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16 de mayo [Hideaki]

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16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Ashura el Mar Nov 09, 2010 2:56 am

16 mayo 2010

9:33 de la mañana

Ashura se despertó esa preciosa y soleada mañana de mayo de mal humor. ¿El porqué? Pues la razón fue que un juguetón rayo de sol no quería dejar de proyectársele insidiosamente en la cara.

Era bastante molesto.

Profiriendo murmuraciones y maldiciones a medias entre el mundo de los sueños y el de los mortales, Ashura se lanzó a bajar del todo la maldita persiana que se reía de él en toda su cara por haberse olvidado de bajarla la noche anterior antes de acostarse. Un momento ¿la noche anterior? En realidad, no creía que hiciera mucho que se había acostado. Su memoria estaba muy perjudicada a causa de tanto alcohol, pero juraría que despuntaba el alba cuando consiguió atinar la llave en la cerradura y abrir la puerta de su apartamento, arrastrarse dentro a causa de su equilibrio más que perjudicado y desnudarse trabajosamente antes de zambullirse con sumo gusto en el colchón que le esperaba cálido y reconfortante.

En el corto trayecto de vuelta a la cama, se llevó consigo por delante una lámpara de pie al tropezar con uno de sus propios zapatos tirados de cualquier manera por ahí en medio de la habitación. Refunfuñando se reacomodó entre las suaves sábanas de seda negra, preparado de sobras para retomar el sueño allá donde lo había dejado, pero nada más lejos de la realidad ocurrió...

Un susto mortal de precisión se apoderó de él cuando sintió algo rozando la piel de su abdomen en dirección descendente... ¡era una mano! ¡¿pero la mano de quien?! De sopetón, se acordó de que no había pasado la noche solo, cosa que se paso explicaba porque estaba completamente desnudo.

Se giró hacia su derecha buscando a la propietaria de la mano juguetona que seguía haciendo de las suyas. Y cuando le vio la cara pegó un salto felino más propio de un gato asustado. ¡Era feísima!¡Joder, que hacía semejante feto malparido en su cama! ¿Cómo había bajado su caché de esa manera? ¡Mierda! El ciego que se pilló anoche entre la inauguración de la galería de arte y la fiesta de los Sommerhalder debió ser brutal para acabar llevándose semejante bicharraco a casa. Iba a resultar cierto el dicho de que cuando estás borracho la percepción se transforma y ves incluso a los adefesios más espantihorrendos, bonitos. Era la única manera de que esa chica hubiera
entrado en su casa; no había otra explicación...

-¿Qué haces?

-Pues lo que ves, está muy clarito ¿no?

-¡No me toques!

-A que viene ahora esto, anoche parecía gustarte bastante.

-Anoche era anoche y ahora te largas ahora mismo de aquí - le respondió. Estaba enfadado consigo mismo por elegir con tal malísimo gusto. Debía beber menos a partir de ahora.

La chica le miró aún desde la cama con una sonrisa divertida en los labios, haciendo oídos sordos a la tajante orden de Ashura. Le estaba tomando a cachondeo, era evidente y eso le tocaba los cojones.

- ¿Qué parte de que tú te largas ahora mismo de aquí no has entendido? -le soltó taladrándola con la mirada-. O te levantas ahora mismo y te vistes o me vas a hacer arrastrarte por todo el piso para ponerte desnuda de patitas en la calle.

La chica miró incrédula a Ashura durante unos segundos y fue entonces cuando se levantó de la cama y comenzó a vestirse bajo la inquisitiva mirada del cabreado fotográfo.

-¡Date prisa! Vamos, te quiero fuera cuanto antes. Me molestas a la vista -espetó Ashura al tiempo que se enfundaba unos pantalones negros de chándal.

Ese comentario fue la puntilla para la chica que había justo acabado de abrocharse los zapatos de tacón. Se giró airada en ropa interior sosteniendo el trapo negro que era su vestido en la mano y quisó

-Tú sí que molestas a la vista con ese moratón en la cara. En que hora se me ocurrió venirme contigo anoche, te dolía la boca para hacer cualquier cosa y encima cuando llegó el momento de la verdad, gatillazo al canto. Vamos que eres una joyita, así que mejor cierras el pico o si no me voy a encargar de darte la fama que te mereces -terminó mientras de encaminaba ya hacia la puerta–. No te molestes en acompañarme a la puerta, recuerdo el camino; yo al menos podía mantenerme en pie.

- ¡Serás zorr... -se mordió la lengua en un intento de controlar su rabia, pero no quería ¿Qué coño se había creído la peña estos días, que podían venir y chulearle en su propia casa? Aligeró el paso para alcanzarla casi en la puerta. Suerte que su padre le hubiera enseñado de pequeño a respetar a las mujeres como si fueran oro en paño, porque a ésta le metía un buen guantazo para que aprendiera a no insultar la virilidad de un tío, y menos a amenazarle.

-¿Puedes repetirme lo que has dicho? No lo he oído bien- susurró Ashura acorralando a la chica contra la pared, su cuerpo presionado contra el de ella-. ¿Ves, zorrita insulsa? No se me levanta, es más creo que la tengo hasta retraída hacia dentro del asco que me das. Me resultas tan vomitiva que incluso estando borracho como una cuba mi cuerpo reaccionó como tal ¿te queda claro Aún no sé como conseguiste colarte en mi cama... ¿Qué, ibas a decir algo?-. La chica sintiéndose indefensa por el giro de las circunstancias se había quedado sin habla.

-Ahh, me parecía. Ahora largo -dijo separándose de ella-, y una última cosita, como escuche cualquier tipo de comentario sobre mi virilidad en alguno de los sitios por donde me muevo habitualmente, sabré que has sido tú la que por despecho ha ido contando mentiras por ahí, y te encontraré, tenlo por seguro -dicho lo cual se separó de ella y la miró corretear nerviosa hasta la puerta y marcharse sin mirar siquiera atrás. Perfecto, si alguien iba salir victorioso era él, si alguien iba a amenazar, también era él.


Se frotó los ojos con las manos, todo este incidente le había despertado de sopetón, pero su cuerpo aún no parecía saberlo. Obviamente ya no iba poder dormir más y tampoco podía permitírselo, a las diez tenía el casting, pensó camino de la ducha. Sentir el agua caliente resbalando por su piel era gratificante, pero molestaba al contacto con la hinchazón que el niñato loco de ayer le había provocado con aquel puñetazo. Al recordarle, le maldijo, más aún porque no le había molido a palos por el atrevimiento. ¡No! Negó con la cabeza tratando de desechar inmediatamente aquellos pensamientos, no iba a pensar en porqué le había dejado ir de rositas y menos en lo mal que lo pasó cuando se fue. No iba a pensar en la razón que podría haber provocado aquello, porque era absurdo; no la sabía. Le dolía bastante el mentón, no iba a negarlo, pero donde más le dolía era en su ego.

Cerró el grifo del agua caliente y quedó a merced del agua fría. Necesitaba espabilarse del todo,
se notaba mareado. Salió de la ducha, y una vez se hubo secado, se enrolló la toalla en torno a la cintura y se miró con desgana en el espejo. Con desgana porque la imagen que le devolvía no le gustaba en lo más mínimo: ojos hinchados a juego con la parte izquierda de su cara; barba de tres días que debería afeitarse, pero no iba a poder por la inflamación. Todo ello le daba un aspecto siniestro, quizá pudiera sacarle provecho para acojonar aún más a toda la panda de estúpidos modelos que le quedaba por aguantar hoy. Riendo para sus adentros imaginando la cara de miedo que pondrían se acercó a la barra americana de su cocina presiono el botón de la máquina de espresso.

Necesitaba un café como el comer. Un café y un buen ibuprofeno, o dos... La resaca le estaba matando y eso no era normal en él. Ahh, de repente unió cabos, eso era lo que le había pasado, el ibuprofeno que se había tomado anoche antes de salir para la hinchazón y la barbaridad de alcohol que había ingerido... ahora todo tenía una explicación... Nota mental: nunca más mezclar pastillas y alcohol. Al menos, no esa clase de pastillas.

Y ahora tenía que aguantar al coñazo de su agente. No le apetecía nada.

Rodeado de mediocridad se sentía al borde del colapso creativo. El problema no era él, lo tenía más que claro; él sabía perfectamente lo que buscaba, el problema eran lo demás: los castings atiborrados de modelos basura con menos expresividad que una sardina en escabeche, su agente -no sabía porque le mantenía aún en ese cargo- dándole la lata para que usará en la campaña a una chica muy recomendada, por no decir una niña con delirios de grandeza con un papá escandalosamente millonario, a la que cada vez que miraba quería asfixiar en la propia silicona de las múltiples operaciones de cirugía estética por las que habría pasado para conseguir ser una “top-model” que de top tenía poco y de model, aún menos.

Nadie le transmitía nada, nadie le inspiraba en lo más mínimo, eran como meros maniquíes y para jugar con maniquíes se hubiera hecho escaparatista, no fotógrafo.

También era consciente de que en el actual mercado laboral del fotógrafo de moda, lo normal no era que el fotógrafo eligiera a sus modelos, usualmente las compañías contrataban a sus propios directores artísticos que desarrollaban el concepto en torno al cual giraría la campaña publicitaria, el estilo, el maquillaje, los modelos, ect. y el fotógrafo se limitaba a tomar las instantáneas, pero su trabajo había despuntado y gustado tanto que en poco tiempo había subido como la espuma, permitiéndole convertirse en su propio “director creativo” lo cual le daba mucha libertad de acción que era lo que a él le gustaba: tenerlo todo bajo control para conseguir aquello que deseaba desde primera hora.

Así que si le preguntaban la respuesta era no, no estaba dispuesto a hacer concesiones estúpidas con modelos de plástico por muy ventajoso que su agente creyera que podía resultarle. A él todo eso no le importaba, en lo que concernía a su trabajo, lo que le importaba era el arte. Un resultado final que le satisficiera, a él y a nadie más; si además al público le gustaba, mejor, pero no era el fin último de su obra. Así había sido siempre y le había ido bien, a fin de cuentas su peculiar visión era lo que le había sacado del anonimato y le había hecho famoso.

Se terminó el café de un sorbo y después se tragó dos ibuprofenos del tirón con un vaso de agua. Se encaminó al armario y se vistió sencillo, unos vaqueros y una camiseta blanca de mangas cortas con el cuello en “V”. Comodidad ante todo, era la mejor elección para el insoportable día que le quedaba por delante, comodidad ante todo. Ya estaba listo, inspiró profundamente para relajarse, pues ya se notaba tenso mientras bajaba por el largo pasillo que le llevaba a su estudio fotográfico. Podía escuchar claramente todo el trasiego que había montado allí dentro. Inspiró aire una última vez y entró dentro.

-Ashura, llegas tarde -era su agente, señalando su ridículo reloj de pulsera, demasiado pequeño para su muñeca. Y ahí estaba, sabía que sería así, pero esta vez había batido su propio record, ni un segundo después de poner un pie en el estudio ya le tenía irritado. Tras la glacial mirada con la que Ashura le obsequió a modo de saludo, éste reculeó intranquiló, el sudo frío bajándole ya por las sienes-. No importa por un día que llegues ta..rrde, venga, veng.. -uno de sus ayudantes le interrumpió en medio de la frase (uff, manager salvado por la campana):

-Perdona la intromisión, no es mi intención molestaros, pero hemos encontrado este móvil mientras preparabamos la iluminación para el casting. ¿Sabes de quién puede ser?

-¿Cómo quieres que sepa de quien es, Richie? ¿Has visto la cantidad de gente que hay ya por aquí? Será de cualquiera de estos memos modelos con cabeza de chorlito. Dejalo por ahí, ya preguntara alguien por él, no tienes tiempo que perder con esto, te quedan muchas cosas por preparar antes de empezar.


¡Madre del amor hermoso! Ya empezamos... la primera en la frente, pensó Ashura. Este día prometía ser una tortura.
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Soma Hideaki el Mar Nov 09, 2010 2:57 am

Músiquilla.

Cuando los acontecimientos ocurren de una manera que no lo esperamos hace que nos bloqueemos, impidiendo así que podamos proseguir con la idea que teníamos pensada desde un principio. ¿Pero qué ocurre cuando todos nuestros planes se vienen abajo?

11:31 de la mañana.

-¡Hideaki! ¿Vamos? ¡Date prisa! Dijo una voz a mi espalda exigiéndome que me aligerara.

-¿Dónde te metiste? ¡¿Nobu?! ¡¿Nobuko?! Repetí en mitad de la nada, solamente la oscuridad reinaba en medio de mis desesperados gritos por encontrarla. Todo se encontraba a oscuras, ni siquiera mis propias manos podía llegar a ver cuando bajaba mis ojos hacia ellas. Bajo un silencio siniestro comencé a andar a paso ligero, siguiendo un camino de piedras, que se encontraba adornados con pequeños arbustos de color verde marchito. Ese sendero me estaba llevando a alguna parte, no obstante, en el fondo no sabía a donde exactamente. ¿Dónde me encontraba? ¿Qué era esto?

-¡Hide! ¡Hideaki por que no vienes!. Gritaba la voz que tanto conocía. Era mi amiga de la infancia.-...Tengo miedo...

-...Pero si no te veo... ¡Te escucho pero no te veo! ¡¿Hola!?. Me apresuré a responder, pero cuanto más gritaba más afónico me quedaba, era tal mi desesperación que no atinaba con la coordinación de mis propias pisadas. ¡Pumba! Intenté no caerme, pero por más empeño que le ponía no lo podía conseguir; fue tan fuerte el desacuerdo mental en el que me encontraba que al final acabé cayéndome de bruces contra el suelo.

Milagrosamente no me hice ningún daño.

