y como, sin saber como, se me había llegado a ocurrir de que manada se trataba. No debía ser demasiado listo para darme cuenta o haberme dado cuenta de quienes se estaba dirigiendo al hablarme la hermana de aquel licántropo.

Eran la antigua manada de Yoru y según estaba poniéndomelo el asunto su hermana, desde luego no era para nada bueno.
-Espera, espera... ¿Qué me estas diciendo que Yoru se a ido con su antigua manada por mi culpa? ¿Qué están aquí por que se han dado cuenta de mi presencia en esta casa?

-¿Qué esperas que haga? ¿Que vaya a buscarlo así por las buenas y que me haga responsable?


Ni siquiera yo mismo sabía que hacer en aquellas situación, ya que todas mis perspectivas se salían del encuadre que conseguía plasmar. Tenia dos alternativas a seguir en la cual una dejaba que todo trascurriera sin que me inmiscuyera en el asunto o seguir mi propio instinto, en el que también se atribuía el de Maya. ¿Por qué estoy diciendo eso? Es demasiado complicado para expresarlo con palabras, pero muy fácil para decir que me lo estaba gritando mi instinto animal. -Aunque fuera allí dudo realmente que me hicieran caso...

-Ademas, si me vieran seguramente acabaría metiéndolo en un verdadero lío. No puedo presentarme allí así por las buenas, si algo pasara ahí verdaderamente si que lo metería en un verdadero problema.
¿Por qué lo digo? Simplemente por que no estaba seguro de mi autocontrol sobre ese momento, en el cual debía enfrentarme con aquella manada. ¿Y si me transformaba en medio de aquella reunión que estaban teniendo? Era cierto que no estaba el todo seguro de que fuera a ocurrir, pero siempre existía ese temor que me había dominado toda mi vida.

Viéndola alejándose me acerqué a la puerta, donde esa perspectiva podía verla corriendo todavía. Cerrando la puerta me quedé apoyado sobre esta mientras seguía pensando que hacer o como reaccionar. Viendo que no lograba aclararme me fui agachando, encogiéndome en aquel pequeño rincón en el que me encontraba unos minutos antes de pie.


-Yo no puedo ir... si voy acabaré estropeándolo todo y estoy completamente seguro de ello...Me maldije a mi mismo en mi interior por mi maldita inseguridad, por no echarle huevos al asunto en el momento que lo necesitaba. ¿Pero como le echas coraje a algo que siempre has temido? No puedes hacerlo, no consigues asimilarlo así sin más por que te lo propongas y desees conseguirlo con todas tus fuerzas.

Llevándome las manos a la cabeza estuve meditando aquella lógica que continuaba atormentándome y haciéndome dudar. Pero... ¿No estaba intentando controlar esa clase de situaciones? ¿Acaso no estaba haciendo aquel entrenamiento para poder solucionar problemas como aquel, evitando de ese modo transformarme en un licántropo salvaje y fuera de control?


-¡Claro! ¡¿Por qué no lo llegué a pensar de esa manera?! Si el entrenamiento sirvió de algo, es para situaciones como estas... por lo que debería ser capaz de controlarme gracias a la ayuda de Yoru.

Abriendo mis ojos de par en par miré la hacia la ventana y me levante rápidamente, dándome cuenta de que tenia que bajar las escaleras. Abriendo la ventana de golpe coloqué un pie en la ventana y salté al vacío, sin importarme demasiado lo que había debajo. Plantando mis pies en la hierba justamente después del salto, comencé a correr hacia el interior del bosque. Afortunadamente el olor que estaban dejando toda la manada, al igual que el propio aroma de Yoru, me era fácilmente reconocible para poder coger el camino adecuado. Pasado delante de varios arboles a toda velocidad, comencé a desabrocharme la camisa con la misma rapidez que notaba que mis músculos empezaban a cambiar, a subirme los aquellos temblores que me ayudaban a la transformación total. Apartando el botón de los pantalones -en el cual tuve que esperarme unos segundos ya que no planeaba destrozar otra muda de ropa- conseguí deshacerme de ella para poder transformarme con total libertad. En menos de varios segundos todo mi cuerpo había cambiado a un enorme lobo de color blanco y ojos azules, que seguía corriendo por el mitad del bosque y saltando de vez en cuando por los lugares más certeros para poder llegar con muchísima mayor rapidez a donde se encontraban aquella manada y el joven licántropo.

Finalmente, luego de varios minutos y mucho más próximo al cuarto de hora, conseguí al fin captarlos a varios metros de distancia. Así que me paré inmediatamente ahí mismo. Observando como se desarrollaba el tema desde lejos, sin que todavía se hubieran percatado de mi presencia.

