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Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

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Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Mar Nov 02, 2010 1:32 am

El destino. Un camino que normalmente solemos coger en los momentos más critico de nuestra vida y donde dejándonos llevar por el placer, acabamos cumpliendo parte de nuestros deseos. Es ese raro sentimiento que tenemos el que nos hace querer experimentar algo agradable y fortuito, como una corriente vital que nos arrastra a querer desear volver a sentir la alegría y la nostalgia.

Ese sentimiento solamente lo lograba plasmar cuando estaba encima de un escenario y lograba, a base de pulmón, sacar todas mis frustraciones hasta volverlas dulces melodías llenas de sentimiento. Tanto sentimiento y amor como no podía dar a la persona a la que quería, y con quien no podía estar. Mi madre. Cuantas canciones había llegado a cantar para ella, dedicándosela en lo mas profundo de mi alma cuando miraba al cielo estrellado y rezaba con que volviera conmigo. Sin embargo, sabia perfectamente que era algo completamente imposible al sentirse culpable, por haber perdido mi padre el brazo por mi culpa.

En realidad lo entendía, aunque en parte...

Bajando de coche de la compañía miré a mi alrededor, dándome cuenta de que nos encontrábamos en el distrito de Shibuya, en Tokyo. Tenia que dar una lista de firmas en ese barrio y aunque no me apetecía verdaderamente hacerlo, tenia la obligación de ello. Claro, en cuanto terminara de firmar unos cuantos ejemplares planeaba darme un rodeo por las calles de ese sitio, para hacer recuerdos de los viejos tiempos. Mi memoria se mantenía intacta y desde luego, bajo toda esta fachada seguía latiendo un corazón que recordaba cada uno de aquellos momentos donde había decidido empezar desde cero. Incapaz de olvidarme de los primeros momentos de esa etapa de mi vida donde casi me encontraba completamente desnudo y en la calle, se podría decir que me embargo un sentimiento de nostalgia.




Ya me encontraba en la entrada de enorme edificio, con sus puertas abiertas dándome la bienvenida mientras me acompañaba unas lindas muchachas que me sonreían sin parar. Lo que hacia el dinero y la popularidad, desde luego no tenían precio.

Llegando a la mesa me senté y observé como una gran linea roja me separaban del resto, como si fuese una figurita de cristal que valiese un pastón. Escuchando la voz de mi agente Erika levante la vista y me la encontré detrás mía, mirándome por encima del hombro a ver que estaba haciendo. No iba a encontrar nada, ya que estaba con el bolígrafo encima de la mesa y un par de ejemplares de mi nuevo disco; Redemption.


-¿Estas preparado para el primer asalto, Haruka?.Dijo mientras dibujaba una enorme sonrisa en su rostro y me daba unas suave palmaditas en el hombro. Aparte de ese tacto, nunca antes le había dejando que me tocara, pues al mínimo descuido podría creerse que me encontraba enfermo y cancelase cada una de las vistas que tenia concertadas.

Con el ceño levemente fruncido le contesté:
-¿Me queda otro remedio, si acaso?

Apartando mi mirada de aquel rostro lo dirigí hacia la entrada donde empezarían a aparecer jovencitas enloquecidas y homosexuales, por que estos desde luego nunca faltaban. La cola se empezó a formar, mientras empezaba a saludar educadamente y firmaba luego, tras uno par de besos. Algo fácil de hacer, pero muy cansador si contábamos que cuando acababa terminando ya apenas sentía mi mano y mucho menos mis dedos, al haberme empezado a darme simples calambres.

Las horas se me fueron pasando rápido, mucho mas incluso de lo que me hubiese imaginado en mi vida y si no decía que fue el mas corto de todos, os juro que estaría mintiendo descaradamente. Aunque... ¿Qué os importa eso? Nada en absoluto, por lo que no tendría ni que mencionarlo.

Aunque quizás algo que os cuente puede que os interesara más, pues esa reunión con tantas personas creo que no era el único licántropo. No obstante, ahora no se encontraba por los alrededores ya que no era capaz de captar su aroma... el mismo aroma que seguramente aquel licántropo también había captado en la sala de firmas. Y aunque había intentando echar rápidos vistazos a toda la gente, me era completamente imposible encontrarlo.

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Amano Haruka

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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Mar Nov 02, 2010 1:38 am

La vida esta llena de sorpresas, esa es una cuestión invariante. Nunca sabescuando será el momento en que el mundo se pondrá de cabeza, una vez más. Y eraque en la vida de Yoru aquello sucedía con una frecuencia mayor, que a la decualquier otro muchacho de su edad.

No debería haber dejadoque me arrastraran hasta aquí. – pensaba el chico de cabello azabache sentado en unrincón de la sala.

Unas horas antes había sido testigo y actor involuntario de una escena de comedia.Su mejor amigo discutía con su novia, ya que el chico no quería acompañar a lachica a la firma de discos de un cantante super popular. Recriminaciones paraacá. Excusas para allá. Un par de lágrimas y pucheros. Y para finalizarla una salidade “dignidad” de la muchacha, que en el peor momento recordó que a Yoru tambiénle gustaba dicho cantante, así ella que cedió en el punto de que su novio laacompañara, a ella y su amiga. Pero el joven no alcanzó ni a replicar cuandolas dos chicas lo tironearon de su mochila.

Elviaje en tren no fue tan malo, si podía obviar las quejas de su amiga. A vecesle daba riza ese par, peleando por tonterías como esas. Bueno así resultaba lavida en pareja, lo sabía, y lo extrañaba un poco. Su última novia la corto porque… bueno es complicado salir con alguien llevando tamaño secreto consigo.Mucho más si tienes que evitar el más mínimo contacto físico, por tutemperatura corporal. Ella había pensado que tenía fiebre, por poco y pensó queYoru se estaba muriendo de algo.

Eso meditaba mientras esperaba al par de muchachas que hacían la fila. Por que esosi, no iba a aguantarse esa kilométrica cola para una firma, ni siquiera si eraHaruka Amano quien estaba firmando. Por ello se dedicó a hacer lo único quepodía, mirar. Allí había gente de todos los tipos y gustos. Vio a una señora demás o menos la edad de su mamá, resaltaba bastante con su traje de dueña decasa, probablemente el disco sería un regalo para su hija. También empezó acontar el número de chicas que parecían al borde del colapso nervioso, hastaque se cansó. Por otra parte vio varias chicas de lindos rasgos y le sorprendióver un par de chicos que encajaban perfectamente con sus gustos, uno de ellosparecía sumamente avergonzado, pero mantenía su mirada con la mayor dignidadque podía.

Así pasó varias horas, ya estaba cansado, se había parado, caminado, y sentado enunas cuantas ocasiones. Fue en eso, cuando sintió un leve aroma que le llamódemasiado la atención. Allí había un licántropo, o sea otro licántropo más,trató de seguir con su olfato a ver de quien se trataba. Nunca había visto aotro lican en Tokyo y eso avivaba de modo sustancial su curiosidad. No era quesu experiencia con otros licanos fuera demasiado buena, pero no era algo queocurriera todos los días. Sólo contaba con un problema. Los aromas de perfumesy lociones de piel dificultaban su cometido, además no era demasiado lo que sepodía mover y el aroma era demasiado sutil y fluctuante.

Repentinamente sus amigas regresaron con rostro de disculpa, ya poco le importaba eso, graciasa eso había descubierto algo interesante. ¡Pero que era un día de sorpresas!Las chicas habían pedido un disco con firma y todo para él. Por lo visto coneso se disculpaban con él por todo lo sucedido. Era hora de marcharse pero aúnquedaba ese misterio por descubrir, fuera de la sala no había rastro de aquelaroma, así que quizás esa persona se encontraba allí dentro todavía. Dejo quelas chicas subieran a su autobús y disculpándose regresó. Estaba emocionado,prácticamente eufórico por el descubrimiento.

Era una perspectiva extraña aquella, no se llevaba demasiado bien con “su manada”,por que ellos “estaban dentro de su cabeza” y era demasiado incomodo. Queríamucho a sus amigos y ¿que decir de su familia? Pero los primeros no tenían nila más mínima idea de su lado lobuno. Y su familia… bueno tampoco podíaentender algunas cosas que pasaban con él. Ciertamente no todo era malo, lasensación de poder, de libertad, eran impagables, por eso no renunciaba definitivamentea lo que era. Poder hablar con alguien como él sin que supiera cada pensamientosuyo era una perspectiva demasiado interesante, por lo menos conocerle sería agradable.

Dio unas cuantas vueltas al edificio donde seencontraba la sala de firmas y no había ningún rastro, así que suponía queaquella persona aún debía encontrarse dentro de ese lugar, así que regresó allí.Quedaba una fila bastante larga aún, pero ese tipo de actividades tenían untiempo determinado, por lo cual era probable que no todos consiguieran lacodiciada firma. Por otra parte aquello seguía dificultando la tarea que se habíapropuesto. Pero el olor se encontraba allí, y quizás la persona que lodesprendía también se había percatado del aroma de Yoru, quizás podía tener unamejor oportunidad, si era de ese modo. Comenzó a rodear la fila como si buscaraa alguien, cosa que realmente estaba haciendo.

A medida que avanzaba por ese costado sinadentrarse en ese mar de gente que era esa fila retorcida (como las de losbancos). Podía sentir que olor se hacía más intenso, pero entonces un guardialo detuvo, diciéndole que si había algún conocido suyo allí, era incorrecto quele ayudaran a adelantar la fila. Aquella acusación le molestó, pero no podíadefenderse, ¿que iba a decir? ¿Sentí el aroma de alguien de mi misma especie ylo estoy buscando? Claro que no. Así que se quedó en el lugar mirando de unlado a otro, quizás así llamara la atención de esa otra persona. De prontorecordó al guardia, quizás el licántropo era parte del staff, eso explicaríapor que aún se encontraba allí. Guió su mirada hacía el lugar donde seencontraba el cantante y el staff a ver si tenía suerte.

No… no… no puede ser ¿cierto que no? pensó con una mueca de sorpresaen su rostro. Por un segundo creyó que a esa distancia había cruzado su miradacon Haruka Amano y que era él el dueño de ese olor, pero eso no podía ser. Debíade ser su imaginación, lo más seguro era que así fuera. Apoyó su espalda en lapared y se dejó resbalar para quedar sentado en el suelo. Estaba prácticamenteen shock, pero sabía que tenía que hacer alguna comprobación, pero ¡¿Cómo?!
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Mar Nov 02, 2010 1:39 am

Cuando finalizamos una tarea normalmente nos sentimos satisfecho de haberlo hecho, de haber logrado acabar con algo con lo que habíamos empezado y con lo que nos sentimos completos en muchos sentidos, cuando se termina ese ciclo. Esa es una teoría bastante simple de entender si analizamos cada punto y lo ponemos todo en su sitio, lograremos seguir hacia delante con nuestra vida.

Ese único sentimiento solo lo lograba plasmar cuando terminaba de cantar y tras ese corto periodo de tiempo, en el que el tiempo se paraba, era cuando lograba ver aquellas sonrientes expresiones de mi admiradores. Claro, eso jamas lo sabrían en primera persona y jamas en la vida verían una brecha abierta para que lo descubrieran. Tan solo una sonrisa de satisfacción y un agradecimiento, eran lo único que iban a captar de mi persona si intentaban acercarse lo más mínimo a este monstruo. Y si no surgía efecto, llevaría el segundo plan a acabo como siempre había hecho desde que había empezado a tener esta vida llena de lujos y comodidades, en las cuales solo el dinero eramel que hacia a la gente crecer.

Viendo como se acercaba el final de la hora de la firmas y como, sin poder evitarlo, muchos se quedarian sin poder tenerlas, no pude evitar fruncir el ceño levemente.


-Haruka, la hora de firmas se esta terminando y deberíamos irnos ya. ¿Te parece bien?Dijo mi agente Erika mientras miraba a la multitud, todas aquellaspersonas haciendo cola y completamente impacientes por conseguir una firma mía. El ver aquel panorama me hizo acordarme de mis primeros momentos cuando me transforme, cuando me escape y seguí un sueño que parecía mentira. Y es que ver como un licántropo se hacia famoso en el mundo humano desde luego era extraño, si no decir exagerado.

-Tienes razón y aunque quisiera, no lograría firmarles a todos este mismo día. ¿Dónde has dejado el coche de la empresa?

Levantándome de la silla dije algunas palabras de disculpas y luego me marché por la puerta trasera donde me estaría esperando el coche de la compañía. Claro, cuando estaba tocando el picaporte de la puerta de este mi giré hacia Erika y la empuje hacia el interior del coche, en donde se sentó y se me quedo mirándome con una extraña expresión en su rostro.
-¿Qué pasa? No me digas que quieres que esta noche te haga compañía.En su rostro se dibujo una diminuta sonrisa que dejaba entrever cuales eran sus pensamientos en aquel momento. No había que ser demasiado listo para darse cuenta como me miraba, como me desnudaba con la mirada cada vez que me cambiaba delante de esa humana.

-Dejame tu coche esta noche, Erika. Es que quiero quedarme por aquí un rato, y sabes perfectamente que si me ven se montara una buena oleada...Dije mientras me apoyaba en el marco de la puerta del coche y le tendía la mano para que me prestara las llaves de su coche.-Ademas, a lo mejor si me haces este favor y me complazces, te devuelva el favor de una manera muy poco habitual.

-¿Me complacerás esta noche preciosa?.


Asintiendo con su rostro completamente rojo bajo su barbilla y comenzó a buscar en su maletín, intentando buscar lo que le había pedido segundo después. Cogiéndolas me las deposito en la mano y cerré la puerta, no antes de haberle dado indicaciones al chófer de que la llevara directamente a su casa sana y salva.

La ventanilla se abrió antes de arrancar y marcharse:

-Ten cuidado y cuando llegues al hotel, dame un toque para que no me lleve toda la noche en vela por tu culpa.Mientras veía alejarse el coche por el medio del callejón me metí las manos en los bolsillos de la chaqueta, evitando así perder las llaves del coche. Comenzando a caminar hacia la dirección donde había aparcado el coche, que según me había comentado lo había dejado en los aparcamientos de los laterales en la zona este.

La luz de la luna estaba resplandeciente y en lo mas alto en el cielo, haciendo una visión del paisaje bastante peculiar, me encontré como en casa. ¿Por qué? No estaba en Nueva York, ni tampoco en medio del campo donde antes vivíamos con mi madre y mi padre.

Y hablando de ambientes forestales donde vivían otras clases de animales,¿Donde demonios se había metido aquel licántropo? Desde unas horas atrás no lo había vuelto a captar nuevamente, en su lugar tan solo había sido capaz de sentir una débil presencia en el ambiente, pero nada más fuera de lo común que me indicara directamente quien podría ser el benefactor de él.

No obstante, cuando finalmente planeaba montarse en el coche de su manager y irse de allí, el aroma volvió nuevamente a su fosas nasales haciendo que se girara hacia una dirección donde solo predominaba la oscuridad infinita. Tan solo un foco de una farola era la única iluminación que me permitía ver más allá que mis ojos me permitían.


-¿Por qué me persigues?
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Mar Nov 02, 2010 1:41 am

Siguió sentado en el mismo lugar, tratando decaptar algo más con su olfato, pero no podía ser… es que era demasiadosurrealista pensar que una super estrella fuera un licántropo. Era demasiado extraño,ya que si alguien quería ocultar un secreto como el ser un licano, pues no ibasa que los reflectores y las cámaras estuvieran detrás de ti, ¿o no?