De improviso el escenario cambio, ahora de repente no me encontraba en mitad de un camino desierto, si no que estaba rodeado de lapidas por todos lados. De izquierda a derecha, de delante hacia detrás, solamente era capaz de ver tumbas por todas partes. En los extremos a varios kilómetros de distancia podía distinguir varias filas de arboles, aunque no sabría con exactitud a cual rama pertenecería. Si eran cipreses o abetos. Echando un rápido vistazo por todo aquel terreno fui leyendo los nombres de las lapidas. Ni un solo nombre me sonaba. Era como si no perteneciera a aquel lugar y me hubieran implantado en el por pura casualidad.

No veía a nadie, como tampoco volvía a escuchar la voz femenina de Nobuko. ¿Dónde demonios se había metido?
Empezando a caminar entre las tumbas fui avanzando, mirando en el proceso cada lapida y no reconociendo ninguna en el camino.

En medio de aquel nerviosismo que llevaba encima y para rematar, no sabía donde me encontraba con exactitud, me pareció ver una ligera sombra por el rabillo del ojo izquierdo. Por lo que me giré rápidamente hacia aquella dirección y centré toda mi atención en algo que parecía ser una pequeña figura que intentaba mantenerse escondida por detrás de una lapida. Claro, sin ningún resultado. Podía verla perfectamente. Manteniéndome en el mismo lugar la estuve observando durante unos largos segundos, era como si hubieran puesto unos clavos a mis deportivas y no me dejaran avanzar hacia ella con normalidad. Ya desesperado me agaché, esperando que no me viera quien fuese. ¿Quién era? ¿No me encontraba solo en aquel lugar?

-Hide... Dijo nuevamente una voz, pero esta vez desde aquel diminuto cuerpo que permanecía escondido por detrás de una de las tumbas.

-¿N... nobuko? N... no puede ser... ¿De verdad eres tu?.Con un hilo de voz que ni siquiera me dejo pronunciar palabra me quedé mirándola totalmente incrédulo, no creyéndome todavía lo que estaba viendo con mis propios ojos. ¿Era acaso un espejismo?

Sin poder moverme de donde me encontraba empecé a ver como aquel pequeño cuerpo comenzó a moverse hacia mi dirección, moviendo sus pequeños piececitos de una manera un tanto curiosa como ya conocía. Aun después de varios años me la imaginaba caminando hacia mi, manteniendo el ritmo con aquellos graciosos saltitos que me hacían reír. En definitiva, ella era única.

-¿Por qué me abandonaste? Yo confiaba en ti, creía que estaríamos para siempre juntos...Musitó la figura de aspecto fantasmal en ese momento. No le veía la cara en ningún momento, pero igualmente sabía que era ella. Lo único que era capaz de visualizar era un rostro borroso en medio de aquella larga melena castaña, tan vació y lleno de expresión que no era capaz de saber con exactitud cuales eran sus verdaderas facciones.

¿Estaríamos juntos para siempre?

Siguiéndola con la mirada observé como se quedaba a escasos metros de donde me encontraba, quieta y expectante, intentando mirarme con aquel rostro sin ojos o boca. ¿Cómo podía hablar?

Segunda músiquilla.

-Me engañaste... me lo prometiste... ¡Prometiste que jamas me dejarías sola! Repitió con una ahogada voz que procedía de aquel cuerpo. En serio que no me lo explicaba. Alzando sus delgados dedos hacia mi dirección me cogió de los hombros y comenzó a empujarme hacia atrás. Realmente no llegaba a entenderlo. Cuando de pronto y sin saber como me dio por mirar un instante de reojo hacia atrás y lo vi, plantado como de la nada un enorme agujero en medio de la tierra. En el había una lapida de granito azulado y en ella había un nombre escrito. ¡No podía ser cierto! Con letras negras y curvadas se encontraba mi nombre inscrito.

Soma Hideaki

1989-2010


-¡N... Nobuko! ¡¡Nobuko para por favor!! Grité desesperadamente mientras la empujaba hacia delante con todas mis fuerzas, pero no podía, por más que lo intentaba era imposible mover aquel diminuto cuerpecillo. Parecía como si tuviera luchando contra un oso.

-¡¡NNNNNNOOOOOOOoooooooooooooooo!!.

De repente me sentí caer al vació, donde me estaba esperando aquel oscuro hueco y más arena. Un golpe seco hizo que amortiguara la caída, por lo que rápidamente me incorporé. Sin embargo, no pude hacerlo debido a una especie de fuerza fantasmal que me lo impedía. Quedándome mirando hacia arriba totalmente asustado empecé a sentir como algo caía en mi cara, algo duro y pequeño, en pequeñas cantidades y luego aumentando cuando más tiempo tardaba en reacccionar. ¡¿ARENA?!

De inmediato todo se quedo a oscuras.

Irguiéndome de golpe me mantuve quieto sobre la cama, respirando trabajosamente debido a aquel extraño sueño. Mirando a mi alrededor como si realmente no me encontrara allí, sentado sobre la cama y a medio oscuras debido a que había dejado la noche anterior las persianas casi bajadas. Bajando con lentitud mi mirada hacia mis manos comprobé que éstas estaban temblando y sudorosas, debido a aquel mal rato que había tenido. No obstante, no era solamente esa parte de mi cuerpo la que se mantenía de dicha manera, si no que también tenía la camiseta totalmente pegada a mi espalda y parte de mi nuca se encontraba empapada en sudor.

Después de unos largos minutos donde me quedé ahí sentado y con la cabeza apoyada en mis propias manos, intentando tranquilizarme, me levanté despacio de la cama. Dirigiéndome a paso lento hacia la puerta la abrí y salí al pasillo, donde me estaba esperando varias puertas. La que me interesaba era la segunda, que era donde estaba el cuarto de baño. Solo esperaba no confundirme y meterme en el cuarto de Rui otra vez. Entrando dentro encendí la luz con la palma de mi mano y cerré la puerta a mi paso. Me encontraba realmente mal. Se podía ver perfectamente en las sombras que existían debajo de mis ojos o como mi piel, normalmente de un color rosado tirando a moreno, esta vez estaba blanquecina. Con mucho trabajo me saqué la camiseta y la tiré al suelo con desgana, a continuación me bajé los pantalones junto a la ropa interior. Ni siquiera me preocupé como solía hacer. Corriendo hacia la derecha la mampara de la ducha me metí dentro y luego la cerré, mientras giraba el grifo con la otra mano para que empezara a fluir el agua caliente.

Solo esperaba que me sirviera de algo.

Después de que me dejara caer el agua sobre la nuca durante unas largos minutos, cerré el grifo y volví a abrir la mampara, cogiendo la toalla para secarme y colocármela alrededor de la cintura. Metiéndome en mi cuarto a continuación me acerqué al armario, abriéndolo y cogiendo una camiseta de mangas largas de color blanca fina, unos pantalones vaqueros algo desgastados y unos calcetines. Luego me preocuparía de donde había metido las zapatillas. Debajo de la cama seguramente. Colocándome la camiseta y luego los pantalones, me senté sobre la cama y comencé a rebuscar debajo de ésta cuando me incliné hacia delante. La primeras de mis deportivas apareció, por lo que me la coloqué y me la amarré, escondiendo el lazo por el interior. Con la segunda no tuve tanta suerte, al final tuve que bajarme de la cama hasta el suelo y empezar a mirar por debajo de ésta; si, al final apareció, pero claro, se encontraba al fondo del todo.

En cuanto le hice el lazo y lo metí por dentro de la zapatilla, me levanté de la cama nuevamente y me acerqué al escritorio, donde de pie se encontraba una foto de Nobuko.-Vaya nochecita que me diste... Mientras decía aquello en voz alta solté el porta foto en el mismo lugar y me fui a la mesita de noche, donde estaba siempre mi móvil encendido. Pero no estaba, no se encontraba encima de la mesita. ¿dónde lo había metido? Intentando recordarlo no tuve suerte, si no recordaba mal no lo había cogido la noche anterior. En todo caso fue para pedirle a Takashi que me cubriera en el turno y luego de eso lo volví a guardar en el bolsillo del pantalón. Acercándome a los pantalones que me había puesto la noche anterior comencé a rebuscar en los bolsillos, primero uno y luego el otro, pero ni un solo rastro de mi viejo móvil.

-¡¿Dónde esta?!. Grité en voz baja por que no sabía si Rui estaba durmiendo aun, según sabía había tenido una reunión para otra sesión fotográfica. Lo que no sabía era como había quedado al final. Saliendo de mi cuarto me encaminé hacia el salón donde todo se encontraba vació, en efecto que seguía en la cama. Cogiendo el teléfono de la casa marqué mi numero de teléfono del móvil y esperé. El tono no lo escuchaba por ninguna parte. Dejando que sonara me acerqué a mi cuarto y nada, ninguna melodía que procediera de éste.

-¿Lo he perdido?. Volviendo al salón miré por los alrededores, a ver si lo había dejado sin volumen y por eso mismo no lo escuchaba. Pero nada. Sin embargo, de pronto una fina voz se escuchó de algún lugar. Mirando hacia aquella dirección me di cuenta de que era el teléfono de la casa y que alguien había cogido mi llamada.

-¿Si? ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?.

Corriendo a toda prisa hacia la mesita cogí el auricular que se encontraba en la mesita de cristal apoyado mientras daba las llamadas.-¡Si! Hay alguien... soy el dueño de ese móvil. ¿Podría indicarme donde lo a encontrado? Dije a media voz mientras esperaba la respuesta por el otro lado. Pasaron los segundos cuando nuevamente volvieron a contestar:

-Claro, aunque nos coges en un mal momento. Estamos en mitad de una sesión fotográfica... pero igualmente te daré el nombre y la dirección. En la 86 oeste con la avenida Columbus, en el numero 98. Dijo la voz y acto seguido colgó.

-¿Columbus? ¿Numero 98... ?. Me quedé quieto allí pensando que aquel lugar me sonaba mucho, que de hecho juraría que había estado ahí alguna vez. De pronto mis ojos se abrieron como platos y caí en la cuenta de que no es que me sonaba. Había estado ahí. -¡¡Es el numero de ese fotógrafo!! ¡ASHURA!. Dejando caer el auricular al suelo me quedé de piedra, en ese momento no supe como reaccionar ya que había decidido que no lo volvería a ver en mi puta vida. Y por cosas del destino, sin saber como, tenía que volver a aquel maldito piso a verle la cara nuevamente...

¿Era acaso una broma o qué?
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Ashura el Dom Nov 14, 2010 3:01 am

16 mayo 2010

2:08 de la tarde






-¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡Te he dicho una y mil veces que no es así! La postura es horrible ¡Largate de mi vista! ¡Joder, así no hay quien pueda! ¡Estoy harto de tanta ineptitud!

-Venga chicos, descanso para comer. Los que hayáis pasado la preselección, volved a las cuatro -intercedió en el asunto el agente de Ashura, Nick, buen conocedor de que cuando la vena de la frente del fotográfo se hinchaba era síntoma inequívoco de que había alcanzado su límite. Quería evitar a toda costa que la carnicería se prolongara innecesariamente, si eso era ya posible con modelos llorando ya por todas partes por las hirientes palabras con las que éste les elogiaba a todos y cada uno de ellos... Ni uno se había salvado aquella mañana de recibir alguna crítica “constructiva” o debería decir destructiva... Más de uno (y de dos) había sucumbido a la presión; una tierna chica de cabellos dorados, su protegida, había colapsado literalmente llorando histéricamente. Le había partido el corazón... ese maldito despota de Ashura le había provocado una crisis nerviosa... Cómo iba a explicarle al padre de la nena porque ésta había llegado llorando como una magdalena a casa... Esto seguro le traería problemas con el señor Lefèvre, raro era que no le hubiera llamado a estas alturas para rendir cuentas... A ver, no es que él le hubiera prometido al señor Lefèvre que su niña, encaprichada de la noche a la mañana con ser modelo ,fuera a protagonizar la campaña para este nuevo perfume... pero quizá el buen señor hubiera malinterpretado sus palabras... fuera lo que fuera, lo que sí era seguro es que estaba metido en un lío, porque el susodicho señor era un hombre muy influyente. Tenía que convencer a Ashura como fuera para que ella fuera la modelo femenina... aunque claro... eso se le antojaba aún más imposible... ¡Menudo genio se gastaba! Pero eso no era lo que le preocupaba, ya llevaba gestionando los proyectos de Ashura como su agente el suficiente tiempo como para conocerle algo y saber que era terco como él sólo y que en estos menesteres no cambiaba de opinión por nada en el mundo... o le entra lo que sea por el ojo o no hay nada que hacer, no le gusta perder el tiempo fotografiando algo que no le dice absolutamente nada y esto parecía ser el caso de Susie Lefévre... y no sólo el de ella... Secándose los goterones de sudor que caían por su frente -de repente, sudaba a mares- recordó como Ashura había dedestimado a todos los modelos, chicos y chicas, uno por uno, casi sin parpadear... sólo se habían salvado algunos y porque él mismo le había insistido en que citara para una segunda prueba por la tarde a aquellos con más cualidades. No le había hecho mucha gracia que él se metiera en sus asuntos artísticos, pero al recordarle “convenientemente” que la fecha limite para presentarle el trabajo terminado al cliente estaba cercano, había accedido, aunque eso sí, “a regañadientes”.


*******


Con la mirada perdida en algún punto indeterminado del gris horizonte, Ashura, ya cigarro en mano recostaba la frente contra uno de sus antebrazos que a su vez se apoyaba contra uno de los enormes ventanales de los que había descorrido la enorme cortina de terciopelo negro de un violento tirón. Sus ojos miraban la lluvia que impactaba contra el cristal y resbalaba lenta... lentamente, enturbiando el espectáculo que veinte pisos más abajo se desarrollaba pintorescamente con una multitud de paraguas convertidos en un remolino de puntitos de colores danzando libremente en el oleo que las calles y avenidas de Manhattan conformaban; pero, aunque mirara, sus ojos no veían nada de eso, su mente estaba lejos, muy lejos, muy dentro de sí mismo: ¡Vaya mañana de espanto! Esta era la frase que, como un bucle infinito, se reproducía una y otra vez en la cabeza de Ashura. Con los nervios crispados, por una vez agradeció la intervención de Nick con la propuesta de un parón para comer que le daba la oportunidad de tener un rato de tranquilidad para reponerse un poco de tanta mediocridad. Un rato de tranquilidad, sólo quería eso antes de tener que enfrentarse a otra tarde de horror...