¿Pero duraría eso mucho? Realmente y sinceramente, lo dudaba completamente...

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Re: ¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

Mensaje por Yoru Blackwood el Miér Nov 03, 2010 11:34 pm

El control de cada persona es una cosaque se construye a través del tiempo. Por eso las personas podían distinguirciertos comportamientos como esperables, pero en algunas ocasiones eso no secumplía lo cual podría sorprender profundamente a los que sean testigos de aquellosacontecimientos. Finalmente hay situaciones que llevan a realizar tales actosextraños e impredecibles.

Yoru no se imaginaba que losacontecimientos en su hogar se habían desarrollado de un modo diferente al quehabía planeado. Por lo visto todo aquello que Yoru había previsto se caíapedazo a pedazo, era un problema demasiado desagradable el que se avecinaba. Lapregunta y la siguiente afirmación de Aoki-san le dejo en claro que habíaentendido algo de la situación. Por un instante las defensas del joven licántropose replegaron ¿podía ser cierto? ¿Podía ser que Aoki-san descubriera el asuntode Haru-san? No lo creía, podía ser que los hubiera llevado a sospechar queocultaba algo, pero no el “qué”.

- No sé a que terefieres – respondió tratando de mostrarse confuso. Sabía que no era un buenmentiroso pero había hecho una promesa que no deseaba traicionar.

- Nunca has sido buenopara ocultar cosas – respondió el líder de la manada mirando a Yoru conseveridad, en tanto los otros miembros parecían inquietos. – Estasocultando a alguien que podría ser peligroso. Tus cortinas de humo nosdespistaron demasiado tiempo, pero a pesar de tus… preferencias – dijo aquelindividuo casi como si hablara de una enfermedad – siempre has tratado deno “exhibirte” por lo que controlabas tus pensamientos, por eso se me hizollamativo que en las ultimas semanas hubieras sido tan descuidado. Me costódarme cuenta y atar las pistas que dejabas en tus pensamientos flotantes. Setrata de otro licántropo, uno que no es capaz de dominarse a sí mismo.

Fueron palabras tajantes las querecibió finalmente, la mirada de Yoru parecía controlada, pero se sentíademasiado presionado. A medida de que Aoki-san proseguía con su monologo sedaba cuenta de que se encontraba completamente atrapado. Frunció el ceño anteaquello y miro a su alrededor a los otros miembros de la manada… no le gustabanada por donde estaba hiendo aquel asunto.

- Si te diste cuentade eso también deberías de haberte preguntado por que no lo lleve a Hokaido, – comenzó acontestar con firmeza – él no quería que desconocidos se entrometieran. Estamoshaciendo un buen trabajo con eso, ustedes no tienen por que preocuparse, asíque no tienen por que estar aquí. Tomará algo de tiempo pero les puedo asegurarde que no es tan terrible como creen.

Podía ver como aquellos que loescuchaban no parecían verdaderamente convencidos por sus palabras, alcontrario se veían sumamente desconfiados. Fue entonces que viento llevo ciertoaroma particular desde el bosque. Ni Yoru, ni los otros licántropos se habíanpercatado de la presencia del otro licano, por el silencio que había mantenidoHaruka-san. Sino hubiera sido por el cambio en la dirección del viento,probablemente nunca lo habrían notado. La realidad terminó siendo otra, todospermanecieron realmente tensos ante aquello, parecía que la manada se habíaimaginado que Haru-san era un monstruo o algo parecido.

Yoru no estaba seguro de que fuerabuena idea que Haru-san estuviera cerca de tantos licántropos al mismo tiempo.Ciertamente el control que había desarrollado era mayor al que había tenidocuando se habían conocido, pero si se presentaba frente a la manada y se sentíaamenazado por esa cantidad de lobos… era probable que su instinto saltarairremediablemente y se provocara algún desastre. Miró a sus “compañeros”mientras alzaba las manos.

-Miren creo que aún no es momento paraque se hagan las presentaciones – dijo retrocediendo hacía el lugar dondeprovenía aquel aroma conocido – Sólo les pido un poco de tiempo, sé que yopuedo ayudarlo con esto pero hora podrían echar a perder todo lo que hemoslogrado – agregó Yoru casi rogado por que desistieran de los propósitos queparecían tener.

-Yoru-kun, ese tipo puede llegar a serun peligro para tu familia – Alzó la voz el líder de la manada, con unaactitud de que no admitía

- ¡No sabes de queestas hablando! ¡Tú no lo conoces! – gritó el joven con molestia.