Las firmas terminaron, las disculpas fueron dadas atantas fans decepcionadas que se retiraban sin la ansiada firma de su ídolo.Por su parte Yoru debatía consigo mismo, ¿Qué debía hacer? Tras un par deminutos se decidió, salió del edificio y se dirigió a los estacionamientos,habían tres en ese edificio, por lo que había visto en el típico mapa de “Ustedesta AQUÍ”. Había dos a los costados del edificio y uno en la parte trasera.Suponía que para una estrella como Haruka-san era más conveniente salir por lasalida trasera, menos alboroto.

Así fue como se apresuró, tomando un corredor,mientras despistaba a un guarda, tuvo la suficiente suerte como para que no loviera, el resto se lo dejo a su olfato, que marcaba claramente el lugar por elcual el otro licántropo se había retirado. Tenía que comprobarlo, tenía quehacerlo, sino esa incógnita no lo dejaría en mínimo un mes y no era unaperspectiva agradable. Pero era tan extraño, quizás se tratara de la manager,ya que por la cercanía se podría haber confundido. Por fin salió de la escalerapara dar con el oscuro estacionamiento, y pudo escuchar por sus sensibles oídosla parte final de la conversación del cantante con su agente. Realmente no eraalgo que hubiera querido escuchar.

De todos modos permaneció en silencio, hasta que elautomóvil se marcho. Inspiro profundamente y en ese preciso instante esapregunta reverberó con tal intensidad que le hizo sentirse como un verdaderoacosador. Se aromó de valor y salió de detrás de la pared que lo ocultaba. Nohabía planeado nada e absoluto, no sabía que decir, movía su cabello como sitratará de estimular a sus neuronas, como si así pudiera hacerlas funcionar yque se le ocurriera algo que decir.

- Yo quería comprobaralgo… esto…- alzó su mirada llena de confusión mientras sus ojosreflejaban el nerviosismo que sentía. Se sentía como un completo idiota, dealgún modo se sentía intimidado – En la sala defirma me di cuenta de… no esperaba encontrar aquí a alguien como yo…

Permaneció en silencio por unos instantes sin sabersi su mensaje se había entendido en la profundidad de esa oscura noche sinluna, fue entonces que una brisa se levanto y meció sus despeinados cabellos.

- Oh… mierda… -susurró al sentir como ese asqueroso aroma dulzor llenaba sus fosa nasales.

No se podía explicar lo suficientemente bien comopara presentarse y explicar por que estaba allí. Para sumarle problemas a lasituación una corriente de aire había llevado ese aroma desagradable. En otraspalabras había un vampiro en los alrededores. Las opciones de que hacer sebarajaban en su mente y era que odiaba esas situaciones. Al ser una isla Japónse encontraba en una situación aventajada respecto a la plaga de sanguijuelassi se comparaba con los países del continente. No podían llegar a nado y enavión era difícil, en barco podía segar un par al año, o así había calculadodurante esos años. Era preferible cazar a esas alimañas en el bosque o lugaresdesiertos, pero era una complicación en la ciudad, sobre todo si se trataba deuna zona como Shibuya.

- Esto va a sercomplicado… - susurró el muchacho al mayor con una mueca causada por eldesagradable olor, le picaba su nariz como un infierno – voy a rastrear a esa alimaña y decidiré en el proceso– comentó el muchacho de cabello azabache, asumiendo que el mayor comprenderíasus palabras. En tanto anotaba algo en un pedazo de papel y se lo extendía – quizás estoy siendo iluso, pero sería genial hablar conalguie…

La frase quedo a mirad de camino, de la oscuridaddel estacionamiento una voz rechinó desagradable como una riza estúpida. Yoruno se había percatado del instante en el que el viento había cambiado dedirección, eso había permitido que la alimaña se acercara sin ser detectada consuficiente anticipación. Lo peor era que ese error era doble. Dos malditosvampiros habían saltado desde el edificio contiguo, aterrizando a unos diezmetros de distancia.

- Que decepción… -chillaba la vampira, tenía rasgos japoneses ropa rasgada y un poco sucia, perosus ojos resaltaban en un rojo sangre tan intensos que brillaban en laoscuridad. Una Neófita – Nunca pensé que HarukaAmano apestara a perro mojado.

El otro, el macho tenía aspecto extranjero, era muyalto seguramente estaría alrededor del metro noventa, era rubio platino y conunos ojos rojo oscuro. Demostraba en su silencio mayor cautela que la neófita,que seguramente sería su childe. ¡Maldición! Se estaban “reproduciendo” enJampón. Eso podía ser peligroso, la manada se encontraba demasiado lejos como paraque le prestaran ayuda… baaa… no necesitaba de ellos, bueno sí, pero no parapelear, sino para que el par de chupa sangres se le escaparan. Yoru no sabíacomo pelear en equipo, ya que asumía nuevamente que e cantante no se quedaríatranquilo viendo a sus enemigos naturales parados en frente suyo.

Que lio…

Lanzó su mochila hacia u costado y se adelantó unoscuantos pasos, tenía que tener aún más cuidado que de costumbre, eran unapareja y a pesar de que no se encontraba sólo. Fue en un parpadear que lavampira se movió a gran velocidad y lo golpeó en el pecho, provocando que seestrellara con una pared que sufrió tantos daños como el mismo Yoru. Debería dehaber actuado antes.

- ¡No dejes que salgande aquí! – gritó mientras se levantaba y comenzaba a correr. Susmúsculos vibraron, el calor explotó en sus venas y en medio de su carrera entroen fase. Un lobo Negro con una marca blanca en el pecho gruñía por lo bajohacia la vampira que lo miraba con desagrado.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Mar Nov 02, 2010 1:41 am

Cosas inesperadas ocurren en la vida que nos hacen cambiar de parecer y volvernos aquello que no deseamos. ¿Pero que más se puede hacer cuando te lo ponen en bandeja, sin poder esquivarlo o pasarlo de largo? Es completamente imposible ignorarlo, ignorar tus propios genes lobunos pidiéndote guerra y destrucción, derramando así la sangre de aquello indeseables que consideramos los No-Muertos.

Esa misma experiencia estaba viviendo en ese momento en el cual había decidido alejarme de ese mundo y no volver, jamas de los jamases, transformase en aquella abominación animal que me hacia perder todos los papeles de mi mismo. Evitando así ver quien estaba a mi lado y quien era el malo de la película. Cada vez que me transformaba se me venia a la memoria aquellos destrozados fragmentos de la tragedia de mi familia, como el rostro contorsionado de mi padre pasando un dolor horrible. Quizás por eso nunca deseaba hacerlo, tal vez por eso mismo había acabado desistiendo y me había vuelto en esto que veis ahora. Un cantante y a la vez licántropo, que no se transformaba y dejaba pasar los años como si fueran un suspiro.

Viéndole aparecer entre medio de la oscuridad observé que era otro japones como yo, ademas de ello teníamos algo en común como era los mismo genes de aquella raza que luchaban con los vampiros desde tiempo inmemorables, como me había llegado a contar mi madre. Claro, cada uno de aquellos especímenes ya no se encontraba en este mundo por que se habían imprimado de alguien, evitando así seguir con su vida y acabarlas como seres humanos. Sin embargo, aquellos genes seguían latentes en sus progenitores, haciendo que la linea siguiera intacta y no desapareciera en el olvido.

Su voz choco en mis oídos aunque no demasiado fuerte, ya que solamente escuché un suave murmullo y palabras inteligibles, en el cual era difícil de entender.


-Cómo no hables con mayor claridad, no se de que demonios estas hablando. ¿Te ocurre algo muchacho?.Pregunte y le di mi punto de vista mientras me apoyaba en la puerta abierta y lo seguía contemplando. Ahora que estaba solo y el ambiente no estaba tan recargado como había estado allí dentro, fue cuando logré captar al fin de quien provenía el aroma a licántropo y por que decía algo de que no esperaba encontrarse a nadie como él. Ese muchacho de aspecto juvenil y rasgos japones era uno de mi especie.

El silencio se fue prolongado mucho mas de lo esperado cuando de pronto, acompañado con una suave brisa pude arisquear el dulce aroma de algo nuevo. En las cercanías se encontraba un vampiro, o quizás hasta más si mi olfato no me fallaba -por lo general no solía fallar en mis conclusiones- y sinceramente esperaba estar equivocándome. No obstante, aquel muchacho lo había captado también, de ahí su comentario cagándose en todo. Sus palabras me dieron a entender que planeaba peinar todo aquel área. Algo que había planeado yo mismo, pero su gesto hizo que lo mirase con una ceja levantada mientras me tendía un pequeño papel escrito y se iba. ¿Qué demonios era esto?. Pensé mientras iba a hacerlo o eso fue lo que me dio a tender en ese preciso instante cuando escuchamos los dos una risa chillona y estridente que, por cierto, me dieron ganas de taparme los oídos con las manos.


-Una verdadera lastima que sea un perro mojado y que estos dientes vayan a desgarrarte esa preciosa garganta tuya.Gruñí mirando de reojo a los dos vampiros, uno en una esquina y la otra, la vampiresa, en la otra cortándonos el paso. Por lo visto habían estudiado sus deberes.

Cerrando la puerta del coche vi como el otro chico mucho más joven se adelantaba, haciendo así un primer paso que resulto defectuoso cuando la vampiresa mas joven se acerco hacia el a alta velocidad y lo lanzo sin el menor problema contra una pared. Mis ojos se dirigieron hacia aquel lugar para encontrarse con el cuerpo del otro licántropo mal herido -aunque nada que no se arreglara con un poco de descanso y comida- después de aquella pelea. Escuchando su grito asintí con indiferencia y se centro en el vampiro macho, que por cierto era bastante grande.
-¿Por qué no os metéis con alguien de vuestro tamaño?

-Y de paso se volvéis por donde habéis venido... por que si me transformo os juro que lo lamentareis, lamentareis haber nacido en este mundo como unas malditas sanguijuelas como sois.
Amenacé con mi transformación, aquella que llevaba años sin sacarla por cierto. No deseaba volver a transformarme en aquel demonio que llevaba dentro y el que me poseía con total libertad de acción. Cuando estaba en mi forma animal no controlaba mi cuerpo, no era capaz de parar aunque le estuviera arrancando el brazo a la persona que más quisiera en este mundo. Me volvía un verdadero demonio con piel de lobo.

-¿Y crees que nos vas a asustar con eso? ¡No seas estúpido!gritó el vampiro macho mientras se abalanzaba en mi dirección, olvidándose así temporalmente de su compañera que estaba entretenida con el lobo mas joven. El primer golpe que recibí fue en la cara, dándome de lleno con su puño y tirándome al suelo.-¡Arg! Grr... ¡Esto era el colmo! ¡Si yo no quería transformarme! ¿Por qué coño tenia que hacerlo? En medio de aquella reflexiones todo mi cuerpo empezó a temblar, a tener cortas convulsiones que hacían subirme la temperatura como unos años atrás antes de transformarme, cuando había atacado a mi padre.

Adiós la cordura...Pensé mientras todo mi cuerpo se convulsionaba por si solo, empezando a transformase por si solo a pesar de que no quisiera hacerlo. Las ropas se desgarraron y destruyeron; dando paso a un pelaje blanco como la nieve,unas largas y fuertes patas se depositaron sobre frío cemento y unos dientes enorme se pronunciaron en medio de ese rostro de humano que iba desaparecieron para dar a aparecer el de un lobo con ojos azules y una boca imponente, que comenzó aullar rabioso.

Cargate a esa zorra de una vez, mientras yo me ocupo del más grande.Ordené al pequeño lobo al tiempo que me abalanzaba en el poderoso cuerpo de aquel vampiro que seguía de pie y mirándome, mostrándose poderoso y poniendo algo en peligro; su seguridad al creerse que nos superaban en numero. Lo que no sabían y mucho menos intuían era que detrás de esta fachada de lobo se escondía un ser despreciable. Un animal que deseaba salir y experimentar nuevamente el sabor de la carne al desgarrarse, de la sangre derramándose en su boca y los gritos histéricos de sus victimas. Que delicia... .Mmm.

El demonio a despertado y ahora nadie en este mundo es capaz de pararlo.


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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Mar Nov 02, 2010 1:42 am

Había odiado el momento enque había sido incapaz de expresarse bien, había sido demasiado torpe. De algúnmodo extraño la intervención de los vampiros había “facilitado” un poco lasituación. No, en realidad lo habían complicado todo, si los malditos chupasangre aparecían en el momento más inoportuno. Había tratado de darle su númerode móvil al mayor, ya que dudaba que luego de acabar con esos bichos tuvierantiempo para hablar.

Al ser lanzado por losaires pudo sentir no sólo su propia rabia, sino la rabia que flotaba en elambiente, aquella que provenía del cantante. Era una sensación oscura yllamativa. Como un incandescente fuego que arrasaría con todo. Los daños quehabía recibido contra la pared parecían más malos de lo que verdaderamenteeran, nos cortes aquí y allá, lo más llamativo fue el corte en su frente quehacía gotear sangre hacia el resto de su rostro. Tenía que concentrarse en sulabor, o sino saldría con más heridas de las que eran recomendables. Escuchólas vociferaciones de Amano hacía el par de sanguijuelas, dejandolo un pocodesconcertado, claro para él, Yoru no era más que un crio.

Entrar en fase no habíasido un problema, abalanzándose en dirección a la vampira que antes lo habíaempujado como si se tratara de un muñeco de trapo. Yoru demostró que suvelocidad era bastante superior a lo que la neófita había predispuesto, aunqueella logró esquivar una mordida que hubiera sido fatal, contraatacando con unpuñetazo a aire que dio en la clavícula del lobo negro, en el instante precisoque este evitada un abrazo que le hubiera roto las costillas. El dolor le hizolanzar un corto jadeo, ante el cual se recuperó en menos de un instante, estabaacostumbrado a esos golpes, siempre peleaba solo. Pero parecía que la vampiratenía un poco de intuición, por que no era experiencia en batalla, al dejar unpoco de distancia pudo apreciar eso. Lamentablemente en ese mismo instante viocomo Amano-san era derribado por un golpe del vampiro rubio.

Fue una corta distracciónque dejo a Yoru ver como Amano cambiaba por un enorme lobo blanco. Demonios.Tenían que acabar con esa situación luego antes que alguien viera esa batallade pesadilla. Con la pata izquierda no se podía apoyar prácticamente y lasangre que caía por su frente interfería un poco en su campo de visión. Como elotro había dicho se cargaría rápido a la sanguijuela hembra y lo ayudaría conese rubio que parecía un vikingo.

La neófita también sehabía percatado del cambio que había sufrido el oponente de su pareja. Y por lovisto no le agradaba desasido ese cambio. Si comparaba al lobo blanco con elnegro, el primero ciertamente era más grande y parecía más fuerte, así que eraobvio lo intentaría. Se abalanzó sobre Yoru con ferocidad, pero no se esperabaque este saltara hacia un costado y de un mordisco le arrancara un brazo quesalió volando hasta el otro extremo del estacionamiento. Fue tal horrible elchillido de dolor y furia de la vampira que estaba seguro que si eso se prolongabamás algún curioso terminaría apareciendo, así que se arriesgo a un segundogolpe, que iba en dirección a su pecho, pero saltó una vez para apoyarse en unade las paredes y así impulsarse en contra del cuerpo de la vampira, quederribo, aplastando su torso y hombro aún intacto con su pata derecha.

Lo que siguió fuearrancarle la cabeza de un bocado y lanzarla a corta distancia. El proceso de desmembramientofue bastante más simple al no tener que preocuparse por el vikingo ese quepeleaba con el gran lobo blanco. Trozo blancos iban saltando como si setrataran de pedazos de una estatua de mármol que era destruida. Era un procesorápido y eficiente, de hecho entre acabar con eso y su corta pelea, todo habíasucedido en menos de tres minutos.