-Discul...p...a..., As...hura. Me manda Nick para saber que quieres de comer... … … … … … … ¿Disculpa? Ashura... Ashura... Me manda Nick para ver que quieres tú de comer, que vamos a encargar ya y eso, ¡ahh!, y además... al final parece que hemos encontrado al...

Obviamente, el aludido fotógrafo no escuchó esta frase de boca de uno de sus asistentes hasta que éste le dio unos golpecitos en la espalda que le hicieron salir de la profundidad de su momento zen, y como era de esperar Ashura no se lo tomó especialmente bien, más cuando este remató la faena sacando un móvil de su bolsillo y le dijo algo de que su dueño al final había aparecido y vendría a buscarlo... ¿Y a él que coño le importaban esas minucias? Es que no se iban a dar nunca cuenta que él era el jefe y no el padre de nadie; odiaba cuando le informaban de tonterías sin sentido, pero se olvidaban de notificarle cambios importantes de ultima hora como, por ejemplo, el cambio de hora en la sesión de la semana pasada que le hizo llegar tres horas tarde, perder una mañana entera de trabajo, además de quedar como un idiota delante de todo el mundo y tener que disculparse con el muy decepcionado por “su falta de profesionalidad” director de marketing de la firma Dior que era quien le había elegido en persona para modernizar la imagen de uno de sus perfumes con más solera. ¡Me cago en todo! El recordar ese momento en el que su profesionalidad fue puesta en entredicho por culpa de uno de esos patanes que se hacían llamar sus “asistentes” le puso aún más de mala leche si cabía, toda esa mala leche que iba a recibir, quizá sin comerlo ni beberlo del todo, el pobre Richie; pero se sentía, le había tocado.

Así funcionan las cosas ¿no?, a veces la rueda del karma no nos favorece simplemente por estar en el sitio equivocado en el momento inadecuado. ¿Es injusto? Mucho, pero ¿quiénes somos nosotros para saber los motivos que mueven a tan poderosa balanza equilibrante del bien y del mal? ¿Quiénes somos nosotros para ignorar sus designios justicieros? ¿Estaba elaborando una compleja excusa para pagar su frustración y su rabia con Richie sin que le afectara lo más mínimo? Quizá, ¿pero a quién le importaba? Le comían los demonios y él estaba allí delante suya con cara de susto... sin duda, sabía lo que se avecinada, sabía de sobras que había irritado a la “bestia”... y que a la bestia no hay que molestarla en su momento de relax-reduce-stress ¿lo veis? hasta el propio Richie sabía que era su culpa y que iba a pagar los platos rotos.

Tras dar una calada al máximo de lo que su pulmones daban de sí y dejar el cigarro consumido casi del todo, se giró lentamente con fuego en los ojos mientras expulsaba el humo sobrante que su sistema respiratorio no quería absorber.

-¡¿Comer?! Dime Richie ¡¿tú crees que yo puedo querer comer algo con la panda de inútiles de la que estoy rodeado?! Si os reemplazará con por un grupo de chimpances no notaría diferencia; no, es más, creo que harían mucho mejor el trabajo y me irritarían menos ¡Sois como una plaga de pequeños e infectos bichitos de esos que nunca te puedes deshacer del todo, porque por muchos que mates siempre aparecen más, tan molestos que me quitáis las ganas de todo! N o q u i e ro c o m e r n a d a -pronunció cada una de estas últimas palabras con lentitud, desmenuzandolas, casi paladeandolas con un tono amenazante y solemne a la par que le derretía la cornea con lo incandesdente de su mirada encendida en llamas-. Ya te puedes ir por donde has venido con tu puñetero móvil del los cojones! -le exhortó sin realmente darle la oportunidad de hacerlo, pues un segundo más tarde se lo estaba arrancando de las manos y lanzándolo con impaciencia por los aires con toda su fuerza. A cámara lenta lo siguió con la mirada hasta que unos metros más allá se estrelló en el suelo, desparramándose todos sus componentes por acá y por allá. Se acercó con parsimonia al lugar del impacto, deleitándose con la expresión de sorpresa-horror con la que Richie le miraba pensando, sin duda, que era una especie de psicópata que aún se intensificó más cuando lo remató con la siguiente frase dicha a la par que pisoteaba los cachitos desperdigados del móvil con saña: -Opps, parece que me he equivocado y no te vas a poder llevar contigo al paro tu querido telefonito... que por si no te ha quedado suficientemente claro es lo que te ha costado el trabajo. ¡Estás despedido! Fuera de mi vista.

Sin mediar una palabra más Ashura se dio la vuelta y se echó de nuevo contra el ventanal, sólo que esta vez lo abrió ligeramente; deseaba que el aire, aunque fuera violento y mezclado con lluvia le azotara, es más era mejor aún, así le refrescaría, pues se había alterado demasiado y, ahora después de su estallido, también la adrenalina le corría sin control por las venas haciendo que la sensación de euforia le mareara ligeramente y el corazón le palpitara demasiado rápido ¿o se lo parecía sólo a él? El arranque de ira le había desahogado... en cierta manera al menos... pero... no le dejaba tranquilo, no del todo... Esto es lo que le obligaban a hacer... y a él, en realidad, no le gustaba sofocarse de aquella manera...

Dejandose mecer por la endiablada brisa que le revolvía el pelo y le mojaba al mismo tiempo, -deseoso de poder dejar la mente en blanco y relajarse de verdad, aunque sólo fuera unos minutos- centró, esta vez sí, su mirada en el baile de colorines que, incesante, continuaba allá abajo en las concurridas avenidas, a pesar de la lluvia. Allí permaneció un rato, únicamente acompañado por el silencio que sólo se veía alterado por el incesante chisporroteo de las gotas al golpear las enormes ventanas del estudio y el silbido del vendaval que le rodeaba.

Cuando se sintió más calmado, cerró el ventanal, se apartó el pelo mojado de los ojos con un aspaviento de su mano derecha y mientras lanzaba un hondo suspiro al vacío de la sala se encendió otro cigarrillo que se fumó disfrutándolo plenamente, con parsimonia; tan lentamente que para cuando lo acabo le había dado tiempo a que los cuatro gigas de la primera tarjeta de memoria que había llenado en la mañana estuviera a punto de acabar de descargarse en su ordenador.

Había decidido canalizar su reserva de energía desbocada -ahora un poco más tranquila- en menesteres más prácticos como intentar de verdad, desde un prisma positivo, encontrar un modelo y una modelo para la campaña. Odiaba darle la razón a Nick, pero el tiempo se venía encima y no avanzaba nada porque nadie le motivaba, nadie le decía nada... se estaba jugando mucho con este proyecto y, además le gustaba lo que la nueva marca que le había contratado quería vender en sus productos: carisma, dinamismo, frescura y elegancia, todo en uno. Le gustaba el concepto, por ello se había comprometido y quería hacerlo perfecto, -como todo en general en su trabajo-. Él veía claro como llevarlo a cabo en su cabeza, pero tenía un único problema que era el más importante en verdad: que no encontraba los modelos que expresaran lo que él necesitaba para crear la atmósfera adecuada para las instantáneas que ya tenía pensadas.

Era un incordio, debería conformarse con algún modelo de los que ya tenía en su base de datos como le decía constantemente su agente, Nick, quizá llevara razón y todo. Al paso que iba, no los encontraría y acabaría haciendo este trabajo desganado y por quitárselo de encima, pero no quedaría satisfecho en absoluto con el resultado que era lo que, en realidad, a él le movía por dentro, en lo que se basaba su proceso creativo. Y mientras ojeaba fotos y fotos y más fotos de los modelos de esa mañana en el monitor de su ordenador, más claro le quedaba que tendría que llegar a eso, a la insatisfacción personal, artística y profesional en aras de salvar el pellejo. Es que sólo mirándolos, siendo objetivo, se le revolvía el estomago... ¡ninguno valía un duro! Si le preguntaban si eran guapos, sin duda, la respuesta era sí, claro que eran bonitos de ver, que tenían rasgos bellos; que sentido tendría que un modelo fuera feo; es lo menos que se le podía pedir a un aspirante a esta profesión, pero según su, muy personal punto de vista, eso era sólo la punta del iceberg, una base en la que tenían que asentarse otras cualidades: un saber estar, una actitud, adaptabilidad, expresividad, fotogenia, ect. Un modelo debe poseer, por llamarlo de alguna manera “un nosequé especial” que le permita transmitir algo cuando queda inmortalizado en la fotografía que luego verán miles de personas o cuando está luciendo una colección de un diseñador en una pasarela. El saber hacer aflorar esos dones ocultos durante la sesión y plasmarlo es tarea del fotógrafo, pero la materia prima tiene que estar en el modelo, sin eso no se puede conseguir nada digno de mención, sólo basura; sin ese “algo especial” son uno del montón que no dicen nada, o que al menos, a él, a Ashura, no le decían nada y con los que no se le apetecía perder su valioso tiempo; y así justamente así eran todos los modelos de hoy y los de antes de ayer y los de hace una semana y los que frecuentaban las agencias de modelos que aborrecía y en las que no ponía un pie ni aún bajo pena de muerte...

De ee modo se le fue pasando el descanso para comer, viendo centenares de fotos contenidas en las cinco tarjetas de memoria que había llenado sólo en esa mañana, aburrido, apático... nada le inspiraba ni lo más mínimo, ninguno le llamaba la atención. No podía decir que le sorprendiera, nadie le había transmitido nada mientras los fotografiaba y eso ya era muy mala señal... Pero bueno tenía que visionar el resultado de todas formas para estar seguro.

Desesperanzado insertó la última tarjeta de memoria y dejó que se descargara la carpeta con el contenido mientras respondía un e-mail a Anthea para responderle por enésima vez que quería sus servicios de maquillaje y “exclusivamente los suyos” para las sesiones de fotos que requirieran este nuevo proyecto de la marca “Charisma-Karisma”, pero que no sabía decirle aún fechas, que de todas maneras le reservara las próximas dos semanas; y de paso, aprovechó para desahogar toda la frustración que albergaba en su interior porque podría decirse que Anthea era la única persona que conociera en el mundillo a la que apreciaba realmente a nivel personal. Tenía que elegir a los dos modelos antes del martes, o sea que quedaban dos días...

pero ese problema dejó de existir justo en el segundo siguiente cuando abrió la primera imagen de la última carpeta que ya había terminado de descargarse.

Sus ojos se quedaron pegados a la pantalla, prendados de lo que veían. Era él, lo que había estado buscando con tanta ansía estaba por fin justo delante suya. ¡Era él! Sonrió genuinamente, una sonrisa de las de verdad, de pura alegría y excitación ante el hallazgo, una de esas que era raro verle en los labios en el trabajo, pero que paradójicamente tan bien le sentaba a su cara usualmente seria o enfurruñada.

¡Era él! ¡Era él! ¡¡Por fin, por fin era él!! pero... ¿quién era él? Se preguntó por primera vez. Pondría la mano en el fuego, asegurando que no le conocía, que no le había visto en su vida, que no era uno de los modelos que había fotografiado hoy, pero las fotos estaban en las tarjetas de hoy y si era así, él y sólo él podía haberle fotografiado, pero él no le había visto... recordaría algo así, le hubiera fichado inmediatamente... ¿podría habersele pasado debido a la resaca que tenía al comienzo...? No, imposible, ni aún así le hubiera pasado desapercibido este extraordinario desconocido. La expresividad de sus ojos era desbordante, el gesto de su rostro al completo se comunicaba con él, le hablaba directamente sin palabras; le transmitía algo a un nivel paralingüintisco, que era lo que más le interesaba siempre captar en su obra: la esencia de sus modelos, aún para fotografía de moda, por eso era para Ashura tan sumamente importante encontrar los modelos apropiados ¡Y ahora le tenía! ¡Por fin le tenía!

El descanso para comer debía estar llegando a su fin, porque ya estaban por allí pululando de nuevo sus ayudantes. Llamó a uno de ellos y le pidió el registro de datos de todos los modelos a los que había fotografiado por la mañana, el cual lo buscó y se lo entregó inmediatamente, no quería correr la misma suerte que su compañero Richie si contrariaba al jefe en lo más mínimo, aunque ahora parecía extremadamente contento, nunca se sabía con Ashura...

Ashura estudió el registro de datos a conciencia, pero no encontró al chico en cuestión, lo cual empezó a tocarle ya las narices un poco... ¿cómo podía ser que no estuvieran sus datos en ninguna parte? ¿No se había inscrito? Pero sin rellenar los datos del formulario no era posible al acceso al set fotográfico, dentro del aparente caos del casting todo estaba meticulasamente organizado por él y su equipo... o podía que hoy tuviera a más asistentes incompetentes que despedir... ya nada le extrañaba de ellos. Indagaría al respecto, pero era extraño que alguien se hubiera colado, y él no recordaba haberle fotografiado. Todo esto era un misterio. ¿Es que acaso había aparecido de la nada y después había desaparecido de la misma manera, había hecho “puf” envuelto en una densa capa de humo como el genio de la lámpara? No podía ser, era imposible, tenía que haber visto en algún momento a ese chico si esas fotos estaban allí... ¿Quién era? ¿Quién...?

Mirando las fotos por enésima vez, lo que hizo “puf” fue su cerebro de repente, y no el genio de la lámpara; y lo que sacó en conclusión no le hizo gracia precisamente. En un segundo todo cobró forma, todo tuvo sentido. ¡Claro que sabía quién era él! ¡Quién si no! Pensó llevándose la mano instintivamente a su malherido mentón, llevaba todo el día maldiciéndole cada vez que se llevaba un cigarro a la boca, le molestaba un poco al fumar en la comisura de la boca en donde había recibido el puñetazo.