- Si claro que no nosquiere aquí, como a este idiota le gusta hacer de puta para ese que se estaescondiendo en el bosque... jem… les estamos estorbando – dijo repentinamenteYamada que todo el tiempo había estado mirando con desprecio a Yoru, peroparecía que la “insolencia” de él había hecho que no soportara más.

El joven licántropo sabía queprobablemente aquel individuo había sido el que más shocks se habría llevadocon sus “cortinas de humo”, por que sabía que era homofóbico y las imágenes conlas que había cubierto el entrenamiento con Haru-san eran bastante explicitas.Pero no por eso iba a soportar sus insultos, desde que se habían conocido habíaun rechazó mutuo irreconciliable. Repentinamente Yoru se abalanzó sobre aquelsujeto sin que nadie se lo esperara, por ello nadie alcanzó a detenerlo antesde que le propinara un fuerte puñetazo en el rostro a Yamada. Eso fuesuficiente como para que todo se fuera de madre.

Aquelsujeto que había insultado a Yoru entró en fase tras aquella “provocación”,dejando a la vista un enorme lobo de pelaje plateado que mostrabaamenazadoramente sus fauces antes de abalanzarse hacía donde había estado Yoru,aquel joven cambio de forma en unos pocos segundos para poder defenderse,aunque su ira había llegado a tal extremo que no era sólo eso lo que deseabahacer. Quería machacarlo realmente por su insultó ¿Qué se creía que era? Sehabía contenido demasiado durante las últimas semanas para no aprovechase de lasituación y aquel tipo…

En cuanto Yamada saltó a morder a Yorueste lo esquivó para contraatacar, esos inmensos lobos terminaron revolcándoseen la hierba mientras se mordían con ferocidad, la sangre manaba de aquellasheridas que velozmente se regeneraban. Las mordidas de Yamada provocabanahogados jadeos en Yoru mientras que sus zarpazos provocaban fuertes aullidospor parte de su contrincante. Ira y furia, sabor a sangre en sus fauces y elirremediable deseo de causar daño, todo eso se conjugaba en el pecho de Yoruque no podía ver nada con lógica.

Lapelea se desarrollaba sin la intervención de los otros hasta que amboscontrincantes sintieron un llamadoirrefrenable, un caos de pensamientos giró en la cabeza de Yoru, hasta elmomento tanto él como el otro sujeto habían sido puro instinto y rabia, sin pensamientoscoherentes como para adelantarse al otro, pero repentinamente sintió tresmentes coherentes que se integraban. Una de ellas estaba asustada y fueentonces que recordó a Haru-san. En ese momento una llamada irrefrenable lodetuvo como si tuviera pesadas cadenas.

- ¡Deténganse! – La voz del alfa había resonado con intensidad dentrode su cabeza.

Yamada retrocedió con una mirada airaday conforme, fue entonces que un pensamiento suyo se coló dentro de la mente deYoru dejándole a entender que la visita que mantenía toda la manda tenía otromotivo más que los tenía allí. La idea le pareció horrible y desagradable, pudover que había sido planeado por Aoki-san ante lo que instantáneamente ungruñido de enfado fue dirigió hacia aquel por parte de Yoru.

- ¡Basta! – ordenó aquel individuo, el poder del alfa lo estabasometiendo de tal modo que Yoru quedó echado sobre la hierba con el hocicó aras del suelo dejándolo completamente humillado.

Ahora eran demasiados problemas con losque tenía que lidiar y había empeorado la situación. Por su culpa todos habíaterminado por entrar en fase, haciendo un total de cinco licántropo en un áreamuy cerca de donde estaba Haru-san, al que aún no veía. ¡Maldición! Ahora sique las cosas se podían poner peligrosas.
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Re: ¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

Mensaje por Amano Haruka el Miér Nov 03, 2010 11:50 pm

A lo largos de los años nos iremos encontrando todo tipo de personas y gustos, los cuales a muchos no les agradaran lo que vean. Pero siendo capaces de tolerarlo medianamente. Esa es la teoría que se suele hacer cuando algo no nos gusta, que lo dejamos aparcado como si no fuera el tema con nosotros.

Mis patas delanteras se mantenían inmóviles y mis orejas estaban captando cada una de las palabras del que parecía ser el jefe de la manada. Al parecer no había logrado despistarlos en ningún momento -como pretendía Yoru- si no que hasta les había parecido llamativo sus entradas y salidas tan inesperadas. Finalmente paso, algo que hasta yo mismo temía y que no había dejado de pensar en ello una y otra vez, pues era algo tan difícil de olvidar que me autocastigaba por ello. Sin embargo, Yoru estaba haciéndole ver o intentando que comprendieran que estábamos tomando cartas sobre el asunto.