Ahora debía terminar conla evidencia. Comenzó a juntar los trozos en un contenedor, para quemar lostrozos que correspondían a la vampira. Los apilaba con su gran hocico con ascoal sentir ese pútrido sabor. Había cambiado de parecer, parecía que el mayor nonecesitaba de su ayuda, así que probablemente terminara por estorbarle. Dehecho intentaba no cruzarse en el camino de los combatientes mientras recogíalos trozos que correspondieron a esa vampira sin nombre. Fue aún peor cuandotrató de recuperar su mochila, allí cargaba un mechero y una botella de alcoholde curar. Finalmente lo consiguió, parecía que el vikingo estaba demasiadoocupado como para percatarse que su novia había sido eliminada.

Fue entonces que sepercato que el sujeto realmente era un peleador no como la cria con la que sehabía enfrentado Yoru. Se encontraba indeciso, debía regresar a su apariencianormal si deseaba quemar el cuerpo de la vampira, pero incluso a es distanciapodía ser un error, la batalla continuaba ante sus ojos pasmados, podía seguirla velocidad a la que todo se desarrollaba pero con gran dificultad, el loboblanco era sorprendentemente ágil para ese enorme cuerpo. Si lo comparaba conlos otros licanos que conocía, ciertamente él era más grande y más veloz.

Finalmente regresó en si,cambio, mientras sentía como sus músculos y huesos se reacomodaban, inclusocomo su brazo izquierdo comenzaba a doler, el efecto de la adrenalina dejaba sucuerpo desnudo, que en rápidos movimientos sacaba el encendedor y la botella dealcohol con la que roció el contenedor de basura, con su contenido. Sin dejarde ver en ningún momento esa pelea que se desarrollaba a celerita velocidad. Ylanzo el encendedor con una flama que chiporroteo y causo una fogata depestilente aroma

En ese instante vio comoel vikingo parecía percatarse del horrible aroma que se expandía por el aire.El joven salto hacía atrás, preparándose para entrar en fase si era necesarionuevamente, eso sería un poco cansado, ciertamente.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Mar Nov 02, 2010 1:43 am

La sangre nos tira, hace que nos volvamos salvajes y deseemos adentrarnos en los más profundo de la oscuridad. Arrancando así lo poco de humanidad que nos queda, y acabemos dejándonos llevar por el animal que llevamos dentro.

Mis dientes se clavaron ferozmente en la carne de mi contrincante, mientras este clavaba sus afiladas uñas en mi costado. Ese mero tacto logro que dentro de mis fauces saliera un aullido furioso y dolorido, que era apagado por el goteante sonido de la sangre que entraba por mis garganta. Era una verdadera asquerosidad el sentir en tu propio paladar la sangre de un chupasangres al que desgarrabas por el cuello, a la espera de que le arrancase la cabeza. Claro ese objetivo no era tan fácil de hacer teniéndolo debajo, tirando de mi blanco pelaje manchado de sangre, volviéndome poco a poco en un lobo rojizo.

El vampiro me revolcó por el sucio suelo, quedándose encima mientras movía mi cabeza en dirección de su yugular y arrancársela de un mordisco. Pero me tenia cogiendo por la cabeza, tirando con fuerza con una de sus grandes manos mientras que con la otra me sujetaba una de las patas delanteras. Si no actuaba pronto me encontraría en serios problemas.

La batalla por parte de el otro lobo oscuro termino pronto, así me lo indico un enfermizo olor a carne podrida y quemada que estaba quedándose en el ambiente. Si pudiera vomitaría. El vampiro macho levanto la vista en cuanto le vino el mismo olor, el de su pareja muerta. Lo intuía y no era estúpido. Lo que el no se dio cuenta, aun en medio de ese trastorno que estaba sintiendo, era que planeaba utilizar esa ventaja para ganarle. Mis patas traseras se apoyaron en el cuerpo del vampiro e impulsándolo con todas mis fuerzas -las que me quedaban- lo lance varios metros de donde me encontraba. Ya no tenía aquel peso encima mía oprimiéndome, inmovilizandome como lo había estado haciendo. Era el momento de atacar... ¡Ahora! Levantándome de el suelo con un impulso comencé a correr en su dirección, chocando con toda mi cabeza contra el duro cuerpo de este hasta que lo derribé, cayendo ambos al suelo y yo con la ventaja en ese instante de confusión.

Mis dientes se clavaron brutalmente en la yugular del vampiro, arrancándole parte de la garganta ahora ensangrentada. Lo que siguió después fue arrancarle sin ningún miramiento las extremidades y por ultimo la cabeza, echándola hacia un lado mientras me relamía la boca con mi enorme lengua llena de sangre.

Mirando hacia la dirección del bidón hierro me acerqué, con la cabeza del vampiro en mis fauces bien sujeta. El sonido al andar junto al goteo constante de la sangre que derramaba la cabeza era algo desagradable, sobre todo por que a cada paso que daba me manchaba las patas de ella. Soltando la cabeza en el fuego saltaron varias chispas y el olor a carne quemada se acentuó aun más de lo que esperaba. Odiaba esto, odiaba ser lo que era y en lo que me había convertido aquella maldita noche.

Tirando el ultimo trozo de carne me quedé allí mirando al muchacho, por lo visto estaba en humano nuevamente. Algo que por cierto debería hacer yo también, si alguien me veía estaría en serios problemas. Centrando mi atención en el humano me acerqué a paso lento a él. El sonido de mis patas sobre el cemento hacia un sonido pegajoso y asqueroso, pero soportable dentro de lo que cabía aunque me picase el hocico horriblemente. Un gruñido salio de mi hocico mientras seguía dando otro paso hacia su dirección y saltaba encima de uno de los contenedores que se encontraba en los laterales. Aunque sabia que era alguien como yo, un licántropo como yo, no puede evitar mirarlo amenazante.

El lobo despertó y quiere más...

Impulsándome con las patas traseras salté y caí encima del cuerpo del humano, tirándolo al suelo mientras seguía gruñendo. Una de mis patas delanteras la coloqué encima de su pecho y acerqué mi hocico a la cara de este, a poco centímetros, comenzando a olisquearlo.

¡¿Qué demonios estaba haciendo?!

Dando un salto hacia atrás me quedé allí parado unos segundos y luego, tras meditarlo, comencé a correr por el callejón más próximo hasta pararme en una bocacalle que me escondía de ese licántropo y los más curiosos que pudieran encontrarse por los alrededores.

Concentrándome mi cuerpo fue cambiando, cada hueso iba colocándose en su sitio y apareciendo en medio del callejón quedo un chico agachado y completamente desnudo. Esa una de las razones que mas odiaba esto, el verme sin razón aparente desnudo en mitad de la nada. Levantando la mirada hacia el cielo lo contemplé totalmente oscuro, tan negro como se sentía mi corazón en esos momentos en los que luchaba por mi mismo por no volver a ser aquella monstruosidad.

Saliendo del callejón me quedé mirando el bidón impregnado de fuego, saliendo de el un humo molesto que iba ascendiendo hasta el cielo donde se perdía gracias al viento. Pasándome la mano por el rostro todo lleno de sangre me quité parte de esta, escupiendo de paso por ese mal sabor que me habían dejado y que desde luego no se iría con un simple lavados de dientes.
-¿Estas bien?.

Le dirigí la pregunta directamente mientras me acercaba al coche, bueno estaba relativamente cerca a decir verdad y si no se encontraba nadie por los alrededores, no tendría ningún problema.-¿Cómo están tus heridas?.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Mar Nov 02, 2010 1:44 am

Aquellas peleas de pesadilla que se desarrollaban en las nochessin testigos. Donde los protagonistas se enzarzaban en ese ritual de expiación,erradicando aquel error de la naturaleza. Si ellos no existieran, si no existieranesas malditas sanguijuelas no fueran reales, si sólo fueran cuentos depesadilla. Pues no se necesitaría a los guardianes de los bosques nevados, nitampoco cualquier otro licántropo, podrían tener vidas con sus complicaciones“normales”. Lamentablemente, tenían que vivir con ello, era la única opción quequedaba, así lo había asumido Yoru después de esos seis años.

Dudo por un instante acercarse a ayudar al mayor, parecía que tenía problemas,pero de algún modo aquel lobo le causaba respeto. Por ello asumía, que nocorrespondía una intrusión de su parte. Al menos el nauseabundo aroma a vampiraquemada sirvió para distraer un segundo al “vikingo” y ello fue aprovechado porel lobo de blanco pelaje. Su olfato podía distinguir esas heridas ajenas, recordándolesu propio hombro dislocado, pero era incapaz de tomar alguna acción. Estabahipnotizado por la batalla, era un terrorífico espectáculo que le quitaba elaliento.

El giro de los acontecimientos fue fantástico. Amano había lanzado lejos elpesado cuerpo de granito que lo aprisionaba y en aquella revuelta finalmenteretomó el control de la situación. Lo vio desmembrar al chupa sangre concuidado. Mientras un rincón de su mente se dedicaba a vigilar el ambiente consus sentidos, esperaba que nadie se apareciera en esos momentos, de hechodebería vestirse con el hatillo que guardaba en su mochila, ya que si alguiense acercaba no podía detenerle estando desnudo. Pero no podía, era como si suspies estuvieran clavados al piso.

Finalmente, como si hubiera estado conteniendo la respiración, todo terminó. Elmayor acumulaba los trozos de la sanguijuela en el contenedor, así se uniríanesas aberraciones en la muerte definitiva. El joven pudo ver como esos grandesojos azules lo miraban, como si el tiempo se hubiera detenido sintió queaquello era una premonición. Retrocedió un paso al escuchar ese gruñido, yapreció aquel salto magnifico.

De algún modo comprendía se había convertido en presa, la adrenalina se disparóen sus venas, pero no había miedo o furia, una confusión que le había hechoabrir mucho los ojo. Que por otra parte lo detuvieron de reaccionar losuficientemente rápido. Se sentía como un roedor frente a un gran depredador,completamente indefenso. Pero aquello era falso, él también era un licántropo,podía pelear, podía sacar sus garras afiladas y aún así se encontró aplastadopor esa enorme pata sin ninguna opción, tardo un segundo más en “despertar” deaquello.

¿Quédemonios está pasando?

No eralógica esa situación, frunció el ceño notoriamente mientras era olisqueado deese modo. Se preguntaba de que iba todo eso, por un lado estaba por completovulnerable, y una pelea sin razón no estaba dentro de sus prioridadesprecisamente. Fue entonces que el lobo blanco con manchas de sangre saltolejos, permaneciendo así en completo silencio, mientras Yoru se incorporaba sinperderlo de vista, estaba en completa guardia, por si algo volvía a suceder.Por una única vez extrañaba la “mente de la manada”. Lo vio alejarse por uncallejón, pero prefirió esperar, sacando el hatillo de ropa, para ponerse lospantalones en tanto regresaba el otro, ya que había pedido aquel automóvil quese encontraba estacionado solitario en aquel lugar.

Aquellos minutos de soledad le sirvieron para “descongelarse” aunque másprecisamente podría decirse que toda la rabia que no había aparecido se hacíapresente como una fría corriente que se deslizaba bajo su ardiente piel. ¿Esesujeto quería probar su superioridad, acaso? ¿O simplemente era divertido ver aun chico desnudo tirado en el piso?

Cuando regresó toda esa rabia que había estado rumiando estaba a punto de saliren una gran recriminación. Pero como las cosas no parecían querer salir delmodo que se esperaba, ya que no siquiera alcanzó a abrir su boca para gritarlecuando escuchó aquella primera pregunta. Definitivamente había algo que no lecalzaba. No parecía ni sarcástico como para intentar humillarlo, ni nada por elestilo, parecía asqueado y quizás se equivocara, pero también parecía un pocopreocupado. Fue aquello que disipo su furia como si nunca hubiera existido. Loque definitivamente era surrealista, ya que Yoru se sabía cabezotas.

-
Si….Estoy bien – dijo mientras sostenía la camiseta roja en sus manos. Mis heridas…fueron unos pocos raspones. Lo único molesto es mi hombro dislocado.

Erapor eso que aún no se había puesto la camiseta, que dejo caer para llevar sumano derecha a su hombro izquierdo, toco el rededor de los músculos y el hueso,apreciaba como su brazo estaba colgando ya que la articulación no se encontrabaen su lugar. Entonces apoyó la parte inferior de su palma en aquellaarticulación y de un movimiento la llevo a su lugar otra vez. Era un procesodoloroso reacomodar los propios huesos, por lo que un gemido fue contenidoentre sus labios fruncidos, pero al menos no tenía que depender de nadie.

-
¿Cómo estás tú? – pregunto sinpreámbulos, en ocasiones como aquella a Yoru se le olvidaba el formalismojaponés y hablaba directamente como lo hacía en América, parecía que diez añosen su hogar actual no habían servido para cambiar sus hábitos en profundidad – Por otra partecreo que necesitamos hablar por lo que acaba de suceder. Preferentemente enalgún otro lugar lejos de aquí.

Lomiraba fijamente, con seriedad. Mientras tomaba su mochila y la apoyaba en suhombro derecho. Caminó hacia el cantante con seria expresión, de algún modoaquel gesto demostraba su terquedad, no iba a dejar que eso pasara como sinunca hubiera existido. Intuía el peligro que significaba ese hombre,ciertamente hubiera sido más sabio alejarse de él. Pero no podía hacer aquello,de algún modo tenía que continuar. Quizás había enloquecido, su instintogritaba peligro.

-
Ten,supongo que es mejor que nada. – concluyo tirando la camiseta roja para que Haruka la cogiera,que al menos a Yoru le quedaba holgada. Se inclinó al ver un fragmento demetal, y lo alzo, se trataban de las llaves del automóvil, que seguramentehabían salido disparadas en el momento que la ropa del mayor se había reventado- ¿Paradonde vamos?


Última edición por Yoru Blackwood el Mar Nov 02, 2010 2:29 am, editado 1 vez
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Mar Nov 02, 2010 2:28 am

Como suele suceder y en la mayoría de las veces decimos: Después de la tormenta viene la calma, relajando todo el ambiente y volviéndolo por unos instantes en entes más calmados, capaces de razonar lo que hemos hecho o lo que podríamos haber podido haber causado.

La tormenta ceso, trayendo consigo la paz y la armonía, haciéndonos ver las cosas mucho más claras. De ese modo lo estaba viendo en ese momento que me encontraba frente a aquel chico que no tenia la culpa, y por lo que parecía estaba bastante molesto.

¿Por qué no se defendió, o se transformo para pararme los pies?

Seguía cavilando medio en silencio mientras apartaba mi vista del bidón y me dirigía hacia el coche, pero al meterme las manos en los bolsillos, que por cierto no tenia, comencé a buscarlas por el suelo. Volviendo mi atención a aquel chico comprobé por mi mismo que estaba bien, a excepción de el hombro dislocado, que por cierto se había puesto en su sitio con un ligero movimiento de su mano derecha. Era admirable como se las arreglaba solo sin el menor problema y ayuda de nadie.


-Bien. Me alegro que no te ocurriera nada.
Expresé mientras me llevaba las manos a la cara y me quitaba el poco resto que me quedaba, una mancha roja estaba en mi rostro y no se iría tan fácilmente si no le ponía ningún remedio como una buena ducha y jabón. Ademas de algo de ropa limpia que desde luego no vendría nada mal. En momentos como estos detestaba no tener nada a mano, no había sido nada precavido como era aquel muchacho de cabellos azabaches.