¡Claro que lo conocía para su desgracia! ¿Para su desgracia? No pudo más que preguntarse, encontrándose repentinamente sumido en un conflicto de intereses brutal. Ese niño estaba loco, eso estaba fuera de toda duda posible, actuaba como un energúmeno, era impertinente y le había descolocado tanto el día anterior que aún no sabía porqué había tenido un ataque de ansiedad cuando le echo de su piso, todo por culpa de su incoherente comportamiento... Por lo que fuera no le hacía bien a su salud, eso también estaba más que claro. Le había dicho que no quería volver a verle en su vida, que no se le ocurriera volver a poner el pie en su casa y lo había dicho muy en serio, ¿cómo podría pedirle ahora que trabajara para él? Ese chico había venido buscando unas simples fotos y él ni siquiera quiso hacerselas en un primer momento a consecuencia del comportamiento desequilibrado que exhibía; no, estas fotos no habían sido por el muchacho, estas fotos eran producto de uno de sus arrebatos de cólera y efectivamente, por un motivo que no acertaba a explicar, eran explosivas. Ashura le había gritado al chico que no valía, que las fotos que le estaba sacando eran una basura, una mierda absoluta, pero no se molestó ni una vez en mirar los resultados, porque estaba demasiado ofuscado como para esforzarse en hacerlo... ¿Cómo iba a decirle ahora que quería contratarle? Su ego no podría soportarlo, no podría, en serio. Renunciaba a ello directamente...

Se giró en el sillón giratorio y quedó mirando los grandes ventanales, de nuevo tapados por las densas cortinas de terciopelo negro. Cerró los ojos con fuerza y se puso las palmas de las manos encima de los ojos, suspirando entrecortadamente, los nervios eran patentes en todo su lenguaje corporal: estaba en una lucha consigo mismo. Abrió los ojos y encendió un cigarro, ya llevaba mucho rato sin fumar. Respiró hondo, cogiendo aire limpio antes de llevarse a la boca el cigarro y cagarse de nuevo -por el dolor de su boca- en el “modelo más irritante que nunca había tenido”, irritante sí entre muchísimos más adjetivos, pero mientras dejaba salir de sus labios una bocanada de espeso humo gris, miró de reojo la foto a su espalda, le llamaba... era extraño, pero le llamaba, nunca antes lo había sentido con tanta fuerza, esas fotos eran pura dinamita, el poder de captación de ese chico era demasiado potente para desperdiciarlo. No podía explicarlo de manera lógica, pero lo sabía a ciencia cierta.

Había sentido esa llamada otras veces de seguro con otros modelos, pero no había sido tan intenso. En ese momento lo decidió, porque tenía que ser franco consigo mismo, se moría por fotografiarle, por comprobar su potencial, por ponerle a prueba; tenía que contrastar que estos resultados no eran producto de la mera casualidad, aunque su desarrollado instinto para este tipo de cosas le decía que no se equivocaba, que era talento innato, no podía quedarse allí, tenía que ir más lejos, tenía que verificarlo por él mismo.

No había otra opción, tendría que comerse su orgullo... esperaba no equivocarse, rebajarse ante aquel pequeño psicópata en vano sería una cosa que no podría superar fácilemente. Sabía que era arriesgado, pero tenía que intentarlo, tampoco se perdonaría si se quedaba con la duda por pura vanidad.

Pero una vez decidido, tenía un problema aún mayor: no tenía ni pajolera idea de quién era aquel chico, ni de dónde podía encontrarle. Y no pensaba que fuera a verle aparecer por su estudio en algún momento del futuro cercano, después de como le había echado la noche anterior... mas los ojos de Ashura se abrieron como platos, porque no daba crédito a lo que éstos veían, debía estar soñando.

Le vio sólo a él como si tuviera un sexto sentido para detectar exclusivamente a su persona a través de la multitud de modelos que había vuelto a arremolinarse en la zona cercana a la puerta del estudio. No era posible que escasos segundos antes estuviera pensando en cómo podía encontrarle y, magicamente él apareciera delante suya como si le hubiese invocado. ¡Era increíble! Pero el caso es que sus ojos no le engañaban, tenía grabada la cara del muchacho a fuego en el cerebro de tanto mirar sus fotos. ¡Era él, seguro! Era aquel chico necesitado de tratamiento psicológico que como caído del cielo en el momento más oportuno de todos, volvía a él, aunque se lo hubiese prohibido. ¡Bendita providencia, aunque no entiendo cómo obras, esta vez, te debo una!

Ashura cogió aire, le iba a hacer falta, porque al ver a su agente también cerca de la puerta se le ocurrió en el acto su plan de acción. Se levantó lleno de energía y se encaminó directamente a la entrada, sonrió brevemente al muchacho que era su objetivo antes de cogerle suavemente de la mano y sacarlo de entre la multitud de modelos que le cercaban -y que les miraron entre intrigados e indignados-. Acto seguido le guió aún de la mano con firmeza, pero sin brusquedad en dirección a su manager unos metros más adelante. No quiso ni mirar la cara del muchacho, ni la de su agente antes de decir lo que tenía que decir, mejor así, modo bomba:

-Ahh, aquí estás. Te estaba buscando, Nick. Quería presentarte a este chico...

-Ah, encantado de conocerte muchacho, yo soy Nick Nightingale -le extendió la mano esperando correspondencia por parte del muchacho a modo de saludo de negocios-. Y ¿a qué se debe este placer, Ashura?

-Se debe a que él es el nuevo modelo masculino de la campaña.






Poco sabía Ashura en ese momento dónde se estaba metiendo...
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Soma Hideaki el Dom Nov 14, 2010 10:17 pm

Desde la antigüedad siempre se a dicho que los sueños pueden ser primotorios y pueden adivinar un futuro próximo. ¿Pero eso quería decir que iba a ocurrir algo relacionado con mi vida o con lo que tenía pensado hacer para conseguir esa promesa que consideraba ya acabada?

Aun no dando crédito a lo que estaba apunto de vivir cogí el auricular del suelo y lo colgué en su lugar correspondiente. Con determinación me dirigí hacia el pasillo, donde estaban colgados en el perchero varios abrigos míos y de Rui, descolgué el que siempre cogía de cuadros rojos y negros y me lo coloqué mientras bajas las escaleras a toda prisa como alma que lleva el diablo. En cuanto antes llegara y tuviera el móvil en mi poder, mucho antes podría desaparecer de aquel lugar pudiendo seguir con mi vida como si ese maldito día no hubiese ocurrido nunca. Con energía abrí el portón y salí al exterior, observando cuando miré hacia arriba de que el cielo se encontraba especialmente gris. Sin embargo, continué mi camino hacia hacia la izquierda, donde a varios metros se encontraba la entrada para coger el metro. En esta ocasión no iba a dejarme vencer por el maldito tiempo y los autobuses, por que no estaba dispuesto a pasarlo mal más de lo necesario. Con una rápida carrera entré por los portales del metro y bajé las escaleras, llegando inmediatamente hasta la maquina picadora donde te daban paso gracias a las tarjetas de identificación. Pasando ésta por el aparato rápidamente me dejaron entrar, por lo que continué a toda prisa el camino oeste hasta que llegué a los mismos arcenes donde pasaban los trenes o se paraban para coger más pasajeros.

Quedándome de pie al lado de la linea amarilla que advertía de el peligro que se corría esa proximidad, dirigí mi mirada hacia el letrero donde indicaban los horarios; en pocos minutos llegaría el que me interesaba. Por eso mismo me gustaba coger el metro, por que se llegaban a los sitios en cero coma tres y además no te sangraban como lo hacían los taxis.

Los minutos pasaron y el metro se paro delante mía, abriendo sus puertas en cuanto la gente presiono el botón verde. Dejando pasar a varias personas luego entre yo -en cuanto encontré la oportunidad- y me quedé al lado de la puerta, con la espalda apoyada en el cristal traslucido que estaba en los costados de ésta. El trayecto hasta Manhattan fue ruidoso por culpa de un grupo de chavales que se encontraban en el mismo vagón y no paraban de armar jaleo. Por lo visto éste tampoco iba a ser mi día, para uno que tengo libre y tengo que volver a viajar hasta esa casa para recoger el maldito móvil. Por lo visto la suerte no se encontraba de mi parte y tampoco me acompañaba.

En cuanto el metro llego a la parada estimada me bajé con algo de dificulta, la gente por lo visto tenían prisa y debido a ello no tenían ninguna clase de modales. Llegando al exterior finalmente mis ojos se abrieron considerablemente no creyéndome que estaba sucediendo, en la entrada de éste estaban paradas muchas personas que miraban embobados como estaba lloviendo a mares en la calle y por lo que parecía no iba a parar. El cielo se encontraba totalmente oscuro. Si que había cambiado rápido. Maldiciéndome por no haber cogido un paraguas seguí avanzando, empujando a la gente para que me dejara pasar hasta el exterior mientras estas se quejaban. Cuando finalmente lo logré me coloqué la chaqueta encima de la cabeza y empecé a correr por mitad de la avenida a toda velocidad, buscando de paso la calle donde se encontraba el departamento de aquel fotógrafo que se hacía llamar Ashura. Mientras avanzaba la lluvia que caía cejada mojando mis zapatillas, vaqueros y obviamente la chaqueta que estaba usando en ese momento para resguardarme algo.

Giré la siguiente esquina y caminé varios metros, a lo lejos, pude observar como pasaba algo en el departamento donde vivía aquel hombre. No paraban de entrar y salir unas personas de una furgoneta y luego, tras unos minutos volvían a entrar otra vez en el edificio. ¿Qué estaría sucediendo? Mientras avanzaba por la calle a paso lento, sin importarme ya el mojarme o no, llegue finalmente a la entrada donde me quedé mirando el recibidor y como, a gran velocidad, subían las escaleras personas que iban cargadas con proyectores, cajas y ropas que seguían metidas en bolsas de plásticos trasparentes.

Apartando la chaqueta roja de encima de mi cabeza -que la tenia totalmente mojada- comencé a caminar por el pasillo hasta las escaleras, donde fui subiendo éstas de dos en dos. Cuanto antes llegara y pidiera lo que era mio, mucho antes podría irme de allí. Llegando finalmente al ultimo piso observé que no estaba solo, en su lugar me encontré con muchos chicos y chicas que estaban esperando impacientes para entrar en aquel piso. ¿Una sesión fotográfica tal vez? Llegando a la puerta comencé a buscar a alguien que me atendiera y pudiera, de alguna forma, devolverme el teléfono móvil.

-¿Alguien podrí...

Sin embargo, algo inesperado y sorprendente sucedió. ¿Estaría soñando? Repetí en mi mente mientras veía como se dirigía hacia mi aquel maldito fotógrafo engreído y tiraba de mi para que lo acompañara. ¿A dónde me llevaba? ¿Por qué carajo me estaba cogiendo de la mano? Quedándome mirándole entre sorprendido e intrigado empecé a sospechar que a lo mejor me estaba volviendo loco o es que estaba viviendo una especie de realidad alternativa donde no entendía absolutamente nada.

Aun sin entender nada extendí la mano que aun tenía libre, mi derecha y la apreté contra la de aquel hombre que se hacía llamar Nick. -Encantado de conocerle señor... mi nombre es Soma Hid.... ¡¡¿QUÉ!?? Sin comerlo ni beberlo me acababa de catalogar como el nuevo modelo de una compañía que estaban haciendo. ¡¿Acaso era una broma?!

-D... disculpa... pero yo solo vine a recoger algo que se me debió caer ayer. Solamente a eso...Dije en un tono aspero al final en aquel momento que dirigía toda mi atención en el dueño de aquel apartamento y le interrogaba con la mirada.-¿Habéis visto un móvil azul oscuro y blanco? Pregunté a ambos hombres que estaban presente en aquel estudio mientras se escuchaba ruido de fondo. -Se que esta aquí por que me cogieron la llamada hace una hora aproximadamente, no obstante, volví a marcar antes de entrar pero al parecer me quedé sin batería o me lo apagaron seguramente para no molestar en la sesión fotográfica.

¿Sería a esto lo que refería aquel sueño o aun quedaba más por descubrir?
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Ashura el Lun Nov 15, 2010 1:28 am

¡Ja! El truco de la presentación indirecta había funcionado. ¡Por fin había descubierto que el crío-modelo se llamaba Soma! Pero Soma... no, le cuadraba..., de sus años viviendo en Japón lo reconocía como un apellido, incluso uno de sus compañeros en la universidad de Tokyo se apellidaba así. ¡¿Es que nunca iba a averiguar su nombre?! El chico se había presentado de la tradicional manera japonesa, anteponiendo el apellido al nombre propio, pero ¿por qué lo había hecho de esa forma? Era poco usual y podía significar varias cosas: la más obvia, que llevaba poco tiempo en Estados Unidos y aún no se había acostumbrado a las costumbres occidentales; que el niño era astuto como un zorro y no se atrevía a dar su nombre completo por miedo a represarias de su parte después de lo que había pasado la noche anterior, pero le estaba dando demasiadas vueltas a algo absurdo, se estaba dejando la opción más sencilla y viniendo de este chico la que era la cierta con toda seguridad: que sólo fuera una de las extravagancias asociadas a sus brotes psicóticos, aunque de momento parecía muy tranquilito, demasiado para el bombazo que acababa de soltarle, la cara de su agente era la que mostraba el shock que debería estar plantado en el rostro de Soma, XXX.


Pero este chaval, además de loco ¿estaba sordo o qué? Pues no pasaba tres kilos del notición que acababa de soltar y se ponía a preguntar por un móvil... ¡Era el colmo! O eso, o se hacía el tonto demasiado bien. Menos mal que ya le había soltado la mano, porque sino juraba que lo más seguro es que sintiéndose, de repente contrariado como se sentía, la hubiera apretado con tanta fuerza que le habría acabado haciendo daño sin querer. Se estaba equivocando con esta decisión, lo sabía, pero ya estaba hecho, tenía que seguir hasta las últimas consecuencias. Templanza Ashura, templanza, no es momento de perder los nervios; sé profesional y mantén la perspectiva, ¡puedes hacerlo! Se dio ánimo mentalmente mientras respiraba hondo para relajarse.