De repente el viento cambio su dirección, haciendo que mi presencia se viera captada en el ambiente cuando mi aroma vago por aire hasta donde se encontraban todos los licántropos. Los cuales se encontraban inevitablemente tensos debido a aquel descubriendo, en el que no se esperaban aquella aparición fantasmabolica. ¿Y por qué estoy diciendo eso? Lo digo así de simple por qué pareciera que que hubieran visto un fantasma.

Las siguientes palabras que salieron de los labios del joven licántropo me hicieron ver cual era su intención y como planeaba a toda costa que ese enfrentamiento no se llevara a acabo. No obstante, el líder levanto la voz dejando en claro cuales eran los pensamientos que más le llegaban a preocupar y como veía -aunque supieran el riesgo de todo este tema y lo que conllevaba- era un peligro demasiado obvio para dejarlo pasar. No se lo podía permitir.

Los siguientes acontecimientos me hicieron dudar, ya que lo que vi a continuación me pareció algo tan irreal que no logré reaccionar en aquel momento. Todo estaba sucediendo demasiado deprisa y con tales matices violentos, que realmente no me lo hubiese esperado por parte de Yoru.

¿Qué había pasado para que racionara de una manera tan brutal?

Realmente no lo sé, pero el ver aquel puñetazo y las siguientes transformaciones una tras otra me pusieron en alerta, aunque no lo deseara y lo evitara a toda costa. Mi instinto animal se estaba apoderando de toda mi lucidez y quería atacarlos, arrancarles la piel a tiras con mis propios dientes hasta que se vieran sus huesos; Y al que quería hacérselo de veras era al tipo que había recibido el puñetazo por parte de Yoru. No sé muy bien como explicarlo, pero intuía que tenía que haber sido algo verdaderamente fuerte para que acabase así la situación al final.

Parándose inexplicablemente la lucha entre los dos lobos se quedaron quietos, bueno uno de ellos retrocedió considerablemente mientras que el pequeño licántropo permanecía agachado y con el hocico al raz del suelo, contemplando desde una altura considerablemente baja al jefe de la manada. Con las orejas levantadas comencé a moverme, mi propias patas delanteras como traseras se movían instintivamente sobre el terreno húmedo mientras daba leves saltos -a pesar de mi peso y altura- para posicionarme delante de Yoru. Mi postura en ese entonces era territorial al igual que terrible, lo que planeaba hacer. De algo tenía que servir ser tan grande como ágil. ¿Por qué no aprovecharme de la situación? En un principio pensé en convertirme en humano nuevamente, pero ese proceso era demasiado problemático como peligroso, al no saber con exactitud como iban a reaccionar los demás.

¿Cómo podría solucionar ese problema?

No tenía ninguna clase de medios para comunicarme con la manada y tampoco con Yoru, por lo qué debía reaccionar pronto y sin ningún miedo. Pero... ¡¿Cómo!? Soltando de repente un fuerte rugido al líder de la manada me quedé mirándolo fijamente con las orejas alzadas, amenazándolo directamente en aquel momento donde nos encontrábamos Yoru, yo y el resto de los lobos que había decidido invadir el hogar de la familia Blackwood.

¿Qué pasaría si ese obstáculo no lo podría sortear?
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Re: ¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

Mensaje por Yoru Blackwood el Miér Nov 03, 2010 11:51 pm

Es difícil tomar las cosas enperspectiva cuando existen motivos importantes para estar enfadado, la rabia seconvierte en la emoción predominante que tiñe todo y evita recobrar la calma.¿Cómo poner las cosas en equilibrio para resolver los problemas si hay algo quete llama hacia la violencia? ¿Cómo hacer lo correcto cuando sólo deseas poneren su lugar a quienes te han ofendido?

Era ese el predicamento al que se enfrentabaYoru en ese instante. Humillado de aquel modo después de que su oluntad fuerasubyugada de esa manera, no podía dejar de sentir como una bruma rojiza teñíasu visión, por otra parte su mente tenía en cuenta los problemas que podíanocurrir. Era tan desagradable aquella dicotomía. En esos momentos sentíademasiado rencor por ese grupo, los quería fuera de su vida.

- ¡¡¡Me has decepcionado!!! – gritaba Yoru en sus pensamientos hacia ellíder de la manada, ante el impacto de todos los otros miembros. Por un breveinstante había visto en los pensamientos de Yamada el otro motivo de la visitade todos ellos. Querían ver si alguno de ellos se imprimaba de la nieta menorde Hayashi-san ya que su nieto no era lo suficientemente confiable para latarea de preservar los genes – No eres másque un maldito… - pensaba con la más profunda repugnancia cuando fueinterrumpido.