Escuchando su comentario sobre lo ocurrido levante una ceja y ladee el rostro hacia un lado. ¿Hablar de que casi le muerdo la yugular? ¿Acaso se le había ido la cabeza o qué?
-¿Quieres hablar de que casi te arranco la yugular? ¿Acaso estas loco?

Todavía pensando que aquella situación que era surrealista y que desde luego no podía ser verdad. Por que de ser así, cualquier persona con dos dedos se frente se alejaría de un lobo que se le fuera la olla y no fuera capaz de diferenciar entre un asesino o una victima. Si ese fuera el caso desde luego yo me alejaría de alguien así, que a la primera de cambio en una transformación pudiera atacarme sin razón aparente. ¿No esa si acaso lógico?

Cogiendo la prenda al vuelo la mire con un aire confundido, como si no fuera capaz de razonar ese gesto por parte de aquel licántropo.

-¿Me la dejas?

Colocándomela me eché un vistazo y comprobé por mi mismo que me quedaba un poco asustada. Aunque dando bien el pego hasta llegar al hotel. No me haría la menor gracia de que me parasen un par de agentes de policía y comprobaran por si mismo que había un tío conduciendo desnudo, y en compañía de un menor seguramente. Ademas no deseaba ver la cara enfurecida de Erika cuando se enterara a través de los periódicos o la prensa rosa, lo que había pasado. No tenía manera de explicárselo y que a la larga sonara convincente.-Las llaves de mi coche... ¿Cómo ha...

-¿Cómo que a donde vamos?.
Repetí la pregunta mientras me subía al coche de Erika y lo arrancaba, al haber introducido la llave en el contacto. Ya no fabricaban Automóviles como aquellos, los de ahora para mi gusto tenían demasiada tecnología y adelantos, por lo consiguiente menos estables.-Planeaba volverme a mi hotel, no me hace la menor gracia andar desnudo por las calles. Algunos no somos tan precavidos como tú.

Metiéndome dentro del coche me acomodé en mi asiento y cerré la puerta suavemente. El sentir el cuero pegado a mi cuerpo desde luego era algo que me agradara y mucho menos a Erika, por que no se podría llegar a imaginar en la vida que me había metido en su automóvil casi desnudo. Bueno, iba a hacerlo pero ese muchacho me había dado otra alternativa un poco menos llamativa.-¿subes?
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Mar Nov 02, 2010 2:30 am

La vida podíaparecer extraña, demasiado enocasiones. Yoru se preguntaba si era solo suimaginación, o era el destino elque se había ensañado en su contra, ya quetenía que pasar por talessituaciones. La primera opción parecía poco probable,por que realmente pasabancosas a su alrededor que lo hacían cuestionarse. Perola segunda era demasiadodramática para su gusto, o como para tomarla en serio.Quizás debería pensar enuna tercera opción, que fuera intermedia.

La situación que le había tocadoen general, erauna en que se había tenido que acostumbrar a actuar solo. Quizáspor ello enesta ocasión su desempeño había sido tan torpe en un inicio. Noculpaba aHaruka de haberlo distraído ni mucho menos, sino que era el mismo Yoruel queno estaba acostumbrado a trabajar junto a otro licántropo. Por eso erasuculpa, su responsabilidad a final de cuentas. No culparía a nadie más, eralavida que le había tocado vivir con esas extrañas experiencias y punto.

Al recibí aquella frase enretribución a surepuesta, no hubo resonancia alguna, no significo nada. Noconocía a aquelindividuo, ni tampoco lo entendía, aunque había una curiosidaddemasiadopeligrosa que estaba brotando bajo la superficie. En su mente searremolinabade modo que todo aquello carecía de lógica. Pero pronto todo iríatomandosignificado dentro de su cabeza al ir escuchando y meditando todoaquello.

- Referente a tus preguntas. La primera es que precisamente quierohablar de eso y de lasegunda no sé, tal vez, es posible. – Dijo sin siquiera inmutarse, nohabía ira propiamente tal,ni hostilidad, la pregunta que había sido hecha porel mayor la había eliminado.Sólo había una inquebrantable seriedad. –Por otra parte quizás yo también deba preguntar ¿Estásloco para atacar de esemodo?

Claramente no estaba juzgando ocriticando, era lasimple acción de buscar la verdad. Vio el gesto que realizóel otro, ya no loperdía de vista ni por un segundo, ciertamente. Por su partesabía bien quetenía una mancha que se ocultaba por su desordenada cabellera,esta también sesentía pegajosa como si se encontrara sucia, menos mal sucabello era azabache,tan negro que el rojo de la sangre pasaba desapercibido.

Pasaron un par de segundos hastaque le lanzó sucamiseta y vio la expresión de extrañeza del otro. Suponía queel gesto era losuficientemente claro como para tener que explicárselo así quepermaneció ensilencio. Únicamente dio una de sus típicas miradas decircunstancias como sicon ellas dijera “pues claro”. Luego que Haruka se lapuso comprobó lo que yaintuía, le quedaba un poco demasiado ajustada.

Al demostrar claramente cualeseran sus planes aseguir, sintió que el mayor no estaba demasiado de acuerdo,aún así le paso lasllaves del automóvil y se colocó junto a la puerta delcopiloto. Esperó uninstante a ver si al menos aquel tipo fuera losuficientemente amable como parapermitirle subir, cosa que dudo al ver que elcantante ponía en marcha elvehículo, eso comenzó a molestarlo ciertamente. Peroluego hubo un cambio. Definitivamenteno podía comprender a aquel sujeto, en unmomento demostraba una actitud quepodría tomarse como hostil o por lo menosborde y luego salía con alguna fraseque podía ser más o menos aceptable. Cosaque a su vez evitaba que el pelinegrose enfadara seriamente. Era un extrañovaivén de reacciones internas, lo cualestaba resultando demasiadodesconcertante. De algún modo aquello le asegurabauna cosa, tendría unsentimiento bastante duradero de desorientación. La frase“¿Qué terreno estoy pisando?”lo plasmaba bastante bien.

Ya dentro del automóvil dejo queaquel individuomanejara a su antojo, luego de sentarse y abrocharse el cinturónde seguridad.Habían varias cosas que debía tratar de aclarar, una era consigomismo.Claramente era desconcertante el hecho de haber permanecido quieto sinhacernada ante la amenaza que resultó ser el sujeto que se encontraba a sucostado.De algún modo había quedado “fascinado ante la muerte”, no podía sereso.¿Había creído que sólo estaba jugando? ¿Había creído acaso que en el fondoseencontraba a salvo? No, esa era la respuesta ante ambas. No era capaz dellegara la respuesta propicia y estaba desperdiciando tiempo, luegoreflexionaría deque había pasado con él mismo cuando estuviera a solas. Ya queen esosinstantes tenía claro que iba a hacer y también estaba bastante alertaen casode cualquier “contratiempo”. Espero en silencio hasta que la velocidadcomenzóa descender, lo que lo hacía suponer que ya estarían llegando al hoteldelcantante o el lugar al que se hubiera dirigido.

Vio su reflejo en el espejoretrovisor, donde podíaapreciar que los rasguños de su rostro ya habíandesaparecido. Mientras apoyabasu brazo en el borde de aquella puerta cerrada ycon ese apoyo dejo que sumejilla fuera sujetada por la mano correspondiente,así evitaba un poco lasmiradas del exterior, aunque dudaba que alguien pudieradistinguirlo, así quese trataba más de un tema de propia comodidad.

- Hay varias cosas queme gustaría conversar contigo, peroantes me presento, me llamo Yoru.–Ccomenzóa decir en tono calmo, pero firme – Meparece queno estas muy acostumbrado a entrar en fase, tú mismo dijiste que “noeras tanprecavido”. Eso se aprende con una sola experiencia incomoda, si norecuerdomal, en mi caso me encontré con unos universitarios a las afuera de laciudad.Creo que no me creyeron la mentira de que me habían asaltado yabandonado luegode golpearme. Me parece que sus mentes viajaron en otrosentido. - Sabíaque era una experienciaridícula, pero quería distender el ambiente paracontinuar al tema más serio, yaque iba a ser un tanto delicado.

El único problema es que llevo asu conciencia elincomodo de la desnudes, así que siguió con la vista clavada enel camino ¡No,no iba a mirar para abajo! Ya se estaba comenzando a sonrojar conun gesto demolestia en su rostro, ante aquellos pensamientos, necesitabaretomar lo quequería decir originalmente y no irse por las ramasindefinidamente

El punto es que si aeso le sumamos elhecho de que, por lo visto no tienes demasiado control en tuforma de lobo…normalmente le ocurre a los que recién comienzan a cambiar. O nohan tenido laayuda necesaria en el proceso. – Sabía queestaba siendodemasiado tajante, pero no era algo a lo que le pudiera añadiranestesia – No sé que ha pasado contigo, notengo medio de juzgarnada y aunque va a sonar estúpidamente obvio, me pareceque eres un peligro enpotencia. Por otra parte no tengo idea de que demonioshacer – su tonode voz permanecía en el mismotono, no mostró alteración alguna luego deiniciar con el serio asunto que lostenía allí reunidos.

En el instante que habíapercibido la esencia deotro licántropo en la sala de firmas se habíaemocionado. Había sido demasiadooptimista, si se podía plantear aquello dealgún modo. Ahora estaba enfrentadoa un gran problema, no podía creer que aquelsujeto nunca más en su vidavolvería a entrar en fase, ya que eso era imposible.No era un chupa sangre alque debía matar para acabar con el peligro quesignifica para la gente. ¿Quédemonios podía hacer? Esa confusión calabaprofundamente, iniciando así ungrado de angustia palpitante, no quería reflejaraquellas malditas dudas,necesitaba mostrarse firme y seguro, pero no podía,aquello ya se reflejaba en su mirada.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Mar Nov 02, 2010 10:38 am

Aunque uno no quiera siempre se acabara encontrando con sucesos en su vida que hará cuestionarse algunos momentos determinados de esta, sin poder evitar de ese modo interferir en ella y tampoco esquivándola como había planeado desde un principio. ese iba a ser mi primer plan y el principal a decir verdad, pero los sucesos que fueros ocurriendo a lo largo de esos minutos estaba haciendo e incluso logrando que acabara aceptando su oferta.

Si estaba loco eso no lo dudaba lo más mínimo, era más pues ciertamente se iba a montar con un completo desconocido y que encima para rematar aquella ironía le había atacado. Nadie en su sano juicio haría algo semejante. Yo por mi menos no lo haría. Escuchando su pregunta rodé mis ojos hacia el mientras metía la primera y salíamos de allí rápidamente, si alguien nos había visto ya era demasiado tarde para preocuparnos.

Metiéndome por un par de callejuelas salí de aquel barrio sin el menor problema, ahora estaba cogiendo una de las autopistas para llegar lo más pronto posible al hotel. Era un verdadero coñazo que Erika hubiese decido un lugar tan apartado de el edificio donde tenia que firmar, aunque en realidad era en parte lógico. Si tan solo por una fuente, solo una y miserable persona se hubiese dado cuenta de que estaba hospedado por los alrededores, desde luego se hubiese montado la de santitín.

Una risa frustrada salio de mis labios al escuchar su ultima pregunta, que por cierto me pareció más bien una reclamación a medias.
-A lo mejor.

¿Qué demonios le iba a explicar? No tenía forma alguna sin parecer un suicida o paranoico, algo que probablemente ya estaba pensando. De que era alguien que necesitaba ayuda, de algún tipo como un psicólogo para licántropos claro. No querría ver la cara de un humano cualquiera cuando le comentara mi ligero problema de transformación y mis repentinos ataques hacia los de mi misma raza. ¿Pero se lleva acaso homicida a un psicólogo? No. se suele llevar a la cárcel o centro mental, o diciéndolo con mi propias palabras; a un manicomio.

En medio de aquel pensamiento el chico japones volvió a hablar, esta vez resentandose con el nombre de Yoru. Normalmente me hubiese presentado en otras circunstancias, pero estas eran una especiales y como tal no merecían otras.

Ladeando un poco mi rostro dije:
-Haruka. Creo que con eso es suficiente, ya que si no me equivoco sabes perfectamente quien soy y por qué me encontraba allí estaba mañana.

Después de ese breve relato volví a centrar mi vista a la carretera y no la volví a quitar, no al menos hasta que me contó esa anécdota que le había ocurrido. El solo imaginarme verme en mitad de la nada desnudo y que luego de lo ocurrido me encontrara con alguien, que no te creyera esa “Historia” y se fuera por otras ramas, desde luego era algo para traumarse.-Una historia interesante, de hecho hasta graciosa si me permites decirlo. A mi también me han cogido desnudo en más de una ocasión, aunque en mi caso era diferente pues las primeras veces que me pasaba era en el interior de mi casa. Siempre eh procurado no transformarme fuera de un lugar que yo conociera. Bueno, hasta hoy que no tuve remedio por esos asquerosos chupasangres.

Dándome cuenta de aquel silencio incomodo lo empecé a mirar de reojo, observando como el tono de su cara empezaba a coger un rosado.

Nuevamente volvió a hablar, como si no quisiera me me percatara de aquellos hechos que se estaban haciendo más que evidentes. Ahora empezaba a relacionar mi transformación con licántropos principiantes o con el mero hecho de que no había tenido ninguna clase de ayuda en el proceso. En el primer punto había fallado, pero en el segundo había acertado de lleno. Nunca tuve ayuda y mucho menos compresión después de lo sucedido de mi padre. Solo existía desprecios y mas desprecios llenos de ironía en sus palabras.


-Exacto, no puede juzgarme por lo que a pasado... Apreté el volante con la mano derecha y cambie de marcha rápidamente a la sexta para de ese modo aumentar la velocidad del vehiculo.-No me tienes que decir cosas que ya sé yo mismo. Por eso mismo amenace de que me enfurecería brutalmente...

-Ciertamente tus palabras tienen un toque de verdad a cierta medida. En que no tengo experiencia en transformaciones... pero no soy tan joven, no podría aunque quisiera.


¿Por qué coño le estaba contando eso?

No tenía la menor idea y desde luego tampoco me importaba demasiado, ya que tampoco le estaba revelando mucho más de esa verdad que era la cruda realidad. De cierta forma lo estaba retocando, suavizando aquel mal momento que protagonizo un capitulo de mi vida.

Las luces de las primera farolas empezaron a iluminar el amplio camino cuando salí con el coche de la autopista. Ahora nos encontramos en la parte suroeste de Japón, donde no había mucho trafico y se podía conducir mucho más relajado. No es que fuera como un loco normalmente, pero tenia que estar mucho más pendiente por que cuando había mucho atasco solían hacer barbaridades que no tenían nombre. Aparcando finalmente frente al pequeño hotel que había alquilado Erika lo apagué, dejando que transcurrieran esos malditos diez segundo que siempre me decía que hiciera.

Saliendo del coche cerré la puerta detrás mía y esperé a que saliera por el otro lado.
-Cuando entremos procura no llamar mucho la atención, ya que no estamos demasiados bien vestido.

-De hecho si pudiera, hasta querría entrar en la habitación sin que nos vieran así.
Ciertamente no deseaba llamar más la atención de lo que hubiese dado en aquel callejón. Bastante humillate fue que me transformara en medio de la calle por culpa de dos sanguijuelas para que encima se le sumase el que me vieran en el hotel medio desnudo. Llegando a la entrada del hotel eché un rápido vistazo y comprobé por mi mismo que no se encontraba a nadie en la recepción, por lo que a lo mejor y si teníamos algo de suerte podríamos pasar desapercibidos hasta que llegáramos a la habitación que me tenia alquilada Erika.