No estaría haciéndose el interesante, ¿no? Porque jugar a la indiferencia cuando le había rogado escasas horas antes, postrado ante sus pies, por mucho menos que la oportunidad de oro que ahora le estaba poniendo en bandeja de plata, era jugar con fuego.

Mantén la cabeza fría, Kiseki, hazlo por tu bien profesional... Contente...

-Un teléfono ¿eh? Azul marino y blanco -al tiempo que pronunciaba esas palabras se forzó a sonreír al muchacho para destensar la rigidez de los músculos de su cara- ¿Y sabes qué está aquí, porque te lo han cogido hace un rato ¿no? -... Richie...., ese teléfono era una maldición que llevaba persiguiéndole todo el día y el dueño era... precisamente él... ¿podía tener más mala suerte? Y esa pequeño malestar en la boca del estomago no sería ¿culpabilidad?... No era necesaria ¿no? Vale, se había cargado su móvil en su estallido de furia, pero no era para tanto, a fin de cuentas era un armatoste viejo. No había que darle más importancia, sólo tenía que resarcirle y ¡solucionado! Fácil ¿no?

Su cuerpo estuvo a punto de traicionarle, porque quería gritarle con cada fibra de su ser que su móvil no se había quedado sin batería ni había sido apagado por el bien de la sesión de casting, que su móvil se lo había cargado él, pero tenía que controlarse y ser cauteloso, es más tenía que ser inteligente y elegir bien lo que decía para no activar la locura del chico y que se liará la marimorena, no tenía ganas de más líos, no obstante sabía que estaba metido hasta el cuello en terrenos pantanosos si quería salvar la situación con éxito sin tener que faltar a su integridad moral.

-Ah... ¡ya! ¿Era tuyo ese móvil? Ha tenido un pequeño accidente...


Última edición por Ashura el Mar Nov 16, 2010 3:17 am, editado 1 vez
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Soma Hideaki el Mar Nov 16, 2010 2:40 am

Nunca en nuestra vida pensaremos que puede suceder lo impensable, aquello que jamas sucedería. ¿Pero qué sucede si llega a ocurrir? ¿Lo dejamos pasar? ¿0 intentamos arreglarlo como sea?

Asintiendo a su pregunta sobre como era mi teléfono móvil me di cuenta de que sabía perfectamente cual se trataba, no obstante, por la expresión de su rostro inmediatamente supe que algo no iba bien.-¡Si! Si, es ese precisamente... con una pequeña banda de color blanca rodeando sus costados. ¿Dónde está? Pregunté mientras miraba a mi alrededor a ver si por casualidad conseguía verlo por alguna parte. Pero no tuve ninguna suerte. Volviendo nuevamente toda mi atención a los dos presentes y sobre todo en el fotógrafo, fui confirmando una a una sus preguntas de cuando había llegado a llamar aproximadamente hacia dos horas antes y me lo habían cogido.-No sé con exactitud quien fue el que me lo cogió, pero era la voz de un hombre y por el tono de éste debía ser por lo menos de mi edad... aunque a lo mejor es algo más mayor. ¿Podría ser que me lo hubiera cogido algún modelo o algo parecido? Mientras respondía a todas aquellas preguntas y afirmaciones, intenté el sacar alguna conclusión medio decente sobre quien podía haber respondido a mi llamada. ¿Pero qué pasaría si no podían responderme ni Ashura y mucho menos su ayudante? ¿Cómo lograría encontrarlo?

Abriendo mis ojos de golpe miré a ambos, empezando a notar como caía por mi espalda un sudor húmedo. -¿Un pequeño accidente? Repetí con una voz atemorizada por el pánico. ¿Qué le había pasado a mi móvil? ¿Dónde estaba ahora? Con una mirada de completo terror miré a Ashura como interrogándole, sin embargo, no consiguiendo ninguna respuesta por su parte. Solamente quería saber que había sucedido exactamente en ese trascurso de tiempo que había estado mi móvil en aquel estudio.

---Flash Back---

-Éste es mi numero de móvil... ¿Seguro qué no lo perderás? Con una sonrisa en mi rostro acabé preguntándole, pero conociéndola como la llegaba a conocer desde hacia algún tiempo; tenía cada una de las papeletas para que acabara perdiendo el papelito donde se había apuntado el numero. Nobuko me miró con una cara refunfuñada y frunció sus labios en una señal de protesta.

-¡Eso no es verdad! ¡Siempre me describes como si fuera un completo desastre y tu eres igual! Gritó al tiempo que se cruzaba de brazos, pero su mirada me indicaba que estaba pensando algo que no llegaba a comprender. Como si estuviera planeando algo esa cabecita. ¿Pero qué podría ser? A las chicas no había forma de entenderlas. En serio.

-Vamos, no seas melodramática que deberías conocerme... solo es una broma, es una broma. Traté de tranquilizarla en aquel momento que colocaba mi mano izquierda en su cabeza y revolvía sus cabellos. -No te enfades conmigo...

… Unos días más tarde...

-¡Hideaki! ¡Hide! ¡Mira lo que por fin me compraron mis padres!Escuché los gritó de nobuko desde mi cuarto mientras subía las escaleras a toda prisa para abrir la puerta de golpe y presentarse allí enseñando su nuevo móvil, con su brazo extendido hacia mi dirección mientras mostraba una enorme sonrisa de felicidad en su rostro. Acto seguido se sentó en la cama mientras comenzaba a teclear un numero con sus pequeñas manitas.

-¡¿Te compraron uno?! Traté de decir al tiempo que la melodía de mi celular empezó a sonar, por lo visto estaban llamándome. Cogiéndolo comprobé que se trataba de un numero desconocido, o al menos que no me sonaba en ese justo momento. ¿Quién? Al darme cuenta de que ella estaba trasteando su propio numero y encontraba como esperando algo, colgué aquella llamada e inicié a colocarle nombre a ese numero que escasos segundos antes me había llamado.

-¡No me lo cogiste! ¿Por qué? Yo quería que mi primera llamada fuera la tuya y si la cuelgas no podrá ser.Dijo mostrando morros mientras cerraba su móvil y lo guardaba al tiempo que se levantaba de la cama.-Bueno, yo ya me voy que es tarde... En cuanto escuché que se marchaba me quedé mirándola intrigado, observando que se andaba hacia mi dirección y me daba un rápido beso en la mejilla.-Soso... Luego se alejó y desapareció por la puerta dejándome nuevamente solo en mi habitación.

...

A los pocos minutos cuando me encontraba tirando en la cama y mirando fijamente el móvil, lo destapé a continuación comenzando a marcar aquel numero. En la tercera llamada descolgó:

-Buenas noches... Los segundos fueron pasando lentamente cuando ella también habló.-Buenas noches... ¡Bobo! Dándome las buenas noches colgó el teléfono y me quedé solo en la linea...

---Final del flash back---

Al percatarme de la situación le pregunté.-¿Dónde demonios está mi móvil?
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Soma Hideaki

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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Ashura el Miér Nov 17, 2010 12:14 am

No, Soma, no, ningún modelo había cogido tu móvil por error, ni ninguno lo está custodiando para devolvértelo... Es más ahora que lo pensaba, no tenía ni la más remota idea de que había sido de los añicos de aquel frágil aparatito... 

-¿Dónde demonios está mi móvil? Fue lo único que escapó de los labios del muchacho cuando realmente asimiló el soslayado contenido de las palabras del fotógrafo. El pánico era mucho más evidente en su rostro, que en su voz. El chico le miraba expectante, ávido de una respuesta por su parte, pero era una de esas raras veces en su vida en las que no sabía que decir... la mordacidad no le servía esta vez y por eso mismo se sentía perdido. Mas para su fortuna o desgracia -más bien para la última-, no tuvo que preocuparse mucho más por el asunto, porque alguien reaccionó y hablo por él:

-¿Un pequeño accidente? Pero no has sido tú quien lo ha lanzado contra la pared antes...

La ira de Ashura se desató en el segundo inmediatamente posterior a que su agente cerrara la boca... La mirada furibunda que sus ojos entornados lanzaron, mandaba directamente este mensaje: ¡Estás muerto! Deja que nos quedemos a solas, ahora tengo un invitado y una situación delicada entre manos, pero vas a pagar por esto maldito bocazas, bueno para nada, ya te cogeré ya... pensó Ashura para sí tragando saliva trabajosamente. De tanto morderse la lengua en los últimos minutos iba a terminar haciéndose sangre. 

No quería ni volver la cara hacia el chico Soma. Aquel imbécil de Nick, le había dejado en evidencia; admitir que él había sido el culpable no era una de las posibilidades que había barajado, no entraba para nada en sus planes, por lo menos no de momento... Y, lo peor es que ahora sabía aún menos que responderle... pero justo cuando tomó la determinación de obviar lo que acababa de decir su agente y seguir como si nada, se sintió un cobarde, y él no era un cobarde, nunca lo había sido y nunca lo sería; si pretendía ocultar ese dato era sólo por intentar confraternizar mejor con el chico para obtener de él lo que quería, pero ya no tenía sentido ninguno esa táctica, y lo que era aún más importante ¿qué necesidad tenía él de sentirse culpable y juzgado? Ninguna. ¡Por el amor de Dios, sólo era un móvil, no había matado a nadie! Él no era un mezquino, vale había destrozado un bien material de otra persona, sí, pues bueno asumiría la responsabilidad y le recompensaría. Era lo único que podía hacer de todas maneras; así que tras coger aire, se dejo de tonterías y recuperó su habitual compostura:

-Centrándonos en tu pregunta... Digamos que, para hacer honor a la verdad exactamente, no sé dónde está -dijo mientras sacaba la cajetilla de cigarrillos para llevarse uno a la boca y encenderlo denotando una tranquilidad pasmosa en su rictus -para el dolor agudo que le cuando apretaba los labios para fumar, ¡odioso Soma, tú también me las pagarás en su momento!- mientras le daba una profunda calada de las suyas antes de proseguir con el descaro que le caracterizaba: Y bueno, sí, yo me he cargado tu móvil sin querer, pero tampoco creo que sea para tanto, era un ladrillo de la prehistoria. No te preocupes, ve a cualquiera de los centros electrónicos “The Wiz” http://www.thewiz.com/home.jsp que hay en la ciudad y comprate el teléfono móvil de última generación que más te guste, no escatimes. Al dependiente sólo dile que vas de mi parte y que lo ponga en mi cuenta. Bien, estás ya mas tranquilo ¿no? Pues entonces pasemos a temas más importantes que se han pasado por alto. Como ya he dicho antes, quiero que trabajes para mí.
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Soma Hideaki el Miér Nov 17, 2010 2:48 am

Normalmente solemos luchar por las cosas, claro, el caso es que no con tanta perseverancia como se debería. En cambio, si a esto se le suma algo que consideramos importante la cosa cambia, llegando a hacer incluso locuras para conseguirlo.

Sin esperarme aquella respuesta -que lo cierto era que me había cogido por sorpresa- acabé dirigiendo una veloz mirada asesina al propietario del departamento. ¿Cómo qué él había sido el culpable de aquel accidente? ¿Pero no llego a decir que no lo había visto? ¿Me mintió entonces? Por la reacción de éste y como había sido descubierto, por lo visto no se llegaba a esperar esa metedura de pata por parte de su ayudante.

Silencio, fue todo lo que se llegó a escuchar en aquel instante donde el ambiente era cada vez más tenso y frío. Solamente las respiraciones de los tres presentes se hacia casi perceptible en medio de aquel caos que existía más allá de aquellos muros, donde se podía catalogar como la vida privada de aquel fotógrafo. Solo que una puerta lo separaba del pasillo. De pronto, mientras Ashura sacaba un cigarro de su correspondiente cajetilla me indicó que no sabía donde se encontraba, a continuación dio lenta una calada y continuó explicándose como si allí no hubiese ocurrido nada.-Si, de acuerdo, hablemos de cosas importantes.... Aclaré con una voz seria que casi no pegaba conmigo, casi rozando la gelidez. Mientras que todo mi cuerpo empezó a ponerse rígido, fruto de que mi propia imaginación estaba volando por si misma en medio de aquella extraña situación. -Sobre ese trabajo hablaremos en su debido tiempo, pero no antes de saber dónde esta mi teléfono móvil y ver en las condiciones que se encuentra.

-Por qué me imagino que seguirá todavía en éste estudio... ¿no es así?
En cuanto aquellas palabras salieron de mi garganta el que se hacia llamar Nick miró a Ashura con preocupación, como si deseara decir algo, pero temiendo el mencionarlo por la reacción que podría llegar a tener el fotógrafo. -¿Qué sucede? ¡¿Por qué le miras con esas cara?! Pregunté con un tono alterado por culpa de aquellas miradas que me estaban poniendo de los nervios, luego dirigí mis pasos hacia donde se encontraba el manager y le cogí del cuello de la camisa con mis manos. El ver aquella escena debía ser cómico, por que el jipi éste tenía muchísima más masa corporal y estatura, por lo que era gracioso de ver.

-Vamos chico tranquilizate... Dijo Nick mientras sujetaba las manos de aquel chico y trataba quitárselo de encima, aunque éste realmente no le estuviera haciendo nada. ¿Por qué no lo iba a hacer verdad? -Creo que uno de nuestros ayudantes lo recogió y lo tiró a la basura, pero tampoco estoy totalmente seguro de eso. Lo que podemos hacer es preguntarle... Continuó diciendo mientras miraba a Ashura indignado y comenzando a andar hacia la mesa del fondo, en donde a su costado se encontraba en el suelo un pequeño cubo de basura. Al abrirlo se le escapó un sonido de sorpresa. El interior, que tenía puesta una bolsa, se encontraba vacía.-¡Oh! ¡Joshua! ¡¿Dónde esta las bolsas de basuras?! Gritó girándose hacia el chico que estaba dedicándose en ese momento de atender la queja de varios modelos por hacerlos esperar tanto tiempo.