- Basta – la autoridad del alfa se imponía una vez más con unafirmeza que no se podía comparar con la orden anterior, si Yoru ya estaba a rasde piso, con aquel mandato ni siquiera podía proseguir con sus gruñidos,incluso sentía un peso irrompible sobre todo su cuerpo. El joven podíadistinguir el disgusto que sentía Aoki-san, veía que tampoco le agradabademasiado esa idea, pero era del tipo de personas que haría todo aquello quefuera necesario para cumplir con su deber.

En ese momento todo calló por su peso,en solo un segundo apareció de la nada el enorme lobo blanco que Yoru conocíadesde algún tiempo. Los otros cuatro licántropos retrocedieron unos cuantospasos para tener suficiente espacio en caso de que tuvieran que actuar. En eseinstante el mandato del alfa se disipo, Aoki-san lo levanto para que Yoruescapara en caso de ser necesario, la distancia entre ambos lobos era mínima yaquel lobo blanco era bastante más grande y corpulento que cualquier miembro dela manada. Contando con eso y con los antecedentes de descontrol era demasiadopeligroso. Podía distinguir en sus mentes como lo evaluaban como rival, podía verclaramente el nerviosismo que tenían, eran superiores en numero y podríanderrotarlo con facilidad a pesar de lo que podía aparentar aquella tremendabestia.

¿Seguros?

Yoru dejo que aquel pensamiento suyo se colarapor las mentes de los otros para quitarles seguridad, aunque el propio joventenía algunas aprensiones. Ver como Haruka se estaba controlando frente a ungrupo tan grande era impresionante, no podía dejar de sentirse satisfecho conlo que habían logrado, aunque había una sensación más que se presentaba en su pechoal ver la actitud de aquel lobo, no quería ponerle nombre de momento, más tardepensaría en ello en detalle. Sabía que se trataba de algo importante.

- ¿Ven? Se esta controlando, dejen esta tontería…

Todos los pensamientos estabanenfocados en aquel lobo, desconfiaban de esa aparición que le gruñía al líderde la manada, en respuesta un profundo gruñido salio de dos de los otros lobosque se encontraban flanqueando cada lado del alfa, estos comenzaron a caminarrodeándolos en un circulo que demostraba protección si el desconocido decidíaatacar, mientras el alfa observaba la situación con curiosidad estaba evaluandola situación.

Yoru había modificado su posturaligeramente, levantando un poco su cuerpo lobuno que seguía inclinado en unapose bastante tranquila (a pesar de que todos distinguían que seguía alerta).Por una parte deseaba desquitarse de todas las impertinencias que habían traídoaquellos individuos, pero por otra no quería meter en mayores problemas aHaru-san.

- Si logras que regrese a su forma humana conversaremos – expresó enla mente de la manada Aoki-san.

Yoru seguía enfadado con él, pero secontrolaba, ya había perdido los estribos una vez y había estado a punto decausar un gran desastre. Mastico su rabia y la contuvo por el bien de todos,más tarde mandaría al demonio a esos sujetos y sus estupideces. Retrocedió unoscuantos pasos para regresar a su forma humana nuevamente. Se reacomodaron sushuesos y sus heridas que ya habían sanado ni siquiera mostraban cicatrices. Alos pocos segundos su cuerpo retomó su estado normal, mientras se encontrabaacuclillado en la hierba.

- Dicen que siregresas a tu forma humana conversaremos… es tu decisión Haru-san.- teníaesperanza que toda aquella escena fuera una demostración de que Haruka habíaconseguido mayor control sobre si mismo. Si no deseaba conversar con aquellosindividuos se retirara, con la velocidad que tenía aquel licántropo podíaperderlos y Yoru se podía encargar luego de enviarlos de regreso a Hokaido.Esperaba tenso alguna reacción por parte de aquel enorme lobo blanco mientrassentía lo denso de aquel ambiente mientras estaba tan vulnerable.
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Re: ¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

Mensaje por Amano Haruka el Miér Nov 03, 2010 11:59 pm

De decisiones se rigen nuestras vidas. Desde que somos pequeños nos encontramos con difíciles decisiones, tan solo que en ese momento no nos damos cuenta de ello. En ese periodo de momento no contamos total libertad de acción, en su lugar quienes las toman por nosotros son nuestros propios padres. ¿Y por qué digo esto? Pues así de simple; no es lo mismo tomar una fácil decisión sobre algo trivial, algo sin importancia como irte con los amigos o prestarle algo a uno de ellos. A dirigir tu propia vida por completo por una complicada situación, en donde tu decides que hacer y como vivir.