-¿Crees que seras capaz de pasar sin hacer ninguna clase de ruido?.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Mar Nov 02, 2010 1:12 pm

Su loca accióntenía defensa, así lo creía. Bueno aún no encontraba la explicación para elhecho más desconcertante de su actuar, pero el seguirlo y subir en el automóviltenía una explicación más lógica. Tenía que encontrar una solución para lo queocurría. Aquel individuo era un peligro y necesitaba cerciorarse de que nofuera a poner en peligro a nadie más. Era ese punto el más complicado de todos.No podía pasarse las veinticuatro horas del día, los siente días a la semana vigilandoa ese individuo.

El automóvil se alejaba delcentro iluminado de la ciudad iluminada, ganando velocidad por las calles. Y laoscuridad solitaria de aquella autopista era agradable. De vez en cuando seavistaban algunos automóviles que pasaban por el costado en sentido contrario,era grato y reconfortante. De algún modo le entraban ganas de correr en suforma lobuna, poder perderse a toda velocidad en la noche disfrutando delejercicio que ejercían sus músculos. De hecho casi se visualizaba en ello.

Cuando las presentaciones fueronllevadas a cabo de algún modo agradeció no dar su apellido como era lacostumbre formal. Ya que el detalle expuesto por el mayor sobre que debíaconocer de quien se trataba, aquello le hizo apretar ligeramente su mochila queiba recargada en su regazo. Allí iba el disco que aquel mismo individuo habíafirmado, agradecía su buen tino y no haber ido el mismo a pedir el autógrafo,sino en esos momentos no podría haber soportado la vergüenza.

Fue una suerte que su anécdotafuera recibida de buen grado, al menos servía para su finalidad, relajar el ambiente,aunque fuera un poco. Pero había sido interesante que ello le hiciera agregaralgunos otros datos al mayor. Más aún cuando se tocó el punto al que deseaballegar, parecía más… colaborador de lo que hubiera esperado. Había que seguirasí. Pero habían lagunas en sus palabras, notablemente no quería detallar lospuntos de su falta de entrenamiento. De alguna manera podía decir que losincrementos de velocidad del vehículo, estaban un poco relacionado con lo quedecía.

Como si estuviera corriendo. Era algo que podía llegar a ser comprensible si empezaba aimaginarse los posibles motivos de ello. El punto fundamental era que no estabaseguro que si sabía la causa exacta del problema. Al menos tenía noción de cualhabía sido el “origen de lo que había presenciado o casi sido víctima.

- Pero si es por falta de experiencia… esose podría trabajar, ¿no? - dijo en el momentoque Haruka detenía el automóvil.

Asintió a las palabras expuestaspor el mayor, así lo haría, a él tampoco le hacía mucha gracia que loencontraran en esas circunstancias. No quería ni siquiera imaginarse cual podíaser el peor de los escenarios, si no era demasiado pedir. Incluso si él no erala persona que tendría más que poner en juego.

- Por supuesto –y tras decir aquello entro por la puerta, quedándosequieto un instante con los ojos cerrados, podía distinguir la distancia delrecepcionista que se encontraba el un compartimiento cercano a la recepción conla puerta ligeramente abierta, así dejaba la recepción sola. No había ningunaotra persona en los alrededores del piso. Lo cual era un alivio.

Adelanto con pasos rápidos ygráciles doblando en una esquina desde donde se veían los ascensores, allí a uncostado más escondido se encontraban las típicas escaleras de emergencia de loshoteles. Nadie se hubiera percatado de su caminar, había sido rápido ysilencioso, como si cada movimiento estuviera planeado con precisióncoreográfica. Abrió ligeramente la puerta de las escaleras y por unos cincosegundos escuchó nuevamente el movimiento que podría haber allí. Como era deesperarse nadie las estaba utilizando. ¿Si había ascensores para que cansarse?

Al entrar en ese lugar espero aque apareciera el mayor, para cerrar la puerta con sigilo. Prácticamente mássilencioso que un fantasma. Era le ventaja de poder ocupar tu cuerpo de modoque le pudieras sacar el máximo provecho. Era parte de ser licántropo.

- ¿Hasta donde hay que subir? – pregunto al subir los escalones con agilidad con sus piesdesnudos. Claro que Yoru era precavido, pero era un poco complicado llevar un parde zapatillas extras en la mochila. Ocupaban demasiado espacio. De todos modosera mejor para amortiguar el mínimo ruido de sus pisadas, que claramente nopodrían ser percibidas por un ser humano normal.

Si le quitaba el peso deresponsabilidad y delicadeza del asunto, aquello era casi anecdótico. Nunca sehubiera imaginado que visitaría la habitación de hotel de un cantante de moda.Lamentablemente no podía disfrutar de lo ¿hilarante? De la situación, ya que notendría con quien compartirlo. Quizás algún día podría hablar de aquello conalguien. Por lo pronto necesitaba de un lugar cómodo y privado para seguir lacharla, aunque de todas maneras su mente trabajaba a toda maquina.

Finalmente llegaron al pisoindicado frente a la habitación indicada.

Ojala nadie lo espere dentro – aquel pensamiento lo hizoagudizar sus sentidos, no le extrañaría que alguien quisiera darle una“gratasorpresita”. Menos mal pensó en ello ya que se percató de cierto detalle importante– creo que alguien te espera, huele como ladueña del automóvil – señaló a la puerta. Eraun fastidio, debían conversar cosas importantes y allí tras esa puerta había unobstáculo para aquello.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Mar Nov 02, 2010 4:29 pm

Todos nos esforzamos por hacer las cosas bien, por terminarlas en las mayoría de las veces en un tiempo récord, aun sabiendo que incluso no acabemos recibiendo los méritos que merecemos por ello. ¿Pero cómo logramos hacer eso mismo cuando no tenemos ninguna clase de ayuda por parte de las personas más cercanas a nosotros mismos?

No podemos. Solo debemos aprender a vivir con aquello o simplemente ponerle remedio como mejor nos convenga...


Esa fue la mejor solución que supe ponerle en el momento, cuando tenia muy poca experiencia en la vida y tan solo a bases de palos empecé a enfrentarlo a mi manera. No volviéndolo a hacerlo durante muchos años, procurando no volver a transformarme en un licántropo a pesar de serlo y que la sangre llamara en más de una ocasión cuando me hacían enfurecer.

Si se pudiera trabajar lo hubiese hecho desde un principio, pero el ver en mi mente una y otra vez aquella maldita escena, hacia de cierta manera que volviera a transformarme en aquello que verdaderamente era. Pero ese no era momento para discutirlo y mucho menos el lugar.

Escuchando su afirmación miré hacia el interior como él mismo había hecho, en la recepción no se encontraba nadie a excepción de un ruido que se escuchaba de fondo; por lo visto quien se encontraba a cargo estaba en otra habitación, donde desde ahí se quedaba fuera de la vista de la primera sala y la entrada principal donde estábamos nosotros. Con ágiles pasos se colo sin ninguna clase de problemas en la recepción y la paso de largo, entrando en un pequeño departamento que que daba a las escaleras de emergencias. No todo el mundo solía usarlas ya que se encontraba al lado el ascensor que te llevaba directamente hacia la planta que uno deseaba, era pura lógica. ¿Para que hacer ejercicio entonces?

Dándole una corta respuesta comenzamos a subir las escaleras a una buena velocidad hasta que finalmente llegamos al lugar deseado. Cuando finalmente llegamos a la planta que le había indicado con anterioridad y a la puerta que era, nos paramos. Por lo visto pasaba algo que yo no había advertido con antelación, y que desde luego no lo había pensado cuando escuché de la propia voz de aquel licántropo que Erika se encontraba en el interior del departamento. Todos mis planes se habían ido al desagüe y por lo visto iba a enterarse de lo ocurrido. Al menos aquello que creía más aceptable.

¿Pero cómo coño le explicas a alguien que te han robado la ropa? No puedes hacerlo por que nadie en su sano juicio se interesaría por una prenda de vestir. Claro, a excepción de mis propias fans. Por lo consiguiente ahí encontraba la solución más rápida y a la vez la más estúpida de todas.


-Tengo una idea, aunque suena descabellada y siendo sincero jamás me ha pasado en todo el tiempo que estoy esta carrera musical.Dirigiendo toda mi atención a la puerta puse mi mano en la maniilla y no se abrió, en su lugar hizo un suave sonido que me indico que se encontraba cerrada por dentro, por lo que el fácil acceso en la habitación volvía a ser un completo desastre.-Tendré que usar de verdad el plan que planee utilizar en un primer momento. No entiendo la manía de cerrar todas la puertas desde dentro por la estúpida seguridad.

-Mejor tomárselo con humor...


Dando unos suaves golpes a la puerta esperé a que se levantara y nos abriera. Bueno que me abriera a mi, por que seguramente se creía que volvería solo o con alguna de aquellas muchachas que besaba el suelo que yo pisaba. Sería gracioso ver la expresión de su rostro en cuanto apareciera con estas pintas y con otro chico detrás, que por cierto llevaba solamente sobre su cuerpo unos pantalones vaqueros. El primer pestillo estaba siendo deslizado y el pomo de la puerta girado, abriéndose la puerta a continuación para dejar ver tras una diminuta abertura un rostro soñoliento.

-Mmm... Haru... ¿D...dónde te metiste?.Pregunto medio dormida mientras se giraba y se iba directa a la cama que se encontraba en la habitación continua.-Vete a la cama inmediatamente, que mañana hay preparar muchas cosas para el concierto de el sábado.

Y yo preocupándome de que diría cuando me viera, y ni siquiera se a dado cuenta de que ando medio desnudo en la parte de abajo. Pero mejor así, al menos mirándolo de ese modo podría pasar desapercibido hasta que lograse colocarme algo que tapasen mis partes nombres y no las estuviera enseñando a todo cristo.

Acercándome a la maleta donde se encontraba mis ropas cogí una muda nueva de pantalones, aunque esta vez era de gimnasia. Quería mantenerme cómodo en aquella conversación y de paso, si podía hasta darme una rápida ducha para quitarme aquel malestar y mal olor a animal que emanaba de mi cuerpo.
-Voy a pegarme una rápida ducha y cambiarme de paso, así podre devolverte la camiseta que me has prestado.

después de decir aquello me metí directamente en el cuarto de baño y encendí el grifo de agua caliente. Comprobando la temperatura adecuada y que estuviera lo suficientemente caliente me metí a continuación en la tina. El agua comenzó a chocar contra mi tibio cuerpo haciéndome relajar durante unos minutos, al menos aquellos que durara el baño, ya que no iba a hacerle esperar mucho más que unos cuantos minutos.

Secándome meticulosamente dejé la toalla encima de la cesta y comencé a ponerme la ropa interior, luego unos pantalones y encima una camiseta de tirantes. Cogiendo la camiseta roja que me había prestado antes, salí con ella para tirársela y que se la colocara.
-No se si querrás ponértela después de haberla usado yo, si es así puedo dejarte una limpia. El haberme dado cuenta de ese hecho tan simple hizo que por unos segundo me arrepentirá que se la hubiera tirado directamente hacia él, ya que seguramente tendría restos de mi sangre o la del vampiro que había matado aquella noche.

-También puedes usar el baño si quieres.Aclaré sentándome en el sofá donde estaba la televisión apagada y la encendí con el mando a distancia, comenzando a buscar alguna clase programa interesante sobre las noticias de mañana o el sábado. Quería ver que decía de mi y si habría mucha gente, o se acabarían las entradas antes de tiempo.

-creo que no nos interrumpirá como había creído desde un principio.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Miér Nov 03, 2010 12:03 am

La situaciónera demasiado complicada en la mente de Yoru. Seguramente le querían dar unasorpresa a Haruka-san y él tenía ese delicado tema que tratar. Se preguntaba sihabía opción de retirarse y hablar con el mayor en otra ocasión. No, esta era(probablemente) la única oportunidad que tenía, cuando todo había pasado sólohacía unos pocos minutos atrás. ¿Pero que demonios iba a hacer? ¿Esconderse?

Parecía que no. Definitivamentelas palabras del cantante indicaban otra cosa, se sintió nervioso al verlo ponersu mano sobre la manilla, y cuando se demostró que la puerta estaba cerrada,fue aún peor, ¿ya sabía que le iba a decir a esa mujer acaso? Si era así,hubiera agradecido que le dijera cual era el plan al menos para seguirle lacorriente. Pero no le había dicho nada, y por lo visto no tenía ni la másmínima intención de hacerlo. Aún peor, aquel chico parecía que carecía de unmínimo sentido común o algo así. ¡¿Cómo se quejaba de que las personas sepreocuparan por la seguridad?! ¡Era para darle un golpe en la cabeza!

Escuchó el sonido de la cerradurapreguntándose donde se tenía que meter, ¿quizás volver a la escalera deemergencias? No tuvo tiempo para decidir, la mujer abrió la puerta y saliódirigiéndole unas cuantas palabras al mayor, para irse hacía la siguientehabitación con tal expresión de sueño, que estuvo seguro de que no lo vio.Había sido una suerte, una de esas cosas que no suceden con frecuenciaprecisamente. Así se marcho, en tanto Yoru sentía que le iba a dar algo, queríaarrancarle la cabeza a ese idiota. Pero eso tendría que esperar, tenía queordenar sus prioridades.

Ya al interior del cuarto escuchólos planes del mayor asintiendo con una leve cabeceada, mientras se sentaba enuna silla que allí había. Lo vio desaparecer tras una puerta, mientras sucuriosidad juvenil le pedía imperiosamente que mirara todo lo que allí había,aún así no lo hizo, necesitaba pensar un poco que palabras ocupará. Demasiadolio para su gusto. Ya había realizado la primera propuesta que se le habíaocurrido, sinceramente no podía cavilar nada más. Si al mayor se le ocurríaalguna buena idea con gusto la escucharía.

Por otra parte, lo que ya habíadicho podía ser aceptado, comprendía por su experiencia que el apoyo durantelas transformaciones podría ser útil. De hecho la ayuda en la mente de lamanada para no perder el control, se suponía, era la clave, aunque en su propiocaso había sido al contrario. Quizás al menos podría estar ahí para que nolastimara a nadie. Esa era una buena propuesta. Suponía. Aunque con lo quehabía pasado antes era posible que no aceptara eso de tan buen grado. Tal vez ytan sólo talvez tendría que pedir apoyo de las mismas personas que lo ayudarona él, aunque eso no le gustaba nada.

En todo momento escucho como elsonido del agua caer en la regadera de ese baño, incluso distinguió cuando estafue cerrada. Se acercaba el momento importante. Lo vio aparecer ya vestido enel mismo instante en que le lanzaba la camiseta prestada, fue entonces que negópor un instante, le hubiera encantado tomar una ducha rápida par poderdespejarse y limpiarse de esa porquería que tenía pegada a la piel, no podíadilatar más esa conversación, aún así frunció el ceño y se rindió el olor asangre de vampiro era demasiada nauseabunda tras tantos minutos.

- No hay para que preocuparse por la camiseta, pero aceptolo de la ducha– paso porsu costado con ese paso ágil que había sido demostrado en el recibidor delhotel –en tanto deberíasmeditar sobre lo que te dije en el estacionamiento – dijo antes de cerrar la puerta delbaño.

En el cuarto de baño sólo tuvoque quitarse los vaqueros para darle la bienvenida al agua tibia, que para sucuerpo que de por sí era unos pocos grados más alto de lo normal, se sentíafría, pero era agradable ya que sentía como la sangre reseca se despegaba de sucuerpo, sobretodo la que se había adherido en su cabeza. En un par de minutosse fijo de que el tono del agua ya no fue rojiza y salió. Tomó una de lastoallas secas que allí había y secó su cuerpo, y volvió a ponerse los vaqueros,levantó la camiseta roja pero no se la puso, sino que rodeo sus hombros conella antes de salir, así su cabello que goteaba la humedecía y de paso evitabamojar el suelo.