-¿Las basuras dices? Si las tiré escasamente unos vente minutos, ya sé que quieres que dejemos el local totalmente recogido. ¿Pasa algo? Al ver las fracciones de el hombre mayor el chico lo miró extrañado, como si no llegara a entender que estaba pasando. ¿Lo había hecho mal? -¿Acaso no tenía que hacerlo? Preguntó el chaval algo nervioso por la reacción del fotógrafo, ya que todos los que trabajaban con el lo sabia, no era nada nuevo el encontrarse con aquel rostro malhumorado y alterado por culpa de los ingratos modelos.

-¿Dijiste qué lo tiraste a los contenedores? ¿Dónde se encuentran exactamente? Volví a girarme nuevamente hacia la dirección de aquel chico y empecé a interrogarle con nuevas preguntas:-¿Detrás de este edificio? En cuanto hizo el primer movimiento con su cabeza a aquella pregunta empecé a moverme.

Saliendo a toda prisa del departamento sin dar ninguna clase de explicación me cruce con varios modelos que bajaban al primer piso en el ascensor. Sin embargo, no podía permitirme el lujo de permanecer allí parado hasta que el ascensor bajara y subiera nuevamente. ¿Y si llegaba alguien y lo cogía? ¿Y si llega a venir el camión de la basura y recogía lo que tenía los contenedores de la basura? Bajando a toda prisa las escaleras y saltándolas de dos en dos, llegué finalmente al ultimo piso, no sin que mi propia respiración empezara a entrecortarse debido a aquel ejercicio que estaba ejerciendo sobre mi cuerpo aquel día y el anterior. Cruzando el enorme portón salí al exterior y miré a mi alrededor, sin encontrar aquello que estaba buscando. La tormenta podría decirse que había empeorado, o al menos eso fue lo que me pareció en aquel momento en el que comencé a buscar los contenedores de la basura. Según había entendido lo que había dicho uno de los ayudantes de ese fotógrafo había tirado el aparato a la basura con el resto de éste. Luego esa bolsa había llegado a parar a los contenedores de la basura cuando fue a tirarla, un poco antes de que empezara a llover a mares.

Como era de lógica y me lo imaginaba, al estar la mayoría de los contenedores colocados estratégicamente de una manera muy similar en todas la avenidas. El enorme contenedor de la basura se encontraba en la parte posterior del edificio, solamente se podía acceder a el a través de un pasadizo que te daba vía libre a poder tirar hay el resto de la basura por las noches. Llegando finalmente al lado del contenedor lo abrí, a pesar de como mi ropa se estaba empapando considerablemente y como notaba como el agua corría por el interior de mi camiseta y vaqueros, mojando a su paso también mis zapatillas. Estirando el brazo hacia el interior atrapé la primera de las bolsas que había en ese contenedor y depositándola sobre el mojado suelo la abrí, comenzando a buscar dentro el resto del mi celular. Pero no lo encontraba, esa bolsa no debía ser. Por lo que me levanté impulsivamente y volví a atrapar otra bolsa con una de mis manos e inicie el mismo proceso. El caso era que ahí tampoco estaba. ¿Cuantas bolsas debería abrir antes de encontrarlo? ¡¿Por qué demonios tenía que caerseme en aquel momento?! Maldije en mi mente en el momento que soltaba otro nudo y registraba su interior, sin ninguna clase de recompensa por ello.

Apartando parte de mi flequillo de mi rostro miré a mi alrededor, observando como se estaban mojado las bolsas y como el contenido se encontraba derramado por toda la calle. Por mucho que hubiese mirado una a una aquellas bolsa allí no se encontraba... ¿Dónde estaba? ¿Por qué no lo encontraba?
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Ashura el Sáb Nov 20, 2010 2:23 am

16 mayo 2010

4:17 de la tarde




La tensión en aquel reducido espacio que ocupaban nuestros protagonistas se podía cortar con un cuchillo y era muy patente para cualquiera que los mirara desde fuera... Es más poco sabían ellos que estaban siendo la comidilla de muchos que los modelos que, sin nada mejor que hacer, esperaban ahora entretenidos viendo su culebrón particular y en directo: el hombre mayor habló, el fotógrafo parecía querer destruirle con la mirada; después fue la mirada del chico enclenque la que fulminó con un brillo asesino al mismo fotógrafo, para en menos que canta un gallo lanzarse contra el hombre mayor y... que lástima no pudieran leer los labios, había demasiado ruido para que pudieran escuchar lo que decían ¿Qué diablos estaba pasando allí?

Ashura se había quedado a cuadros. De tener que buscar un calificativo para definir su estado en ese preciso momento, atónito, quizá sería la mejor elección. La escena que acababa de presenciar no era para menos. Ese Soma era realmente imprevisible... nunca dejaba de cogerle por sorpresa lo perturbado de su comportamiento. Era difícil dejarle sin palabras, y sin embargo, en los últimos cinco minutos ese mocoso lo había conseguido en dos ocasiones, y por dos motivos bien diferentes, y odiaba la sensación que le provocaba, menos mal que tenía a su inseparable compañero el humo del cigarro que estaba apurando al máximo antes de apagarlo para ayudarle a sobrellevarlo algo mejor.

Era increíble como ese críajo no parecía tener ni un mínimo de sesera, había encarado a su manager de la misma manera imprudente que lo había hecho la noche anterior con él. Es que no tenía juicio, no sabía que estaba tentando su suerte echándole huevos a tíos más grandes que él y que antes o después le iban a partir la cara... A saber que haría entonces con las chicas y hombres más pequeños que él... O lo mismo era su “modus operandi” y se dedicaba a provocar a tíos más grandes que él porque quería que le curraran de lo lindo. Pues por él perfecto, porque le tenía ganas de sobra; una buena paliza quizá le quitara las tonterías como a los niños pequeños cuando reciben una buena tunda por parte de sus padres... Lo dicho, no se equivocaba con las primeras impresiones que tenía de la gente -aunque a veces le gustaría-: lo de este chico Soma era un caso de psiquiátrico en toda regla...

Pasada la estupefacción inicial, su ira reprimida estalló en contra de Nick, que aún no se creía lo que acababa de ocurrir.

-¿Pero has visto eso?

-Sí, lo he visto, pero he visto mejor como me dejabas con el culo al aire delante del chico; ¿se puede saber qué tienes dentro de esa enorme bola que llevas sobre los hombros... ¿Un cerebro de plastilina gris, con pensamientos y reacciones de plastilina gris? Lo que no te ha quedado claro es que por mucho que en tu falso cerebro de plastilina todo sea gris eso no hace que la plastilina se convierta mágicamente en materia gris. Tus neuronas se han suicidado todas por tenerte a ti de dueño... -. Se acercó mucho a él y bajo la voz, confiriéndole un aire amenazante-. Ahora mismo no tengo tiempo para ocuparme de ti adecuadamente, pero que sepas que tienes un pie y medio en la calle por no meterte la lengua en el culo. ¿No te enseño tu padre a ver, oír y callar cuando sabes que tu presencia está de más en una conversación que no te incumbe?...

Pero Nick tenía la sangre demasiado revolucionada por culpa del agresivo crío y en lugar de achantarse, le echó huevos a Ashura.

-¿Despedirme? ¡Ja, no me hagas reír! Sabes bien que no puedes despedirme, soy el único agente que te aguanta, que soporta tu mal humor, tus constantes quejas y tus rabietas de patio de colegio.

-¡Pero de qué hablas! ¡No te inventes cosas! La verdad es que el favor te lo hago yo a ti. ¡No necesito un agente! Te conservó únicamente, porque me aburre intermediar con los clientes, pero vamos que si necesitara uno nuevo dándole una patada a una piedra me saldrían quinientos mejores que tú que, además, se darían de ostias por representarme; así que por listo ¡estás despedido! Así me ahorro dos cosas: tu sueldo y que me des la brasa constantemente con los modelos a los que debo contratar, acabando con la última y peor de todas, esa tal Susie Lefèvre que es el colmo del mal gusto y el plástico recauchutado.



Si Nick realmente no fuera un achantado de la vida y tuviera un ápice de valor en su interior, una conversación más o menos así podría haber tenido lugar. En condiciones normales, Ashura no hubiera perdonado la falta de lealtad del chivato de Nick; pero hoy no era un día normal y Ashura tenía otras prioridades justo en ese momento. Eso era lo que podría haber ocurrido y esto es lo que ocurrió realmente:

Pasada la estupefacción inicial, la ira reprimida del fotógrafo aderezada con rica frustración no estalló en contra de Nick, sino en contra de todo el mundo en general:

-¿Pero has visto eso?

-Sí, lo he visto, pero lo que quiero ver inmediatamente aquí delante mía son los trozos de esa maldito móvil -gritó, gesticulando expresamente en dirección a Joshua que, aún se encontraba agachado al lado de la papelera mirando con cara de bobo la nueva bolsa de basura vacía-. ¡Quiero verlos ya!

-P...er...o no sé dónde están... -fue lo único que atinó a murmurar el acojonado Joshua. La mirada furibunda de su jefe imponía de verdad.

-¡Pues averigualo! ¡Y rápido! -ordenó inquisitivamente Ashura realmente enojado. Cuando le había dicho al chico Soma que no sabía dónde estaba el cacharro, era verdad. No tenía ni la más remota idea de dónde había ido a parar... Y tampoco tenía ni pajolera idea de por qué para ese chaval era tan condenadamente importante recuperarlo, debería preocuparse así de fervientemente por su salud mental y todo le iría mejor; pero eso no venía al caso, lo importante es que estaba en un callejón sin salida si quería conseguir al muchacho. Tenía que localizar aquel maldito móvil, aunque hacerlo significaba liarla aún más, porque ¿de qué le servirían los trocitos que hubieran quedado de él? Sólo iba a lograr que se enfadará aún más, era evidente, pero a ver si dándole lo que pedía al menos le reconocía su buena voluntad y conseguía lo que quería de él. Bueno muy a las malas, lo iba a conseguir de todas maneras, aunque tuviera que atarlo al set fotográfico, pero siempre era preferible no recurrir a la violencia; no le gustaba pegarle a chicos indefensos más pequeños que él... ¿sería por eso por lo que no le había devuelto el puñetazo la noche anterior con una buena zurra? ¿Quién sabía? Mas verídico fue que un agudo pinchazo le sacudió el pecho ante el recuerdo. La verdad es que no quería pensar en aquella noche nunca más.

-No me mires así. Tú y yo ya hablaremos -añadió Ashura al percatarse de la carita de cordero degollado con la que le miraba su manager.

La expresión de Nick pasó de la incredulidad a la indignación ¿por qué se interesaba Ashura, de repente, por ese móvil que el mismo había hecho añicos? ¿No querría recuperarlo para ese lunático que se le había abalanzado sin previo aviso? Pero “esta vez” cerró el pico, porque sabía que había metido la pata hasta el fondo... se había cubierto de gloria y, antes o después le iba a estallar todo en la cara... Y lo peor, es que no sabía cuándo... Si no fuera por el buen sueldo que ganaba “a costa” de gran talento que tenía ese condenado despota, lo iba a aguantar su puñetera madre...

Joshua, para entonces volvía sofocado hacía donde Ashura se encontraba. Parecía haber hecho los deberes a toda prisa para no enfadar al que quería que continuara siendo su jefe. Era más listo que alguno de sus compañeros asistentes, y sabía que su trabajo dependía de cómo arreglara este asunto.

-He estado hablando con todos los demás y ninguno sabe nada, pero Kate es la que se ha hecho cargo de barrer los trozos desparramados por todas partes. Me ha dicho que cuando iba tirarlo a la papelera de la entrada, ha coincidido con Richie y éste le ha pedido los trozos antes de irse. Ella se los ha dado en una bolsita. Le he estado intentando localizar por teléfono, pero no lo coge, creo que es porque le estoy llamando desde aquí y no quiere saber nada del estudio ni de ti, porque está enfadado por el despido. Pero ahora mismo le voy a llamar desde mi propio móvil, de mí no desconfiara...

Ashura asintió con la cabeza. -Me gusta tu eficiencia Joshua, pero sino te importa, preferiría hablar yo con él. ¿Me dejarías usar tu móvil para que no sospeche? Como tú mismo has dicho de ti no desconfiara -requirió mientras alargaba la mano hacía su dubitativo ayudante que tras un segundo reaccionó posandolo sobre la palma boca-arriba del fotógrafo que sonriendole ligeramente añadió-: No te preocupes, prometo que te lo devolveré en perfecto estado.

-Eso espero -respondió Joshua devolviéndole el gesto y respirando aliviado. Había salvado la situación, pero no contento con ello, aún tenía algo más que ofrecer; por hacer la pelota que no fuera. Parecía haberse ganado a Ashura, auqnue fuera un poco; todo lo que le sirviera para ganar puntos ante él no estaba de más, podía salvarle el culo en una ocasión futura-. ¿Quieres que vaya a buscar al chico? Por sus preguntas diría que está en los contenedores...

-En los contenedores... -dijeron los dos, Ashura y Joshua al unísono-. Sí yo me imagino lo mismo. No te preocupes, eso también prefiero hacerlo yo-. No quería arriesgarse a que nadie metiera la pata y espantará al chico, si es que aún seguía allí.

Dándose la vuelta comenzó a buscar en la agenda del móvil prestado el número de Richie, y antes de lanzar la llamada mientras se dirigía a entrada de su casa rugió:

-¡Se acabó el espectáculo por hoy, todo el mundo a su puñetera casa!-. Así era él, políticamente incorrecto. Una algarabía de bufidos se montó en cuestión de segundos, el revuelo era importante, pero aunque la indignación era generalizada, todos los modelos se abrieron dejando un pasillito al paso del fotógrafo camino a la puerta. Nadie quería contrariar a alguien que irradiaba tan malas vibraciones.

Ashura volvió la cabeza en dirección a Joshua y le voceó: -Ocúpate de que todo quede en orden -, cogió un paraguas y salió al rellano. Mientras picaba en el pulsador para llamar al ascensor, lanzó la llamada a Richie. A ver si averiguaba para qué coño se había llevado el teléfono descuartizado...