El grito que pegó Yoru en aquel entonces me había alarmado y parecido extraño. Todo mi cuerpo en unos instantes se tensó, colocándose irrevocablemente en una postura defensiva mientras mis orejas se levantaban y se mantenían en alerta a la espera de poder escuchar algo más. Sin embargo, no logré hacerlo. ¿Acaso llegó a suceder algo de lo que no me había percatado? ¿Estaban hablando en el dialecto lobuno como manada general y por eso mismo no lograba entender lo que ocurría?

De pronto todos los lobos se quedaron quietos y expectantes, a la espera de que se tranquilizaran como esperaba el líder de la manada. No obstante, eso no sucedió. Aun encontrándome en medio de aquel bosque, gruñendo, era capaz de ver como el cuerpo de Yoru se encontraba totalmente inmovilizado en el suelo y a los demás lobos le pasaba lo mismo. No era demasiado complicado entender que el jefe de la manada había elevado su voz por encima de los demás para que se mantuviera la paz en ese delicado momento.


¿Qué esta sucediendo? ¿Yoru? Todo ese asunto no me estaba quedando totalmente claro, como tampoco el nuevo mandato que hizo que todos los lobos se colocaran en sus respectivos lugares de defensa. Aunque era normal, estaban protegiéndose de un desconocido. El alfa había levantado la orden. Me quedo bastante claro cuando sentí como el pequeño cuerpo a quien quería proteger se había levantado del suelo y se encontraba en proceso de transformación en ese entonces.

¿Por qué quería volverse humano precisamente en ese delicado ¡¿Qué estaba pasando?!

Ahora lo entendía y comenzaba a comprender aquella repentina decisión por su parte. Su transformación había sido un acto de solidaridad por su parte, para explicarme que demonios estaba sucediendo y que planeaban hacer. ¿Qué me transformara en humano delante de ellos? ¡¿Era caso una broma o qué? El que lo hiciera tenía sus ventajas, una de ellas y la más principal de todas era que podría comunicarme con Yoru. Pero también contaba con una desventaja y muy peligrosa. El que perdiera mis colmillos y la fuerza que tenía ahora, tan solo podía ser algo provechoso para los de la otra manada. No podría defenderme.

En completo silencio miré el pequeño cuerpo del licántropo y luego dirigí toma mi atención al líder. A Aoiki.


Tal vez fuera una trampa... Aunque también podría ser verdad que quería conversar. Dudaba considerablemente que fuera capaz de ser tan rastrero de sacarme de mi transformación, para luego atacarme.

Dirigiendo mi atención nuevamente a Yoru pegué varios pasos hacia él y coloqué mi hocico muy cerca de su rostro. No estaba del todo seguro que fuera capaz de entenderme con una simple mirada, pero quería al menos que intuyera que temía por esa pequeña duda que me estaba corroyendo por dentro. Fiarme o no, esa era la cuestión. Los minutos transcurrieron sin que pudiera decidirme, cuando me percaté de una cosa fundamental. Yoru se encontraba en su forma humana, de pie a la espera de que decisión iba a tomar, por lo tanto eso significaba que él si se fiaba de ellos y de sus futuras intenciones.

Tomando ese punto a mi favor tomé una decisión, todo mi cuerpo comenzó a convulsionarse hasta el punto de que cada uno de los huesos comenzaron a acomodarse en sus respectivos lugares, volviendo así a mi forma humana. Ciertamente el encontrarme en aquella situación no me hacia gracia, como del mismo modo que me vieran completamente desnudo un grupo de licántropos que no conocía y permanecían a la espera de algo.


-Ya has conseguido lo que querías... ¿En serio vas a conversar con un monstruo o todo es una estratagema tuya para liquidarme?. Traté de intimidar con mis palabras al líder de la manada en aquel momento, sabiendo perfectamente que podría existir la posibilidad de que todo se fuera a la mierda y acabara con la garganta abierta debido a un ataque suyo.-Nunca se sabe con lo que uno se puede encontrar. Una manada que no obedece a su jefe o un imbécil que no tiene dos dedos de frente... Aclaré dirigiendo una rápida mirada al licántropo con el que se había peleado posteriormente el pequeño licántropo. Ese comportamiento impulsivo e imprudente de Yoru hacia el otro compañero de la manada no le pegaba nada. Yoru jamas hubiera perdido los estribos hasta ese punto y yo lo sabía. Si algo así lo había conseguido, desde luego no era para nada pasajero.