Volvió hasta el lugar donde habíaestado con el cantante, sentándose en la misma silla que había ocupado antes,por lo que había visto de su aspecto en el espejo del baño antes de salir.Había recobrado una imagen más civilizada, desordenada, pero “humana” al menos.Lo miró por un segundo antes de hablar.

- Gracias por el baño– dijo con una semi sonrisa que duro menos que un suspiro pararecobrar su imagen seria y un tanto preocupada - ¿Qué has pensado? ¿Qué crees que se debería hacer?

Ya había partido, buscaba unasolución. En su interior la curiosidad se removía como insectos nerviosos,quería saber el“porque” y “como” que había causado esa situación. Que habíasido lo que le había ocurrido a aquel licántropo para ser incapaz decontrolarse, por lo que le había dicho no había recibido del apoyo apropiado,¿pero porque? ¿Qué había sucedido? Esas preguntas se le atragantaban en suesfuerzo de mantenerlas en su interior. Claramente podría alegar que paraayudarle de la mejor manera debía saber los pormenores de la situación, pero noera lo correcto. Así que siendo paciente selló todo aquello, si ese hombredeseaba hablar o no de ello era su decisión.

El sonido de la televisión defondo alargaba el momento, mientras en su silencio, se preguntaba que máspodría decir, se sentía torpe, por lo general ocurría con temas delicado, ciertamentese esforzaba, pero no sabía si eso era suficiente. Paradójicamente elpresentador del noticiero hablaba de Amano Haruka, sobre su próximo concierto,su popularidad entre los jóvenes, su impecable estilo. Como si se tratara dealguien que no podía tener ninguna clase de dificultad. Pero la realidad eramuy diferente, quizás ese hombre tenía más problemas que la mayoría de laspersonas al cargar con tal peso.

La naturaleza de tu ser esun arma de doble filo – pensó al recordar ese instante en el estacionamiento,cuando un brillo de descontrol afloro en sus lobunos ojos azules – Debe ser difícil –susurró bajo.

Sentía cierta empatía por aquelhombre, en esa situación. Estaba perdido. En un principio había decididoayudarle por la seguridad de las personas en general, pero en esos instantes,al ser un poco más concientes del ser humano que estaba allí… bueno quizás nopodría dejarlo con todo esto nunca más. Su alma estaba formada de ese modo, sise comenzaba a preocupar por alguien jamás le abandonaría, a pesar de todo. Elproblema era ver como se lo tomaría aquel individuo extraño, de momento lotenía calificado de ese modo.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Miér Nov 03, 2010 12:50 am

Si ya por si cuesta trabajo comunicarte con alguien que ya se encuentra en tu lugar común, en el habitual y con el que normalmente tienes una especie de comunicación fluida como un amigo o un hermano. No quiero pensar hacer eso mismo con alguien que apenas conoces y que desde luego no te conoce a ti.

Como me esperaba acepto aquella ducha, y como lo dijo lo hizo. Metiéndose en el cuarto de baño cerro la puerta a su paso. El sonido del agua al abrirse se me hizo extremadamente reconocible, como del mismo modo cuando lo cerro con un suave movimiento.

¿Meditar sobre lo ocurrido hará unas hora antes?

Aunque quisiera hacerlo no podría, no lograría sacar nada en claro que sirviera para conseguir que me calmara en mi forma de lobo. Una de las maneras seria transformarme en licántropo, aun sabiendo que podría en peligro a cualquier ser humano o licántropo que estuviera en los alrededores míos. Ese muchacho mismo lo había experimentado en carne propia y aun así, después de haberle atacado y haberme puesto casi encima suya de una forma amenazante, continuaba allí en el mismo piso. ¿Estaría loco? ¿O lo estaría yo por permitirle que estuviera allí?

Abriéndose la puerta la miré con una ceja levantada, a la espera de alguna reacción suya o algún que otro comentario. Sin embargo no fue así, en su lugar me estaba dando las gracias por la ducha mientra se sentaba y se acomodaba la camiseta alrededor del cuello.

-¿Por qué quieres ayudarme? No tienes que preocuparte por mi, ya que sé como manejar el asunto y lo hecho durante muchos años ya.

-Ademas procurare no transformarme si puedo evitarlo. Esta noche fue un poco especial...
De cierta forma era así, tenia una pizca de verdad mis palabras cuando le dije aquello, ya que si podía evitarlo no me transformaba. No obstante, aunque esa noche me propusiera no hacerlo me fue totalmente imposible, no logré parar aquello que crecía dentro de mi fuero interno y me hacia querer transformarme en aquella bestia infernal.



Digiriendo mi atención a la televisión logré poner el canal que quería y me interesaba, sobre todo por que quería saber con exactitud cuanta popularidad había logrado conseguir en este tiempo que llevaba como cantante.

Viendo aquello que me interesaba, extendí mi brazo hacia el mando nuevamente y lo apagué. Lo que estaban echando ahora era noticias sobre deportistas, sobre los partidos en Japón de tenis entre unos de nuestros mejores jugadores y uno español; según decía se hacia llamar Nadal.
-¿Difícil? ¿El qué? ¿Ser un lobo o un cantante medianamente reconocido?No sé el por que me lo acabe tomando por la segunda opción, ya que a mi parecer era la más lógica y las más claramente razonable en el sentido de que a la transformación no podía ser.

Acomodándome en el sofá lo miré y luego eché la cabeza hacia atrás, de modo que me quedé contemplando el techo.
-¿Por qué estabas en la sala de firmas? ¿Alguna novia que quisiera alguna firma mía?.Pregunté con un deje distraído mientras esperaba su respuesta y miraba de reojo hacia el pasillo por donde se había ido Erika. No me extrañaba absolutamente nada el verla aparecer de repente para saber que demonios estaba haciendo, y en este caso, con quien estaba hablando. Era demasiado cotilla para no levantarse y saber que estaba pasando en la habitación del al lado.

-Voy a pedir algo de cenar... ¿Tú vas a querer algo?.Dije y pregunté mientras me levantaba del sofá y cogiendo el teléfono me acerqué a la ventana. Mirando como llegaban varios coche más a los aparcamientos donde habíamos dejado el automóvil de Erika.
A los pocos segundos de haber marcado un numero de teléfono una voz femenina salio del otro lado del auricular y pregunto:
-Restaurante Sakura, buenas noches...

-Quedaría dos menús de la carta, con sopa de miso, rollitos y si podría ser pollo al Toriyaki. También tráiganos algunas bebida, por favor.... Si, claro, espero.

-¿Quieres que cambie algo de lo que eh pedido?.
Pregunté nuevamente ya que debía esperar a que cogiera una libreta de apunte y empezara a hacerlo. Según el tiempo que se tardaba por mi propia experiencia con aquel restaurante sabia que tardaría, por lo que no tendría el menor problema de cambiar algo de lo que le había llegado a pedir a la camarera de la otra linea del teléfono.

A los pocos segundos se escucho nuevamente la voz de la muchacha:
-Ya apunte todo lo que ha pedido señor. ¿Algo más para llevar? Y otra cosa... ¿A que dirección lo mando y a que nombre?Tras unos breves segundos volví a hablar mientras miraba a mi acompañante.

-A Yoru y la dirección es...Después de colgar el teléfono lo deje encima de la mesa y me senté en el reposabrazos del sofá con una sonrisa en mi rostro, a la espera de la típica reacción de cabreo por parte del otro joven.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Miér Nov 03, 2010 12:53 am

A veces esdifícil cargar con tantas cosas, lidiar con cada una de ellas en ese complejoconflicto, no es para nada alentador. Lo había experimentado. El lado salvaje eimplacable, libre de todas las complicaciones humanas. Y por otro lado laconciencia, la moral, el miedo a lo desconocido. No era difícil comprender quela idea de intentar escapar de si mismo. ¿Cómo no desear escapar? Pero eso esimposible, jamás podrás escapar de lo que eres. Sólo queda el camino de laresignación y la adaptación.

En el momento que Yoru se sentóen la silla escuchó aquella pregunta, en tanto fijaba su mirada en el rostro deaquel hombre, tratando de mostrarle comprensión. No sabía si sus palabrasestaban motivadas desde la desconfianza o el miedo. Quizás un miedo a lastimara otros o un miedo a la decepción. Era un tema de demasiadas aritas. El jovenpelinegro sentía como si caminara por una ciénaga, donde el terreno firme eraimpreciso y en cualquier momento podría caer en aguas pantanosas. Lo único quepodía hacer era mostrar la verdad de sus buenas intenciones.

- Si te soy sincero, en el momento en elque subía al automóvil, sólo pensaba que eras un peligro y que no podía dejartesolo así como así. – Comenzó a responder conel ceño levemente fruncido y un tono de voz que demostraba su arrepentimiento -Pero ahora creo que realmente lo estas pasando malcon todo esto y bueno no sé… creo que nadie debería cargar con esto solo. Porotro lado tú mismo lo has dicho, vas a intentarlo, pero nada dice que en elfuturo no ocurra otra excepción de este tipo, dime ¿estas 100% seguro de quealgo así nunca va a volver a ocurrir? Si no es así déjame ayudarte o ¿tienesotras olución?

Estaba armado hasta los dientescon posibles replicas, e incluso su propia mirada reflejaba su tenacidad, o talvez se tratara de su obstinación. Pero lo seguro era que no dejaría eso tanfácil. Cabezota de él. Las noticias de la televisión cambiaron de temáticadejando su comentario anterior en el aire, sus palabras habían sido acogidascon confusión, pero era difícil conseguir una opción diferente, por laambigüedad de las mismas.

- Más bien ser ambos al mismo tiempo – respondió conaprensión.

Tras unos segundos de silencioescuchó aquellas preguntas, lo cual le sorprendió. Recordando su mochila quehabía sido abandonada en el suelo antes de entrar en el baño, allí estaba el CDautografiado. Se sentía un poco incomodo recordando toda esa tonta situación.Sobre todo si se tomaba en cuenta que estaba allí, insistiéndole en que podíaayudarlo. Al unir todo aquello…podía ser tomado tan a mal, casi como si fueraun fan obsesivo o alguna clase de acosador.

- En realidad, a unas amigas – su expresión era difícil de leer. Yoru se encontraba conel ceño fruncido pero el resto de su cuerpo, la tensión de sus músculos y elque evitara mirar al mayor a la cara demostraba no sólo su incomodidad, sino tambiénparecía que ocultaba algo. Jamás sería una maligna mente maestra, lo sabía –Como uno de mis mejores amigos no podía acompañar asu novia, fui arrastrado como escolta de repuesto, nunca habría ido a una firmade CDs por propia voluntad – concluyo mientrasun leve rubor se acentuaba en sus mejillas.

No podía negar que esa pregunta,sumado a su celibato de seis años y algunas observaciones realizadas durante lanoche, provocaban pensamientos para nada castos. ¡Pero él o estaba allí poreso! Ósea, el tipo era guapo no lo negaba, pero… pero… él estaba allí paraconseguir una solución a ese problema. Luego se marcharía, derechito a su casa.Menos mal Haruka no prestaba demasiada atención, o al menos eso le parecía.

Fue entonces que la idea de cenarapareció, el pelinegro realmente se encontraba hambriento, tal gasto de energíadebía ser compensado. Asintió distraído tratando de enfocarse nuevamente, sesentía un poco extraño, de algún modo era algo surrealista. Al oír el pedido nopudo pensar que aquello no le dejaría satisfecho, pero suponía que el mayorestaba invitando, así que no podía quejarse realmente por la amabilidad.

- Supongo que va incluida la porción defideos, ¿no? – preguntó al cantante por si sele había olvidado el acompañamiento de la comida.

De algún modo no se hubiera esperadoaquello. Creía que aquel individuo trataría de deshacerse lo más rápido quepodía de él, pero por lo visto era más amable de lo que esperaba… No error. Osea, ya no estaba muy seguro de que acababa de hacer Haruka, bueno si sabía quehabía hecho, había dado su nombre en vez del de él mismo. Comprendía que nopodía decirlo simplemente podría acarrear una compleja situación.

- Al menos deberías preguntar antes de tomar el nombre dealguien, como mínimo gesto de cortesía – dijo levantándose mientras se dirigía hacía el otro licántropo,en tanto la expresión de su cara era similar a un mohín – comprendo que podríaser problemático que dieras tu nombre completo. De todos modos gracias por elgesto– indico encogiéndose de hombros

Se había acercado al otro, dehecho su cara estaba demasiado próxima a la ajena, como si fuera un cachorrotratando de satisfacer su curiosidad al explorar concienzudamente un problema.Se encontraba con la mano apoyada a un costado del descansabrazos en el queaquel individuo estaba sentado, inclinado ligeramente hacia adelante. Pero alpercatarse de lo que había hecho el otro, de esa sonrisa de anticipación tomódistancia nuevamente. Era como un niño travieso que hacía cosas para causarefecto en el ambiente.

- Si eres así con alguien que acabas deconocer, debes ser terrible con aquellos con los que tienes confianza – señaló con gesto reprobatorio y un leve rubor combinadocon molestia en su cara – pareces un crio consentido –señalo con algo de extrañeza – parecía comosi quisieras molestarme un poco, aunque supongo que he sido un poco demasiadoinsistente, lo suficiente como para merecer aquello – indicó con un suave gesto de desconfianza.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Miér Nov 03, 2010 12:55 am

A lo largo de nuestra existencia nos encontramos en determinadas situaciones en las cuales pensamos que las personas van a lo suyo, sin preocuparse en lo más mínimo de el bienestar de los demás. Esos pensamientos van rondando en la mayoría de las veces en las mentes de todo el mundo, incluido yo mismo al haberme sentido abandonado por mi propia familia. Sin embargo, como si se tratase de un claro después de una enorme tormenta, pueden aparecer en nuestro mundo ejemplares tan llamativos de ser como aquel joven que se hacia llamar Yoru.

A pesar de los pro y los contras que acarreaba querer ayudame ahí permanecía, intentando hacerme entender que si podía me ayudaría si le dejaba que lo hiciera. ¿Pero cómo demonios iba a hacerlo?. Desde que me había llegado a transformar en licántropo siempre había intentado sobrellevarlo, evitando de algún modo volver a transformarme delante de alguien. Y ciertamente lo lograba hacer, conseguía en muchas ocasiones controlar mis propios impulsos cuando algo no me salia como quería y deseaba en ese momento. A base de los años mis instintos fueron suavizándose hasta casi lo impensable, casi consiguiendo controlarlo hasta que este maldito día. Cada una y de mis barreras habían ido rompiéndose como si se tratase de una ola contra un castillo de arena. Era imposible pararlo aunque le colocases miles de barreras de arena, ya que éstas siempre serían derribadas por las olas cuando estas fueran tocadas.

Ladeando un poco mi rostro hacia él le contesté:
-¿Otra solución? ¿Realmente crees que tengo otra alternativa? Por que es eso, o irme de las ciudades a un terreno desértico. Algo que creo que no haría jamas, ya que los medios de comunicación acabarían encontrándome con el tiempo. Una de mis cejas se arqueo suavemente y deje unos minutos a que reflexionara sobre aquel asunto, que verdaderamente a quien le incumbía solamente era a mi.