Y allí mientras esperaba ambas cosas: que el ascensor subiera las veinte plantas que le separaban del portal del edificio y esperaba, escuchando los tonos, uno por uno, antes de que Richie se decidiera a descolgar el móvil; un único pensamiento ocupaba su mente:

No te vas a escapar, aunque no te encuentre ahí abajo, aunque te hayas ido; sé que te apellidas Soma y te encontraré, aunque tenga que buscar uno a uno a todos los Somas del estado de Nueva York, y si me apuras, del país entero.
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Soma Hideaki el Lun Nov 22, 2010 12:49 am


Debido a que en la vida pueden marcarnos de por vida hay veces donde hacemos las cosas sin pensar, por ello mismo acabamos recibiendo una clase de recompensa que a lo mejor no se pone a acorde con lo que creíamos y esperábamos muy en el fondo.

Depositando la ultima bolsa dentro del contenedor de la basura y cerrando la tapadera de golpe a mi paso me percaté de había empezado a lloviznar, buen momento para hacerlo cuando por fin me había empapado de arriba a abajo. Saliendo del oscuro callejón fui pensando en las posibilidades que me quedaban presentes en aquel momento: que lo había perdido o, en el peor de los casos que se lo habían llevado. Sin embargo... ¿Con que fin querría alguien un viejo teléfono móvil y para rematar destrozado? Y hablando de ese tema... ¿Cual era el nivel real de ese destrozo? ¿Tendría reparación o por el contrario tendría que tirarlo a la basura después de haberlo visto con mis propios ojos? Por más explicaciones que intentara encontrarle a aquel extraño acontecimiento no era capaz de encontrar una aclaración razonable.

-Si lo han tirado en la basura debería de encontrarse en el interior de una de las bolsas... ¡Pero no lo encuentro por ninguna parte! ¿Dónde demonios lo han tirado? ¡Es como si se lo hubiera tragado la tierra! Reflexionando para mi mismo levanté la vista hacia el cielo, éste comenzaba a encontrarse mucho más claro, aunque debía admitir que no dejaría de llover en las próximas horas. Llegando a la puerta del edificio fui dándome cuenta de que la gente empezaba a dispersarse, unos caminando por la acera mientras abrían sus paraguas de distintos colores y otros, por otro lado, montándose en coches que le esperaban al pie de la calle. Todos eran vehículos normales. Sin embargo, justamente en frente de la puerta se encontraba un deportivo de color blanco aparcado y en su interior un hombre. De repente éste arranco y se marchó cuando en la parte trasera entro una joven de cabellos dorados. Si mi memoria no me fallaba y hacia recuento de todos los modelos que se encontraban en el departamento de Ashura, esa muchacha también estaba entre ellos. Solo que no paraba de llorar debido a algo que le había sucedido. Quizás por eso mismo había sido capaz de reconocerla y acordarme de ella, por que de haber sido otra persona la verdad es que no la hubiese reconocido en absoluto debido al jaleo que se había montado por culpa de mi teléfono móvil.

Entrando dentro del vestíbulo observé de que mi ropa estaba empapada, si entraba llenaría de agua toda la entrada, el ascensor y el estudio de aquel fotógrafo. Aunque mirándolo bien la verdad es que me daba lo mismo, me daba exactamente igual que se le mojara todo el suelo del estudio como su casa por que se lo merecía. ¿No fue él quien destrozo mi móvil al tirarlo contra la pared? A eso se le podría decir: ojo por ojo, diente por diente...

Pasando las escaleras interiores anduve varios metros -dejando a mi paso unas curiosas huellas- hasta que me quedé frente al ascensor, éste permanecía vacío y por lo que parecía estaba empezando a subir hasta la ultima planta. Si tenía que esperar a que subiera y luego bajara, acabaría perdiendo mucho tiempo en el proceso. Ademas de que en medio de aquel pasillo hacia un frío que pelaba y empezaba a sentir pequeños escalofríos por todo el cuerpo debido a aquella tontería que había hecho. Nadie en su sano juicio pisaría la calle con un temporal como aquel, y encima para rematar sin siquiera con un paraguas. Decidiendo al final subir por las escaleras de emergencias empecé a saltar estás de dos en dos, cada vez que llegaba a una planta debía pararme a descansar y respirar forzosamente debido a que empezaba a sentirme mal. Cuando finalmente llegué a la mitad de lo que se consideraba el edificio me quedé quieto, apoyado contra una de las paredes blancas que daban hacia las siguientes escaleras que debía subir. Las dos primeras veces que hice ese mismo camino no me pareció tan largo, en cambio ahora parecía que no iba a llegar nunca. Llevándome la mano derecha a la frente noté que empezaba a tener una décimas de fiebre, una verdadera lastima que no pudiera comprobarlo gracias a un termómetro. Ademas todo el cuerpo me dolía horrores, era como si pesara cien kilos más de los que tenía en realidad y encima tenía ganas de vomitar.

-Oh, vamos, no me jodas que ahora me voy a enfermar... A cada minuto que pasaba odiaba todo esto, me asqueaba el no haber podido encontrar mi celular inmediatamente e irme, olvidando a mi paso éste fastidioso día. La siguiente hora estaba pintándome aun peor; primero el no haber encontrado el maldito celular, luego el haberme enterado por el manager de aquel fotógrafo que éste se encontraba destrozado por su culpa y ahora, para rematar la mala racha que estaba teniendo, empezaba a encontrar cada vez peor encima. Todo iba a ser un verdadero desmadre, si no decir desastre.

Con una mano apoyada contra la pared fui subiendo los escalones, de uno en uno, mientras miraba hacia arriba y empezaba a ver todo borroso. Llevándome los dedos a los ojos me los froté y llegué al siguiente piso donde abrí la puerta y la empujé haciendo un curioso sonido metálico a su paso; luego entré dentro del pasillo que daba a varios departamentos que se encontraban situados muchísimos más abajo de donde planeaba llegar. Colocándome justamente delante del ascensor le di con la palma de la mano al botón y éste hizo la señal de haber cogido el aviso, encendiéndose el botón verde que indicaba que pronto llegaría.

Los acontecimientos que siguieron después la verdad es que no sé si los soñé o no, pero si era así desde luego con esto me estaba poniendo una soga al cuello:

Abriéndose las puertas del ascensor en aquel momento a quien menos tenía ganas de ver era a ese fotógrafo, no obstante, ahí se encontraba mirándome fijamente con una expresión de sorpresa en su rostro como si no se esperara verme tan pronto. Sin poder reprimirlo al tiempo que las puertas se abrían me giré hacia mi lado izquierdo y solté allí mismo parte de mi desayuno.-Brrrrruaaaaarrggg....

-Uhm... Gulp....
Rápidamente y de forma instintiva me llevé las manos a la boca mientras intentaba reprimir las ganas de vomitar que tenía de nuevo; me lo había tragado esta vez, pero no estaba muy seguro de poder aguantarme una segunda si me volvía a venir dicha emergencia otra vez. Dirigiéndole una mirada urgente le pregunté de corrida.-¿P... podría usar el baño por favor? No creo poder aguantarme una segunda vez... Justamente en esos instante rezaba por lo más sagrado que no me viniera tan a la ligera, que al menos pudiera llegar hasta el cuarto de baño y ya allí, poder soltarlo.

¿Sería capaz de aguantar? ¿Encontraría mi móvil destrozado? ¿Me dejaría Ashura usar el baño en una emergencia?
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Ashura el Dom Dic 05, 2010 1:05 am

-Cambio de planes, no he podido hablar con el chico; Ashura le ha interceptado apenas ha entrado. Pero se acaba de ir corriendo, así que estate atento deberías verle pronto; es asiático, no muy alto, delgado, castaño oscuro; lleva una chaqueta de cuadros negros y rojos y unos vaqueros y está chorreando. Después hablamos, me están llamando a gritos desde el estudio.

Y así fue, poco después de colgar el teléfono mientras le daba el último sorbo al café que tenía entre las manos, al levantar la cabeza y mirar a través de la cristalera al otro lado de la avenida, lo reconoció cuando salía a toda velocidad por el enorme portón del edificio. ¡Era el chico que buscaba justo a tiempo! Le observó correr bajo la tormenta sin quitarle los ojos de encima a la par que se levantaba de la mesa y salía él también a toda prisa de la cafetería, abriendo su paraguas dispuesto a seguirle allá donde fuera.

Y eso fue lo que hizo, le siguió a una cierta distancia hasta que el muchacho dobló la esquina y le perdió de vista; ahí aceleró el paso y cruzó la avenida jugandose la vida -casi le atropella un coche, porque no quiso perder tiempo esperando a que el semáforo se pusiera en verde o en llegar al paso de cebra más cercano-. Cuando alcanzó la esquina no había ni rastro del chico. ¡Maldita sea! Era endiabladamente rápido, pensó mientras seguía caminando lamentándose de haberle perdido el rastro, eso no era bueno para su plan...

Fastidiado siguió caminando cabizbajo mirando distraidamente como las torrenciales y densas gotas impactaban con violencia sobre el pavimento a su alrededor; el panorama era lo suficientemente desalentador como para que se diera la vuelta y se fuera a casa... Quizá antes de eso debería volver a llamar a..., pero en ese justo momento cuando estaba girando sobre sus talones para volver por donde había venido fue cuando unos colores que vislumbro entre la espesura gris de la lluvia llamaron su atención: cuadros negros y rojos. ¡Era él!

En el primer callejón que había dejado atrás en su persecución se encontraba el chico arrodillado de espaldas a él. Sin pensarlo se acercó un poco y entrecerró los ojos para que su vista abarcará más y mejor, quería averiguar qué estaba haciendo allí al lado de los contenedores, calado hasta los huesos bajo aquella lluvia torrencial; y lo que vio no dejo de sorprenderle, ¿estaba rebuscando en una bolsa de basura? Eso parecía, además ahora que se fijaba había más bolsas vacías a su alrededor... No le quedó sombra de duda de que era eso a lo que se estaba dedicando cuando se aupó al contenedor y después de casi caerse dentro de él, sacó de su interior una bolsa ¡¿Pero que demonios?!

Este chico actuaba como un autentico mendigo, quizá era un vagabundo que buscaba algo lo suficientemente comestible, pero si ese era el caso ¿cómo había llegado su móvil al apartamento de Ashura? Ashura no era la clase de persona que se juntaba con este tipo de chusma. O eso o se había equivocado... Sí, eso era la opción más plausible... Seguro que se había equivocado de chico, pero correspondía a la descripción que le había dado Kate, ¿cuántos chicos con chaqueta de cuadros rojos y negros iban a salir del edificio de Ashura en el momento adecuado? Y además sus rasgos eran claramente asiáticos... Se estaba haciendo demasiadas preguntas que no servían para nada, lo mejor para salir de dudas era abandonar su anonimato, acercarse y preguntarle sin remilgos lo que quería saber. Y en ello se encontraba cuando sonó la melodía chirriante de su móvil.

Le cogió tan por sorpresa que dio un respingo y se apartó corriendo de la entrada del callejón con el corazón a mil por hora como si estuviera haciendo algo malo, pero la verdad es que no le gustaba sentir como si estuviera acechando al chico en un callejón oscuro, y definitivamente no quería que el chico pensara justamente eso si se percataba de su presencia justo ahora, por ello se alejó aún más mientras se cagaba mentalmente en Joshua por llamarle en un momento tan oportuno, aunque por lo menos no era una llamada desde el estudio otra vez.

¡¿A ver qué quiere este ahora?! ¡Seguro que tiene que ver con las listas de datos de esta mañana! Pensaba mientras, ajeno a la sorpresa que le esperaba, descolgaba inocentemente el teléfono:

-¡¿Qué quieres Joshua?! Si es por los registros de está mañana, te recuerdo que ya no trabajo ahí, gracias al maníaco-sádico de “tu” jefe, ¡pedazo de gilipollas que está hecho! Así que no tengo ni idea de donde están. Te cuelgo que estoy en medio de algo importante.

-¡No lo hagas, Richie! Ya sé que el maníaco-sádico y gilipollas de tu jefe te ha despedido, pero voy a hacer como si no hubiera escuchado nada de lo que acabas de llamarme y, en su lugar, te devolveré tu trabajo si te presentas aquí inmediatamente con el móvil destrozado que te has llevado.

-A... ¿A... sh...? ¡¿Ashuu...ra?! ¿Per...o, per...?

-¿Pero cómo es que soy yo el que te habla desde este número? Es obvio, ¿no? Joshua me ha hecho un préstamo.

Richie no era capaz de articular palabra por la desagradable realización de quien era realmente quien estaba al otro lado de la linea y de como acababa de meter la pata hasta el fondo, pero de repente recordó el mal rato que le había hecho pasar esa mañana y se apoderó nuevamente de él la indignación y la rabia que sentía por el tío mierda agresivo y engreído que era su ex-jefe. Él ya no le tenía miedo a Ashura, Ashura debería empezar a tener miedo de él, y así le respondió en concordancia:

-Pero tú quien te crees que eres ¿eh? Me desprecias constantemente, me montas un pollo del copón, me echas de malas maneras y ahora me vienes todo suavón piediéndome un favor como si todo el monte fuera orégano, pues no, su gran excelencia Ashura, ahora yo soy quien tiene la sartén por el mango... y...

-Venga, Richie -le interrumpió Ashura-, hagamos borrón y cuenta nueva... Mira, puede que a mí se me haya ido un poco la mano, pero tú no seas rencoroso, anda. Tú eres un buen chico que sólo ha tenido la desgracia de estar en el sitio equivocado en el momento equivocado. Traeme el móvil y todo está olvidado

-¿A qué juegas? Las personas tenemos sentimientos que no siempre se amoldan a lo que a ti te conviene. Ahora te vas a ir a la mierda.

-Vale, no hace falta que te pongas así, para ti la perra gorda; escucha tengo que colgarte, es urgente, pero volveré a llamarte, aunque preferiría verte por mi apartamento con el móvil lo antes posible. Piénsalo es la opción más inteligente. Nos vemos.