-¿Se puede saber que a pasado para que se pusierais a pelear de esa manera?.[/size]

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Re: ¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

Mensaje por Yoru Blackwood el Jue Nov 04, 2010 12:02 am

Hay apuestas que se realizan confiandoen los propios instintos, se espera que todo vuelva al cause normal y esperado.En esos momentos no quedaba más que tratar de ser objetivo y manejar las cosascon cabeza fría. Era tan difícil seguir en ese estado pero tenía que tenerconfianza, después de todo cuando no ves demasiadas alternativas debes asumirlos riesgos de cada apuesta. Así era en ese instante tan decisivo.

Yoru tenía la vaga noción deldesconcierto que sentía Haruka, no poder comunicarse con él era una tortura,esa irremediable instancia y silencio entre un mar de confusión era tandesagradable que no lo podía soportar. Cuando Auki le dio aquella oportunidad de hablar conHaruka lo agradeció internamente, no iba a decirlo después de todo estabamolesto con aquel individuo. El anfitrión de ese encuentro de desconocidoshabía aventurado que las palabras del alfa eran ciertas, en la mente de lamanada, cuando todos están conectados de modo tan intrínseco no es posibleocultar nada sin delatarse.

El proceso fue rápido, nunca habíatenido dificultades para cambiar, pero al ayudar a Haruka con su entrenamientopodía observar que era mucho más diestro en ello, el tiempo que le requería nopasaba de un par de segundos, había sido necesario en su minuto y en eseinstante había terminado siendo sumamente útil. La tensión se sentíainmensamente sobre su cuerpo, su propio instinto le pedía regresar a su formalobuna, el ambiente a una batalla inminente le gritaba que se protegiera delmodo más directo posible, pero si lo hacía guiaría la decisión de Haruka amantenerse como lobo y no podía interferir en ello. Yoru veía como los otroslicanos miraban la situación con sus grandes ojos y agradecía no poder escucharsus pensamientos en esos momentos.

Los segundos fueron pasando y no habíarespuesta posible… o más bien la primera que obtuvo Yoru no fue la queesperaba. Ver acercarse esa enorme mole peluda con tal tranquilidad y falta dehostilidad era un excelente cambio para variar. De algún modo la actitud deHaru-san fue bastante dulce, era comparable a un inmenso cachorro. El jovenapoyo su frente en aquel pelaje mostrando comprensión y apoyo hacia “aquellaenorme bestia”, por otra parte era imposible no notar sobre si mismo comollegaban las miradas de desaprobación, pero a Yoru le importaba menos que unrábano, alzó su mirada y pudo ver uno de esos fantásticos ojos azules era comosi le transmitiera el modo de sentir del otro, acarició su pelaje y siguióesperando por unos breves instantes hasta que Haruka comenzó a cambiar.

La mirada del joven mestizo paso poralrededor atento a la actitud de los otros licántropos, estaba seguro de queAoki-san ni los otros les atacarían, pero deseaba ver que estaban planeando. Las palabras del hombre quetanto habían temido os de su manada fueron agudas y certeras, estuvo tentado asonreír, pero un nuevo gruñido de Yamada lo disuadió de no tentar la suerte,aunque aquel lobo fue acallado una vez más. Aquel chico que había cambiado de un lobo negro se sorprendió al ver quedos lobos comenzaban a cambiar, Aoki-san y Yamada, a los segundos, cuando elloshabían vuelto a ser humanos completamente Matsuda también comenzó a cambiar yluego de eso aquel chico nuevo.

La mirada seria y templada de Aoki-sanno mostraba ni resentimiento ni abierta aversión, aunque tampoco parecíaarrepentido en caso alguno. Se mantenía distante tolerando las palabras delcantante como si escuchara las replicas de una persona a la que estudiaba. Por lo menos. Pensaba Yoru en suagrio silencio, notaba como ninguno de los otros licántropos parecía muy felizal encontrarse de ese modo, por lo visto Aoki-san había notado que sería lo másjusto. Todas esas caras mantenían el estado de tensión absoluta, la que seintensificaba la seriedad del asunto en cuestión… bueno había una expresión enel rostro de uno de los presentes que distaba bastante del ambiente reinante,la expresión de desconcierto del chico nuevo era tremenda, parecía que adiferencia de los otros presentes había identificado al cantante. Ese era unpunto importante a tener en cuenta para después, pero la pregunta de Harukallamó la atención de Yoru con más urgencia.