-¿Qué alternativa me sugieres?.Por mi cabeza empezaron alternativos planes, desde ese mismo que había dicho al de transformarme más a menudo y delante de otros de mis especies. No obstante, aunque no quisiera admitirlo siempre existiría un misero riesgo de que acabara pasando exactamente lo mismo de esta noche. Las cartas se encontraban boca abajo en una mesa, y hasta que no acabara decidiendo alguna de aquellas opciones jamas sabría que podría ocurrir.

El ser ambos al mismo tiempo era algo complicado de sobrellevar, pero no imposible realmente ya que cuando había empezado a cantar llevaba ya varios años como licántropo, evitando de ese modo transformarme delante de alguien para que no resultase herido.
-Digamos que aprendí a llevarlo como mejor sabía en ese momento, y aun así después de tantos años sigo esforzándome aunque no me creas.

-¿Ves una locura el querer cantar?.


No entendía como y el por qué pero sabía a la perfección cual sería el pensamiento de aquel joven licántropo. No era verdaderamente difícil pensar que estaría en contra de todo lo que estaba haciendo, y si no era de ese modo, entonces no lo llegaría a entender. Ese mismo pensamiento lo había sentido cuando quise expresar abiertamente que deseaba cantar y quería dedicarme a ello en cuerpo y alma

Escuchando su aclaración sobre a las chavalas que estaba acompañando en la sala de firmas, no pude evitar sentir algo de curiosidad. ¿Por qué no se había marchado con ellas? ¿O es que acaso estaban aun por los alrededores? No, aquellos pensamientos no podían ser ciertos por que se había acabado viniendo conmigo en coche y ahora, en este momento, estábamos a bastante distancia desde donde nos encontramos por casualidad.
-¿Y donde se encuentran tus amigas? ¿Vivían cerca de el edificio de firmas?Aunque no lo pudiera evitar existía algo que no llegaba a entender, no podía comprender como era que no se hubiese ido con ellas o simplemente a su casa. ¿Se había llegado a percatar de mi existencia dentro del edificio? Tal vez...

-¿Por qué te quedaste en los alrededores de el edificio, y no te fuiste con tus amigas?.

Observando el rostro del otro licántropo asentí suavemente y volví toda la atención al teléfono, para a continuación colgar.-No lo eh dicho por que siempre lo ponen, no hay que recordarles que los pongan cada vez que se pide un pedido por teléfono.
Contesté mientras veía como se levantaba de la silla y se venía para apoyarse en uno de los reposabrazos, mientras se inclinaba ligeramente hacia mi dirección poniendo una cara que realmente no me espere. -No iba a dejarte mirando, no soy tan cabrón aunque pienses que lo soy.

-Soy aun peor, créeme...
Una leve sonrisa de superioridad se apodero de mi rostro cuando lo vi alejarse, tomando nuevamente distancias entre los dos. Ese simple acercamiento hizo que me fijase en algo que antes no me había dado cuenta, que bajo ese ceño fruncido se escondía una linda cara que rara vez veía en otro hombre.

Acomodándome mejor en el asintió subí las piernas al sofá y coloque uno de mis codos en mi rodilla, de ese modo podía apoyarme en la mano más cercana.
-¿Y no logré enfurecerte con ese gesto?.Mientras estaba diciendo aquellas palabras no entendía como podría ser que en realidad quería verlo cabreado, ya que el ver un rostro como aquel seguramente sería muy divertido de contemplar. Si no hasta asombroso.

El tiempo paso relativamente rápido para mi gusto, pues a la media hora larga cuando estábamos teniendo aquella conversación la mar de interesante sonó unos golpecitos en la puerta que hizo que mirase hacia aquella dirección. Levantándome del sofá me encaminé directamente hacia mi chaqueta y saqué de uno de los bolsillos mi cartera, entregándole un billete de en la mano le dije:
-Ten, pagalo tu si no te importa. Por que sé que si me ven seguro que tendríamos en menos de diez minutos a la prensa acosándonos.

Dirigiéndome hacia el baño cerré la puerta y esperé a que atendiera a aquel repartidor de comida japonesa. Ese simple hecho hizo acordarme de la ultima vez que lo hice y quien estaba en el lugar de aquel licántropo era Erika.

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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Miér Nov 03, 2010 12:56 am

Quizás lamotivación que le empujaba también implicaba recuerdos de su propia historia.Que aquellos que te deban ayudar te den la espalda no es nada agradable, claroque en el caso de Yoru la situación había sido diferente. Él se había alejadoantes que eso ocurriera definitivamente. De algún modo podía decirse que no erarealmente generoso, ya que con ese gesto no sólo estaba tratando de ayudar aHaruka, sino que se estaba ayudando a si mismo a superar aquella herida, a laque quería reconocer su existencia.

Las palabras de aquel hombrefluyeron en respuesta, demostrando la tenacidad que había ocupado durante tantotiempo. No se podía imaginar por cuanto había estado luchando con esa carga.Por que no era un deber o un orgullo como ocurría con otros licántropos, paraél era una carga y no estaba demasiado renuente en apostar que lo podría vercomo una maldición.

- No sé si tengas otra alternativa, almenos yo veo las mismas que estas mencionando tú: que te aísles, pero no esposible, te perseguirían y bueno no es una solución es simplemente escapar.– estaba siendo un poco duro, pero quizás tendría quepresionar un poco más – Otra opción esseguir con lo que has estado haciendo, pero no da una certeza de que funcione eternamente.Y por otra parte esta el entrenamiento, claro que tampoco es seguro que sea tansencillo como practicar un par de veces y listo. Pero creo que es mejor que nohacer nada y limitarse a esperar – habíainclinado su rostro ligeramente a un lado para observarlo, con aquel tonopersuasivo y serio - ¿no crees que es mejortratar de enfrentarte a lo que eres antes que estar escapando eternamente?

Cada palabra de Haruka parecíantan soberbias, pero eran vistas por Yoru de un modo diferente, buscabaentender, realmente quería hacerlo, pero no era ningún ingenuo. Si aquel hombreaceptaba entrenar con él sería difícil y arduo. Probablemente saldría lastimadoen más de una ocasión, pero al mismo tiempo se tenía confianza en si mismo y nocreía que terminara siendo una catástrofe.

- Además –sonrió con un poco de humor – si es cierto lo queme has dicho, probablemente tengo másexperiencia que tú en batalla, auque ya vi que eres un lobo grande y fuerte. Site hace sentir más tranquilo podría pedir ayuda extra – había ocupado aquellacarta que no deseaba – todo depende de queprefieras.

Estaba casi todo dicho. Luego seencogió de hombros y negó con la cabeza sonriendo levemente. De algún modoagradecía que hubiera tomado ese difícil camino, la música de aquel individuoera muy buena y realmente le gustaba. Claro ese detalle se lo reservaría parasi mismo.

- No una locura precisamente, pero si loveo como un difícil reto – le sonriólevemente– tienes que lidiar con muchísimascosas al tiempo, y coordinar todo eso no debe ser fácil. Pero creo que graciasa eso hay bastante gente feliz, aunque… - noestaba demasiado seguro si decir aquello que pensaba, y era que de algún modoal tener esa carrera exitosa, recibía el amor de tantas fans que le seguían.Como si necesitara aquella adoración para cubrir algo que se encontraba impago,al menos esa era la idea que le asaltaba. –bueno,no importa.

La conversación prosiguió yagradeció desde el fondo de su corazón que aquel individuo no hubiera intuidonada más respecto ala respuesta que le había dado, una verdadera fortuna.

- A estas horas deben estar en su casa,podría decirse que no tan cerca, las acompañe en la parada del autobús hastaque subieron al que les correspondía. –Explicó sin problema alguno, de algún modo no sentía que esa informaciónpudiera comprometerlo en nada así que prosiguió un poco extrañado por la ultimapregunta que le había realizado aquel individuo - ¿note diste cuenta en la sala que había otro licántropo?Sentí tu esencia en el aire y como no es nada frecuente encontrarme con alguiencomo yo en la ciudad sentí curiosidad, por eso regrese. Y menos mal lo hice.

La conversación telefónicatermino, para escucharla explicación de aquel sujeto referente a lo de losfideos, en tanto el jóvenes encogía de hombros. – Bueno no estoy acostumbrado a pedircomida a restaurantes - explicó. Luegoapreciar las otras dos frases que le dirigía y no lo pudo evitar un suspiroapesadumbrado broto de sus labios. De algún modo aquello era premonitorio. Loque fue peor, aquel individuo lo reconoció, quería molestarlo ¿acaso era unniño pequeño oque?

- Pues no, no lo lograste – dijo mientras se sentaba en el sofá, parapicarle la frente con su índice en tanto formaba una mirada de autosuficiencia– a penas me pareció llamativo, si realmentequisieras hacerme enojar tendrías que esforzarte mucho más. Por otra parte… ¿noestas muy grande para esos juegos?

El tiempo estaba transcurriendobastante rápido, posiblemente estar enganchado de ese modo a la conversacióntan particular. De algún modo podía decirse que lo estaba disfrutando. Sesintió el golpe en la puerta del cuatro ante lo cual sintió el sutil olor acomida que provenía del otro lado de la puerta del cuarto. El repartidor habíallegado. Fue entonces que Yoru recibió con un asentimiento el dinero antes dedirigirse a la puerta. Era verdad si el repartidor llegaba a ver ala estrellade moda en el hotel sería un caos. Espero a que el otro entrara en el baño pararecibir el pedido. Se encontró con un poniente joven de su edad más o menos, elcual el entrego las bolsas una vez le hubo pagado. Las típicas palabras deagradecimiento y listo.

- Listo –susurró una vez cerró la puerta, seguro de que el mayorpodría escucharlo desde donde estaba.

Se dirigió al sofá, para dejarlas bolsas en la mesita que se encontraba allí, y disponer del contenido,repartiendo en los grupos de manera que fuera equitativo. No estabaacostumbrado a eso, realmente en su experiencia hogareña él comía el doble delo que comían su madre y su hermana juntas. Era una situación que no debería dehabérsele hecho tan particular.

- Antes de comer, y bueno, luego de todo loque hemos hablado ¿aceptas mi propuesta? -Extendiósu mano para que el mayor la tomara, para que sellara aquel trato que le estabaofreciendo. Su mirada era cautelosa, pero comprensiva y esperanzada. Sus ojosprácticamente decían “confía en mí, haré todo lo que pueda para ayudarte”.

De algún modo era un poco cómico,sentado de esa forma con una pierna doblada sobre el sofá, los palillos en unamano, casi en postura de “ataque” y la otra extendida. Realmente no podíadecirse que allí hubiera protocolo alguno.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Miér Nov 03, 2010 1:03 am

Todos y cada uno de nosotros mismo tenemos varias alternativas en las cuales se puede elegir, solamente dependiendo del momento en el que nos encontremos o el coraje que le echemos a la situación, podemos hacer una cosa u otra. El mismo Yoru estaba sopesando cada una de las alternativas que yo mismo había pensando con anterioridad, y donde la mayoría de ellas no me parecía absolutamente viables por que conllevaban un peligro eminente.

Asintiendo suavemente con mi rostro le indiqué claramente que pensaba de ese modo, como también pensaba que en la situación en la que me encontraba tampoco iba a durar para siempre. En algún momento, en cualquier lugar podría llegar a ocurrir algo como había llegado a pasar esta noche.

-¿Crees que no lo pensé? Cada una de esas opciones que has dicho las eh pensando mucho antes de que usaras pañales y ninguna de ellas me sirve. Bueno a excepción de esta ultima, que desde luego nunca me espere que alguien se ofreciera a hacerla por que es peligroso. La gente no esta loca.Ciertamente cada una de aquellas palabras que salieron de mi boca eran verdad, al menos esta ultima donde se involucraba a más de una persona en mi problema por tal de ayudarme. Realmente pensaba que nadie desearía hacerlo, que nadie en este mundo estaría dispuesto a poner su pellejo en peligro por querer ayudar a un completo desconocido.

Sin embargo, como si se tratase un sueño ahí pertenecía aquel licántropo.
-¿Y vas a ayudarme?

-No sé que es verdaderamente lo que te esta moviendo a hacerlo, pero eh de decirte que eres muy raro. “NADIE” en su sano juicio querría ayudarme, y mucho menos hacerlo después de la desagradable experiencia que has vivido.
Traté de comunicarle mi punto de vista y como veía ese asunto, como aun después de aquellas aclaraciones no conseguía entender por que lo estaba haciendo.-Claro que sé que es mejor enfrentarlo, no soy imbécil. Escuchando su otra carta sobre el asunto noté que no le hacía verdaderamente ninguna gracia el depender de su manada. A lo mejor me equivocaba, y simplemente me lo estaba imaginando, pero había algo en su voz o en su semblante que hizo que pensase de ese modo.

Dejando el otro tema aparcado temporalmente volvimos a otro tema completamente diferente; esta vez se trataba sobre mi propia vocación y la que había elegido. Con una ceja levemente levantada lo miré confundido cuando dijo aquel “Bueno, no importa”.
-¿Bueno, no importa?

-Estas pensando en algo pero no quieres decirme, seguramente para no herirme o no ofenderme.
Podía ser que me equivocarse y que a lo mejor no era de ese modo. No obstante, sabía a la perfección que bajo esas simples palabras se estaba escondiendo otro pensamiento, algo que no era tan fácil de decir a sin prevista sin meterse uno mismo en un lío. Dejando pasar aquel comentario seguí escuchando atentamente, sabiendo que las había acompañado a sus amigas al autobús y luego se había vuelto, al haberse percatado del olor de otro licántropo.-No es que no me hubiera dado cuenta del olor de otro de mi especie, de hecho sabía perfectamente que se encontraba uno en la sala, aunque no sabía quien era el benefactor de dicho aroma.

-¿Tú te diste cuenta de que era yo?.
Esa alternativa la cancelé rápidamente en cuanto unas palabras anteriores vinieron a mi memoria: No estaba seguro si ese aroma venia de ti o de alguien de tus alrededores. -¿Curiosidad? ¿De ver a otro como tu?.A lo mejor era esa posibilidad ya que podría existir otros como yo en japón y el no hubiese coincidido con ninguno de ellos, en ninguna de aquellas ocasiones.-Ya veo...

Siguiendo con la conversación me entere de que no estaba demasiado acostumbrado a pedir comida a ninguna clase de restaurante. Algo que veía con algo de lógica si poníamos la posibilidad de que viviera solo o acompañado con su familia. Y no era como yo, que tenia que estar cada dos por tres cambiando de hoteles debido a mi gira.-Todo lo contrario a mi.Mencioné como no tiene la cosa mientras veía como se sentaba en el sofá y hacia aquel gesto con su dedo, picándome ligeramente la frente con la uña como si fuese un niño pequeño.-Vaya, tendré que esforzarme para lo próxima vez un poco más que lo de costumbre.

-Tal vez, pero si me porto como alguien adulto la vida se vuelve un poco aburrida...
Aquella frase la dije inclinándome un poco hacia el mientras no paraba de enseñar mis dientes, era mi típica sonrisa picara y a su vez traviesa, como si bajo aquella mascara estuviera pensando alguna trastada que me era imposible de ocultar.-¿No te parece?.

Cuando estaba esperando dentro del cuarto de baño me quede junto a la puerta, escuchando atentamente cada una de las palabras que tenían el licántropo joven con el repartidor de comida japonesa. Un cortes saludo y listo, se había desecho de aquel muchacho rápidamente. Era admirable, desde luego ni siquiera Erika era capaz de lograr algo tan rápidamente con ese eficiente. Abriendo la puerta la miré mientras asentía con mi rostro y me dirigía directamente hacia la mesa, en donde estaba casi repartidas las porciones de los platos.