Y claro que Ashura tenía que colgarle a Richie, de repente, se encontraba inmerso en una situación bastante surrealista: mientras bajaba en el ascensor en busca de Soma, este se presentó delante mismo de sus ojos al abrirse las puertas a mitad de camino en la planta décima... y no estaba en su mejor momento por la papilla que acaba de soltar nada más abrirse el elevador... era asqueroso ¡Puajj! Y ahora le pedía mirandole fijamente con carilla de cordero degollado que le dejara usar su baño ¿Debería sentir compasión de aquel chiquillo empapado hasta los huesos y verde por las nauseas que intentaba reprimir? Pero ¿y si en el camino a su baño, le vomitaba encima? ¡Qué asco! Y aún así en el supuesto de que se apiadara de él, ¿iba a dejar que ensuciara su casa con toda aquella porquería que a su estomago le estaba dando por expulsar a diestro y siniestro? ¡¡De ninguna manera!! ¡Puaj! Pero si hasta cuando él mismo vomitaba le daba un asco asqueroso; pero por otro lado, que opción tenía, ¿le dejaría allí en medio de la nada, echando de todo hasta la bilis por la boca?... Bueno, mejor que ensuciara el rellano o el ascensor que su servicio -resolvió Ashura como la mejor opción-... aunque quizá, ahora que lo pensaba, podría dejarle usar el cuarto de baño que tenía en el estudio para modelos y trabajadores...

Pero todos estos apredurados razonamientos fueron el valde, porque realmente no fue él quien tomó la descición. Una chica que se había subido en el ascensor con él sólo un piso antes, en el once, y que no había dejado de mirarle y poner el oído en su conversación telefónica, se apiado inmediatamente del chico enfermo Soma.

-Ey, chico, mi apartamento está más cerca. Vamos, puedes usarlo. Lo necesitas con urgencia -, dijo mientras asistía al pochito Soma en su entrada al ascensor, sosteniendole y haciendo que se apoyara sobre ella, no fuera a ser que se cayera mientras le daba al botón para que el ascensor subiera el único piso que separaba aquel vómito inminente de un váter.

*******


-¿Será posible esto? Me ha colgado -. Ese cabrón me llama pidiéndome un favor y me cuelga así por que sí y de sobrado, y encima por su culpa he perdido al chico. ¡Me cago en to lo que se menea!, maldecía un muy cabreado Richie bajo la lluvia que aún caía fuerte en las calles de Manhattan al ver cuando volvió a la esquina del callejón que el chico ya no estaba allí donde le había dejado al lado de los contenedores. ¡Maldito Ashura, voy a acabar contigo!


Última edición por Ashura el Miér Dic 08, 2010 10:29 pm, editado 1 vez
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Soma Hideaki el Miér Dic 08, 2010 1:28 am

Al abrirse la puerta y verlo, no se que cara puse exactamente en aquel momento, pero cuando más estaba tardando en responderme muchas más posibilidades había para que volviera a vomitar en mitad del pasillo. Las manecillas del reloj iban girando, pasando los segundos mientras nos quedábamos mirándonos el uno al otro y una extraña jovencita que no paraba de poner el oído en la conversación. Aunque en el estado en el que me encontraba en aquel momento tampoco podía estar seguro al cien por cien de mi capacidad, ya que lo único que era capaz de pensar era que deseaba estar cerca de un dichoso retrete.

Algo inesperado sucedió, casi sin darme cuenta el estado de la situación lo cogió otra persona que no me esperaba; aquella muchachita que se encontraba en el mismo ascensor que Ashura me cogió con calidez del hombro y del costado, dejándome que me apoyara en ella. Acto seguido me metió en el ascensor, dándole al botón para que las puerta se cerraban a su paso y pararse en la siguiente planta que era el 11. Al llegar al siguiente nivel las puertas se abrieron, saliendo ambos a continuación al pasillo.

-¿Estás segura de ello? Lo que voy a soltar por la boca no es precisamente bonito.... ¡Glup!... Intenté de avisarla ya que me daba algo de apuro meterme en su departamento para soltar todo lo que había comido esta mañana. Llevándome las manos a la boca mientras andaba me maldije por mi maldito estomago, y sobre todo por el haberme puesto enfermo delante de ese fotógrafo. ¿y yo quería coger mi móvil rápido y irme de allí? Nunca se puede saber como sucederán las cosas, si alguien o algo las alteras hasta que no podamos seguir con nuestros verdaderos planes; pues eso mismo fue lo que me sucedió.

Llegando a la puerta del departamento de aquella muchacha observé como metía su mano en su chaqueta y sacaba un manojos de llaves, metiendo una de ellas apresudamente en la cerradura abriéndola. Al desplazarse la puerta para darnos paso esta hizo un leve ruido, luego seguimos por el pequeño pasadizo hasta que llegamos a un acogedor salón que cruzamos y llegamos a otro pasillo, la primera puerta por lo visto no era el cuarto de baño, si no la segunda.

-Espero que te sientas cómodo, por el mancharlo no te preocupes... Dijo la muchacha dejándome encima del retrete, donde abrí la tapadera y solté la continuación de aquel desagradable vomito.-Voy a ir por otra toalla... hijo de mi alma estás empapado, ahora vengo.Fue lo único que escuché de aquella muchacha, desapareciendo a continuación por la puerta dejándome solo en el cuarto de baño.-.....

¿Podía irme el día aun peor? Pensé para mi mismo levantando la cabeza un momento para dirigirla hacia la ventana, donde detrás de ésta se veía de vez en cuando un relámpago y a los pocos segundos se escuchaba el estruendo de un trueno acompañándolo. La tormenta estaba empeorando por minutos, al igual que mis ganas de vomitar en aquel entonces...


Última edición por Soma Hideaki el Dom Dic 12, 2010 1:40 am, editado 1 vez
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Ashura el Jue Dic 09, 2010 2:52 am

Ashura no había sido lo suficientemente rápido, el tiempo había jugado en su contra y alguien lo había aprovechado mejor que él, así es como ahora había pasado a ser un mero espectador de lo que acontecía una vez tomó el control la muy resolutiva chica que, dicho sea de paso, nunca había visto antes en su vida pululando por el edificio.

Cuando su desconocida vecina casi arrastró a Soma fuera del ascensor camino a su piso, dudó de nuevo ¿se iba y o se quedaba? Que aquel crío se hubiera puesto enfermo no era de su incumbencia, pero si lo pensaba en frío iba en su busca precisamente, y le había encontrado por pura casualidad, no podía irse así como así y dejarle a su suerte, debía vigilar el estado de su “inversión” de cerca, pero no enguarronar su baño y lo que le pillara en el camino. Mucho mejor, en realidad, era de esta manera en la que las cosas habían acabado desarrollándose.

Por fin, decidido, siguió el rastro de los pesados pasos que retumbaban por el amplio corredor y al girar la esquina vio como la chica ya estaba abriendo la puerta de su apartamento para acto seguido desaparecer de su vista dentro de éste.

Lentamente alcanzó la susodicha puerta, pero en el momento de entrar, no se atrevió a hacerlo, no le parecía adecuado infiltrarse de ese modo en una casa ajena; sus modales sólidamente inculcados por sus padres y la cultura de su patria japonesa era algo de lo que uno muy difícilmente podía desvincularse, no que él quisiera hacerlo tampoco. Muy contrariamente a lo que pudiera parecer le gustaba ser respetuoso con el prójimo, no disfrutaba ni lo más mínimo insultando y faltando a la gente a su alrededor, pero no era su culpa, le obligaban a ello.

Se quedó en el umbral de la puerta y miró tentativamente el interior en la más absoluta penumbra, sin saber bien que hacer; suerte que en algún momento dado no mucho tiempo después la chica apareció y se percató de su presencia, pues casi de inmediato le miró fijamente y le sonrió abiertamente desde el salón y añadió a modo de saludo un extrovertido:

-Pero no te quedes ahí, hombre, pasa sin miedo, no muerdo -a este peculiar modo de romper el hielo le siguió una aún más enorme y risueña sonrisa de parte de la propietaria del piso a la cual él correspondió amablemente con un respetuoso asentimiento de cabeza y un cordial esbozo de sonrisa mientras se adentraba poco a poco en el salón y quedaba frente a frente con su anfitriona.

-Disculpa el desorden, pero aún me estoy mudando, ya quedan pocas cajas por subir, pero no sé muy bien donde esta nada. ¿Me ayudas a encontrar una caja que pone “Toallas, paños, sabanas” en la etiqueta. Estoy buscando una toalla para tu amigo. Por cierto, me llamo Ada ¿y tú?

Se moría de ganas de responderle que ese niñato de amigo suyo tenía poco, pero se contuvo, una vez más, porque le parecía muy irrespetuoso por su parte. En su lugar aceptó la mano extendida por parte de Ada a modo de presentación más o menos formal y le dio un suave, pero consistente apretón.

-Mi nombre es Ashura. Encantado de conocerte, Ada -respondió pasando seguidamente a la búsqueda y captura de la requerida caja-. Así que eres nueva en el edificio y todas las cajas de la que hablaban esta mañana mis ayudantes son tuyas -eso explicaba porque no la había visto antes.

-Culpable, esa soy yo -aceptó dicharacheramente la joven mientras apretaba la llave de la luz-. Espera que enciendo la luz para que encontrarla sea más fácil, que con las prisas no me ha dado tiempo. Ese chiquillo está realmente mal, no quiero dejarle mucho tiempo solo.

-¡Aquí está! -soltó Ashura señalando una caja en el suelo que tenía encima otras dos de grandes dimensiones. Las quitó de encima y Ada la abrió y revolvió dentro hasta sacar dos toallas, una amarilla y otra celeste. Entonces corrió pasillo arriba, requiriendo su presencia con un:

-Sígueme, es por aquí.

Andando camino al cuarto de baño tras los pasos de Ada, justo en el momento previo a ver una figura desplomada sobre la taza del váter se escuchó un terrible trueno que hizo que retumbara toda la sala e incluso se estremeciera él mismo por dentro. Joder fachada mediante, seguía siendo humano y ante aquella imagen no podía menos qe sentir un mínimo de pena. Se le veía francamente mal.

Ada se arrodilló a la velocidad del rayo al lado del muchacho Soma tendiéndole la toalla azul a la par que le susurraba con una voz adolecida a la vez de ambas dos, preocupación y ternura:

-¿Cómo estás, cielo? ¿Mejor? ¿Puedes incorporarte? ¿Quieres que te lleve a la cama? ¡Ay, madre mía, si es que estás congelado! ¡Hay que secarte, pero ya! -afirmó, toalla en mano secandole el pelo chorreando empezando por las sienes y acabando en la coronilla. Luego tiró enérgicamente de su chaqueta de cuadros rojos y negros inflada y más que pesada por efecto del agua, intentando quitársela, pero no hubo manera, se resistía la condenada a despegarse del cuerpo de aterido chiquillo. De repente, miró hacia la puerta, directamente a Ashura y con toda su expresividad le pidió con los ojos lo que seguidamente le pidió en voz alta:

-Ven, ayúdame, por favor, no puedo sola. No te preocupes, precioso, pronto estarás bien -, le susurró al oído tratando de reconfortar al desvalido chiquillo, mientras con la ayuda de Ashura, conseguían juntos, arrancarle del escuálido cuerpo las capas de cebolla que conformaban sus empapados ropajes.
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

Mensaje por Soma Hideaki el Dom Dic 12, 2010 1:19 am

....

Las voces a mi alrededor sonaban como ecos de una pesadilla, solo podía oír a aquella chiquilla a mi lado mientras me echaba una toalla por la cabeza y comenzaba a secarme los cabellos. Aunque deseara darle las gracias no podía; mis propios labios no paraban de temblar y la garganta me dolía horrores, era como si me hubieran clavando miles de agujas en la piel. Además la vista comenzó a fallarme, empezando a ver borroso mientras me quedaba apoyado con mis brazos temblorosos sobre el retrete.

De repente me quedé solo en el cuarto de baño, según entendí había ido a buscar algo pero como me encontraba con los oídos taponados en ese momento no me llegué a enterar el qué. Si me quedé mucho tiempo solo o no, no lo sabía con exactitud, lo único que recuerdo a continuación fue ese trueno y lo siguiente como esa chica había comenzando a desprenderme el chaquetón empapado como el resto de mis ropas. Tenia mojada hasta la ropa interior. Al tener algo de dificultar pidió a ayuda a alguien, que seguidamente se coloco en mi espalda y con su ayuda consiguieron sacarme el resto de las ropas; al menos parte de la camisa que tenia puesta y los pantalones, pero rápidamente la chica se detuvo para mirar implorantemente al otro chico que se hacia llamar Ashura.

-Creo que con secarle solamente la cabeza y quitarle parte de la ropa no sera suficiente. ¿Crees que podrías traer algo tuyo? Es que no tengo aquí ropa de chico, al vivir sola debes comprender que no tengo por que tener. Ademas dudo que le sirva de mucho mi ropa, se vería bastante ridículo con ella puesta. Preguntó la chica con una media sonrisa en su rostro mientras apartaba varios cabellos de aquel rostro humedecido por el sudor y se lo secaba lentamente, a ver si así se encontraba mejor el enfermo. Acto seguido fue sacándole la camiseta, que la tenía pegada al cuerpo y la dejo en el suelo tirada, pues la prioridad en ese momento era secarle. Pasándole la toalla por la nuca bajo a sus hombros secándolos, pasando por su espalda mientras el joven japones no paraba de tiritar. -Esto no funciona.... Dijo ella mientras miraba al otro chico y esperaba alguna respuesta por su parte.

-¿Me ayudas a trasladarlo a mi cama? Creo que se encontrara mucho mejor si esta tendido y tapado, aunque con la fiebre que esta teniendo sería mucho mejor llamar a un médico. Oye... ¿Me estás oyendo?
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Re: 16 de mayo [Hideaki]

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