- Más tarde te hablarede eso – respondió con firmeza Yoru, mostrando claro desagrado al tener querecordar esas infames palabras – y también hablaremos más tarde de tusorpresiva aparición aquí – agregó con un tono de ligera reprobación,el joven presentía el “por qué” de que Haruka hubiera llegado hasta allí y nole gustaba demasiado la idea. En realidad había varias cosas de las que querríahablar con él de un modo más calmado.

- Creo que hay muchascosas por las cuales todos debemos mostrar más humildad – dijo el alfa pararetomar la atención de la conversación – tenías razón cuando nos mencionaste queestaban lidiando con su problema de descontrol. – agregó mirando aYoru y a Haruka alternantemente. – Eso no quita de que has actuado de modoreprobatorio, comprendo que le hiciste una promesa a este hombre pero debisteacudir a la manada por algo tan importante. Tu lealtad debe estar con nosotrospor sobre todo.

Los acontecimientos habían tomado ungiro inesperado, ya no se trataba de que Haruka fuera o no peligroso, sino quemarcaban a Yoru como el culpable de una especie de crimen o algo por el estilo,todo aquello se estaba volviendo bastante más enrevesado.
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Re: ¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

Mensaje por Amano Haruka el Jue Nov 04, 2010 12:06 am

Se quiera o no, no siempre se puede ocultar quienes somos. Lo podemos intentar un corto periodo de tiempo, el suficiente para darnos cuenta de que a lo mejor no es ese el camino que queremos tomar y el que deberíamos en realidad. Esa es una teoría. Pero no siempre se puede conseguir, ya que todo se puede venir a abajo cuando menos lo esperes.

El acercamiento que hice no le dejo indiferente al joven licántropo y así lo pude ver en el instante que pego su cara a mi pelaje y respiro hondo, sin importarle lo más mínimo lo que pudieran pensar los compañeros de su antigua manada. El entrenamiento estaba resultando efectivo. Por lo que me animo lo suficiente para querer seguir hasta que el propio cuerpo aguantase.

Ahora me encontraba en mi forma humana, completamente desnudo, pero pudiendo comunicarme con Yoru y el resto de los demás lobos que iban cambiando a su forma humana rápidamente. El primero que lo hizo fue el líder de la manada, aunque al poco después le siguió los demás como si fueran pobres ovejas. Escuchando su afirmación a mi pregunta me quedé inmóvil por unos segundos, al percibir como el cuerpo de Yoru se ponía en tensión y su cara cambiaba a una mucho más seria, haciéndome pensar que lo que tenia que comunicarme no era para nada agradable. ¿Pero que habría sucedido para que saltara de ese modo? En el ultimo instante decidí mantenerme callado mientras que ese momento pasaba, si tenía que comunicarme algo desde luego esa no era precisamente la mejor oportunidad para hacerlo y yo lo sabía.

De repente el líder hablo, empezando a echarle en cara a Yoru sobre su comportamiento y como, sin contar con ellos había decido seguir con ese proyecto por su cuenta.
-Perdona, pero te equivocas completamente. Sé perfectamente de lo que estas hablando y lo que conllevaba mi problema. Pero si tienes que reprocharle a alguien, ese soy yo, fui yo mismo el que le pedí que no os mezclara por el bien de todos y por qué mi autocontrol antes no era precisamente muy bueno. Si ya por si me costaba mantenerme en mi forma humana teniendo a un lobo al lado, no querría imaginarme que hubiera pasado si hubierais sido los cinco.

-A si que no la pagues con él. Él solamente estaba complaciendome a pesar de lo que eso significaba.
Procure explicarle con las palabras más simples que se me podía ocurrir en ese momento y a pesar de que sabía perfectamente que seguramente no me harían caso, quise hacerlo. Deseaba aclararlo para que no tuviera más problemas de los que le había ocasionado.

-Ademas, no tendréis que preocuparos más de lo necesario sobre el asunto de que me vaya a quedar o no en casa de esta familia, por que mañana mismo me marchare... Si tenia planteado de quedarme o no desde un principio había desaparecido inmediatamente en ese momento. El primero de los principios en mi vida era no molestar a nadie y mucho menos meterle en problemas por mi culpa. Algo que al parecer estaba haciendo justamente ahora. Ademas de eso estaba las continuas llamas que estaba recibiendo de Erika, cuales eran cada vez más desesperantes y estresantes.

-Así que dejad al chico en paz. Dicho esto me giré sobre si mismo y comencé a caminar dirección a la casa. Cuanto más me iba alejando de aquel lugar menor era el murmullo que se escuchaba de fondo...

”Todo tiene un un principio y un final, es aquello cuando todo se termina y hay que empezar una nueva etapa”

[Terminado][/size]
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Re: ¿Las cosas se pueden poner peor? (Haruka)

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