Sentándome encima del sofá me percaté de su postura y sus siguientes palabras, aquellas que daban a entender claramente que pensaba a ayudarme a pesar de las consecuencias que aquello podría acarrear.
-Depende... ¿Donde planeas que hagamos el entrenamiento? Por que lógicamente no lo vamos a hacer en Japón si no me equivoco. ¿Cierto? Esa teoría era pura lógica, hasta yo mismo lo llegaría a hacer sin tener ninguna clase de experiencia en las transformaciones. El hacerlo en un terreno abierto era peligroso y si no se media adecuadamente las consecuencias de dichos actos podría resulta realmente algo desastroso. Ya lo había vivido una vez y ya conocía perfectamente como resultaría al final: Alguien resultaría herido.

Sopesando cada una de aquellas opciones suspiré suavemente mientras veía su mano extendida hacia mi dirección y tenía aquella expresión en su rostro de total decisión. No entendía como no se cansaba de tenerla así tanto rato, y sin embargo ahí se encontraba a la espera de mi decisión final:
-La acepto con una condición: Y esta es que nadie sepa que estaré haciendo practicas sobre mis transformaciones... ni siquiera aquella manada que habías mencionado antes.Dije totalmente decidido en aquella aclaración y reservado a su vez. Si ya por si odiaba transformarme y perder los papeles. El hacerlo delante de alguien desconocido era una idea que no me atraía demasiado.

Levante mi mano acercándola a la suya hasta que casi se rozaron, pero la decisión final se la había dejado a aquel pequeño licántropo. El mismo tendría que pensar en los peligros que aquellos acarrearía a la larga si al final, aun después de todo lo hablado acabábamos empezando ese trato que era solamente vocalmente.


-¿Y tú la mía?

Viniéndome el olor a comida no pude evitar dirigir mi atención a ella a pesar de que estábamos tratando con algo importante, algo que a lo mejor con la ayuda de aquel pequeño podría llegar a solucionar aun después de tantos años huyendo de mi mismo.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Yoru Blackwood el Miér Nov 03, 2010 1:04 am

Forzar loslímites suele ser una apuesta peligrosa, sobre todo al hacerlo entrelicántropos, por sus características constitucionales, su naturaleza esorgullosa y fuerte se ponía a prueba. Pero allí estaba en esa apuesta quepodría ser bastante poco recomendable, aún así no se arrepentía y dudaba quellegara a hacerlo, estaba haciendo lo que le dictaba su conciencia. Era locorrecto, era lo que debía hacer una manada y aunque no pertenecieran a lamisma, podía decirse que era solidaridad entre miembros de la misma raza.

Las palabras que recibió del mayorfueron casi un poco insultantes, comprendía a que se refería cuando hablaba delas diferencia de edades y todo eso, pero le parecía una exageración. Al llegara la parte que demostraba su desesperanza fue más que convincente, era bastantelógico que no creyera que nadie lo ayudaría si su experiencia primaria habíasido mala. Y por lo que parecía a Yoru, había sido realmente mala.

Era una lástima, aquello leadvertía que tendría que tener mucha paciencia en la tarea que se habíadecidido realizar, era un reto bastante grande. Por lo que había visto la faltade control del mayor no era tan catastrófica, había podido detenerse antes de causarledaño. Quizás y sólo quizás, el temor a la situación real fuera mayoral quedebería tras tantos años de evitar transformarse. Pero de algún modo aquelhombre no había renunciado completamente a su naturaleza, al menos por lo quesabía de las historias que había escuchado, aquello había ocurrido tras cruentasbatallas, donde sus antepasados habían decidido envejecer como simples humanos.Esa motivación oculta podía ayudarlo en su propósito.

-Pues comprendo lo que dices, ha sido difícil y probablementesiga siendo difícil y tal vez estoy un poco loco al proponer todo esto. Perotampoco es algo demasiado terrible, tendré el cuidado suficiente como para queno te preocupes. – Dijo con una actitud tranquila, mientras lo observaba conexpectación – Por otra parte no soy ningúnniño – comenzó a aclarar mientras trataba de contenerel leve gesto de molestia que deseaba aparecer en su rostro tengo 22, así que la diferencia de edad no es demasiadogrande y por otra parte dudo que el cambio haya iniciado cuando tenías sieteaños.

Dejo que la molestia del cantantesaliera con los otros comentarios que tenía, por lo que podía observar estabatodo bajo el suficiente control como para continuar con aquel otro tema. Aquelparticular camino que había decidido tomar Haruka, esa vida tan distinta a lade miles de personas. Cuando trato de dejar esos pensamientos para sí mismo lohizo pensando que era la mejor opción, pero Haruka se había percatado de ello yeste lo hizo notar. Aquello le puso un poco nervioso, era una idea queseguramente no se tomaría muy a bien, después de todo era una especie de criticaa su labor o por sus posibles carencias. Y ese podía ser un tema muy, pero muycomplejo. Afortunadamente lo dejo estar y no insistió, por ello lo menos quepudo hacer fue ofrecerle una sonrisa de culpabilidad.

Entonces paso al siguiente tema,menos mal. Así que aquel hombre si se había percatado de su presencia en dicholugar, pero por lo visto la curiosidad no lo había afectado del mismo modo.Realmente los pensamientos de aquel hombre iban bastante cercanos a la realidad.Aunque había una diferencia fundamental y era que por un momento Yoru“supo” quese trataba de él, pero no podía dejar de desconfiar de esa idea, era demasiado…¿extraña? Aunque ¡sorpresa! Era cierto. Antes de poder agregar cualquier cosael mayor se adelanto en sus preguntas, acercándose a otro punto de interés.

-Pues sí, fue por curiosidad, no es común encontraraotro licántropo en pleno Tokio, de todo este tiempo no me había pasado nunca antes. – Respondió elmuchacho exponiendo brevemente cual había sido su motivación. – desde un principio quise hablarsimplemente. – finalizó encogiéndose de hombros.

Podía entender por que se encontrabaacostumbrado a pedir comida a restaurantes, pero eso mismo contribuía a lapercepción que el menor de aquellos hombres tenía respecto al otro. De algunamanera le parecía demasiado solitario. Realmente podrían ser sólo ideas suyas,pero no era descabellado imaginárselo luego de esa conversación. – quizás no este sólo en un mar degente, pero no poder compartir con nadie en absoluto una parte de ti mismo… quedesagradable.

De algún modo todo eso sumado aesa actitud de crio que estaba poniendo aquel individuo, promovían cierta preocupaciónpor su bienestar. Ese lado protector suyo se había activado, lo que no erademasiado “apropiado” a primera si se veía a se otro licántropo.¿Pero que otracosa iba a hacer? No podía ir en contra de su forma de ser, o de esa emociónque estaba siguiendo en esos momentos.

- Si tendrías que esforzarte bastante más,pero no es recomendable – le advirtió. Laverdad era que Yoru podía ser muy paciente y controlado, pero cuando agotabansu paciencia… era mejor correr.- Además, esoscomentarios tuyos son propios de un niño o un hombre con complejo de Peter Pan.Después de todo ser adulto no quiere decir ser serio siempre, sino serlo cuandose debe.

Alzó una ceja de modo inquisitivopara averiguar si estaba bromeando o sólo quería ponerlo a prueba. Claro queera lógico entrenar dentro del país. No iban a toma tomar un avión para irsepor algunos meses a entrenar en los Himalayas, ni mucho menos.

-Supongo que la cordillera Kanto sería el lugar má sapropiado,podemos reunirnos en el monte Takao e ir a pie hasta un lugar donde nadie máspueda aparecer. –pronuncio practico aquel joven licántropo. –conozco un buen lugar que serviría. Eso si te tendríasque preparar para andar bastante.

De hecho aquella ubicación le erabastante conocida, ya que su casa se encontraba más o menos cerca, y más de unavez tomó aquel camino para rodear la ciudad en su forma de lobo. Estaba todosobre la mesa, incluso el otro daba las condiciones que requería. No podía culparlo,era difícil confiar en alguien que sólo se conocía por unas pocas horas, muchomás en perfectos desconocidos. Por otra parte, mantenerse lejos de aquellos otrosde Hokaido era una perspectiva agradable.

- Por miesta completamente bien, no le diré a nadie. Y respecto de la manada, se losocultare del mejor modo posible – dijo con unasonrisa de satisfacción y cierta picardía en sus ojos, conocía como disuadirlosde entrar en su mente. Tomó la mano ajena viendo como el mayor por lacomida – Acepto. Y buen provecho– rió antes de llevarse parte de un rollito a la boca.

Era hora de volcarse a un temamás agradable, como la comida. Sabía perfectamente que al llegar a casa seprepararía algo más, pero en esos momentos estaba la perspectiva de unaagradable charla. Quizás al terminar todo aquello podría desentrañar algo másde aquel extraño sujeto. De algún modo era curioso el modo en que el pelinegrocomía, era veloz, pero en ningún momento parecía algo grotesco.

- Por otra parte, hay algo que quieras saber de mí, digopara hacer las cosas más justas.
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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

Mensaje por Amano Haruka el Miér Nov 03, 2010 1:05 am

El compartir una vida cuando se es humano era ya por si complicado. Imaginaros por un instante sumarle el aliciente de que debes esconder parte de ti mismo a aquella persona a la que amas, por que temes que se aleje de ti por lo que eres. Todo lo que podría llegar a acarrear el que se supiera, aquello sería capaz de lograr destruir una relación por completo como había pasado con alguno de mis familiares más cercanos.

Por lo visto y lo que estaba viendo a través de sus palabras estaba sopesando cada una de las variantes que aquello podría acarrear. No fui el único que lo pensé. Luego vino aquel gesto de molestia que quería ocultarme, y que no había logrado hacerlo cuando sus palabras reflejaban dicho estado de ánimos. -Es tranquilizador saber que lo pensaste muy bien y pusiste sobre la mesa todas las cartas. Pero el que estará en peligro seras tú, por que viste mi forma lobuna y yo la tuya... no quiero ser prepotente, pero me alarma un poco que seas el más pequeño de los dos y encima el que tenga que aguantar cualquier cosa. No estoy hablando de un juego y lo sabes... Cada una de mis preocupaciones las deje visibles en ese entonces cuando estaba hablándole, contándole cuales serían los problemas que más me alarmarían en el momento de el entrenamiento final. Cuando llegase la hora no habría vuelta atrás como paso en aquel callejón, donde milagrosamente conseguí detenerme en el ultimo momento. -No sé si lograría detener mi impulso delante tuya... ¿Crees que podrías soportarlo?.

Ese era el miedo que más estaba aterrándome en lo más profundo de mi corazón y ya que iba a poner su vida en juego era justo que supiera cual sería temor que más me llegaba a corroer por dentro.

El calculo exacto sobre mi primera transformación no se equivoco en lo más mínimo, era más pues el mismo había dicho aquella desfachatez. Nadie se había llegado a transformar antes de los catorces o quince años de edad, por lo que calculando mi físico aproximadamente me estaba sacando unos cinco o seis años como licántropo.

Aquello que pensé en un primer momento se confirmo claramente en cuanto dijo aquellas palabras sobre otro encuentro con otro de nuestra especie. Algo que no veía totalmente probable por que normalmente todos y cada uno de nuestra misma especie preferían vivir en el bosque y no en la ciudad, donde no podías tener total libertad de acción si aparecía un vampiro. ¿Cómo reaccionaria alguien se la ciudad si viera a un enorme lobo en mitad de Tokyo? El primero de los casos sería que se volvería majareta o lo llegaría a pensar que existen lobos enormes en Japón. Segunda opción; que advirtieran la existencia de licántropos en el mundo mundial y se creara el caos total.


-Me imagino que sería problemático vivir tantos licántropos en Japón. Mi propia familia a vivido siempre en los bosques, en una reserva que solamente eran para ellos mismos... En Nueva York existía una reserva de donde provenía mi familia, esta se encontraba cerca de Forks y la reserva se hacia llamar “La Push”. ¿Por qué dicho nombre? Realmente no lo sé y tampoco me dio por investigar el por qué de ello. Tan solo me limite a vivir allí hasta que cumplí los dieciochos años y luego me mude a Japón.

Tal vez tuviera razón sobre el complejo de Peter Pan o quizás no, pero lo único que sabia era que no quería ser igual que mi padre: un viejo amargado. En eso mismo se había transformado desde hacia muchos años atrás cuando supo lo nuestro sobre la licántropia y el ataque repentino que tuvimos aquel fatídico día. Era natural que me odiara, pero no que lo hiciera con mi madre a la que había querido mucho antes de que yo naciera.
-Créeme que soy serio cuando se tiene que serlo y el resto del tiempo de lo tomo con humor. Si no acabaría siendo un viejo amargado.... Como mi padre.

Dándome cuenta de mi estúpida pregunta sobre donde podríamos hacer el entrenamiento, aquel joven me respondió de una forma inmediata. Aunque en su rostro se dibujo la completa incredulidad.-El andar no sera problema créeme, por que el que viva en Japón no quiere decir que sea un vago. Que no me transforme no significa que no tenga buena musculatura.Me sentí un poco extraño diciendo eso por que hacia años que no me había llegado a transformar en licántropo, de hecho llevaba mucho más de lo que mi memoria pudiera recordar en realidad. El haberlo hecho aquella noche hizo que sintiera una rara sensación de soledad y añoranza, por aquello que al principio adoraba.

Jamas olvidaría aquellos terrenos abiertos en la mitad de la nada y dos lobos corriendo desesperados por el.


-Por cierto... ¿Cómo conoces ese sitio?

Esa misma pregunta me intrigaba bastante, por que no me podía imaginar el ir a un lugar que no hubiese pisado jamas. Hacer algo semejante resultaría verdaderamente peligroso en todos los sentidos, especialmente para los seres humanos.
Lo que vino siguiente logro ampliarme una sonrisa, algo que normalmente formaba pero no de una manera tan natural. Aceptando mi única propuesta apretó su mano contra la mía mientras miraba del mismo modo la comida que se encontraba encima de la mesa y decía después el “buen aprovecho”.
-Entonces el trato queda sellado con un apretón de manos y lo llevaremos a cabo en el periodo después de mi gira. Yo mismo iré al lugar que me indiques y allí estaré como un reloj. No sé si tiene móvil o no, pero te dejaré apuntando mi numero de teléfono por si acaso por si no hay forma de localizarte o localizarme...

Cogiendo un pequeño papel apunté mi numero de teléfono y se lo entregué bien doblado.-Dame un toque o un mensaje para saber cual es tu numero de móvil, y de ese modo cuando termine te pueda localizar.

-Buen aprovecho para ti también...
Dije cogiendo mi porción de fideos y empezar a comérmelos, como era de esperarse el apetito apareció de repente como por arte de magia. Mientras estaba metiéndome varios fideos en la boca escuché una nueva pregunta que hizo que parase y me quedase mirándolo fijamente durante unos largos segundos.

-Te las preguntaré, pero las haré en el momento adecuado que no debamos separarnos. Cuando volvamos a vernos después de la gira... ¿De acuerdo?.Dicho esto volví a centrarme el mi ración de fideos y en el resto de comidas. La noche paso rápido, y el joven japones tenía que volver a caso ya seguramente. No era plan de alargar una noche que no iba a ir a ninguna parte en realidad.

-No te preocupes yo recogeré esto. ¿Quieres que te acerqué a algún lado o te esperas a que amanezca para coger la linea de autobuses?

La decisión final era solamente de aquel chico que acaba de conocer. Ciertamente no me importaba acercarlo a algún lugar si así lo deseaba, como tampoco si prefería esperar a que amaneciera. Total solo faltaba unas cuantas horas para que eso ocurriera.

-Tú decides Yoru.

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Re: Gruñidos, gruñidos y firmas!! (Yoru)

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